¿Cómo manejar las rabietas infantiles?

¿Qué son las rabietas?

Las rabietas o pataletas son eventos que suceden en una etapa fundamental para el desarrollo psicoemocional de los niños. Se trata demanifestaciones emocionales intensas cuya base es lafrustración e inseguridad, que generan un estado deimpaciencia y enfado en el niño.

Algunas de las manifestaciones más comunes de las rabietas son llorar, tirarse al suelo, gritar, oponerse a indicaciones de los padres, golpear o tirar cosas.

Se producen fundamentalmente entre los 2 y los 4 años, momento evolutivo en el que los niños empiezan a tener dificultades con sus propias emociones, ya que aún no tienen la capacidad ni las herramientas para regularlas por sí solos. Estas experiencias, aunque desagradables, contribuirán a que adquieran progresivamente a partir de esta fase esa capacidad de regulación clave para desenvolverse en el mundo en el futuro. También pueden producirse hasta edades más avanzadas e incluso cronificarse, variando sus formas de manifestación, en cuyo caso se requerirá otro tipo de intervención.

¿Cómo manejarlas?

Es frecuente que los padres se asusten ante estos cambios de conducta aparentemente repentinos de sus hijos, generándose sentimientos de impotencia por no poder controlar la situación. Hay que cambiar la visión respecto a las rabietas y soltar esa necesidad de “control de la situación”, pasando a entenderlas como una oportunidad para enseñar a nuestros hijos a manejar las emociones y frustraciones que van a experimentar a lo largo de la vida.

Nuestro equipo de psicólogos en Villaverde tiene claro que un buen manejo de las rabietas por parte de los padres ayudará al niño a alcanzar una serie de logros en su desarrollo emocional y conductual: autocontrol de impulsos, habilidades de resolución de problemas, desarrollo de la paciencia, comunicación de sus deseos y necesidades, etc.

En primer lugar, es importante conseguir que el niño entienda que su rabieta no le va a llevar a conseguir lo que quiere. Teniendo claro esto, ganaremos control de la situación y aunque durante un tiempo el niño siga poniéndolas en práctica, en la mayoría de los casos terminará dándose cuenta de que la fórmula no funciona y dejará de aplicarla.

Conseguir prevenir estos estallidos emocionales es clave. Para ello, conocer los momentos y situaciones más emocionales y de mayor frustración del niño es muy importante. Así podremos guiarnos y anticiparnos para dar alternativas de solución o proponer que se tomen decisiones antes de que la rabieta se produzca.

Durante la rabieta, algunas recomendaciones para los padres son:

  • Empatizar con las emociones que está experimentando el niño.
  • Acoger al niño y su emocionalidad, sin sobreproteger ni poner distancia física.
  • Ser un buen modelo de conducta: no perder el control, dar indicaciones claras y firmes y usar un tono de voz tranquilo
  • Ser coherente y consistente en la línea de trabajo que se haya consensuado en el entorno familiar o terapéutico en estas situaciones.
  • Ignorar la conducta inadecuada del niño durante la rabieta, pero no al niño en sí mismo.
  • Ayudar a poner la situación y las emociones en palabras. Para ello es necesario que se esté dando una educación emocional.

Una vez terminada la rabieta, es importante sostener, en el sentido de dar forma y espacio a las emociones que experimentan los niños, ayudar a entender los motivos por los que las experimenta, a menudo asociados a necesidades de autonomía y seguridad que comienzan a tenerse a partir de estas edades, logrando un equilibrio entre normas y contención. Fomentar desde edades tempranas la comunicación emocional entre padres e hijos, adaptando el lenguaje a las capacidades del niño, será beneficioso para la autorregulación del niño y para la relación paternofilial futura.

En nuestra consulta de psicología en Villaverde somos especialistas en psicología infanto-juvenil, atendiendo tanto a niños como a padres que desean adquirir herramientas para manejar esta y otras muchas situaciones. No dudes en pedirnos una primera cita, estamos seguros de que podemos ayudarte.

¿Necesito ir a terapia?

A lo largo de la vida atravesamos momentos difíciles que, en ocasiones, sentimos que no podemos gestionar por nosotros mismos. A veces nos cuesta tomar la decisión de embarcarnos en una terapia psicológica, ya sea por desconocimiento de lo que puede aportarnos, porque dudamos de si es el momento adecuado o porque no sabemos si podremos afrontar la situación sin apoyo. Es entonces cuando nos surge la pregunta “¿necesito ir a terapia?”. En esta entrada vamos a intentar aclarar algunos conceptos que nos ayuden a responder esta pregunta.


¿Qué es la terapia psicológica?


Si empezamos por el principio, lo primero es entender qué es una terapia psicológica. Si nos ceñimos a su definición, es el conjunto de técnicas aplicadas por un profesional de la psicología con el propósito de mejorar la vida del paciente. En Ilitía Psicología vamos un poco más allá y entendemos la terapia psicológica como un proceso de acompañamiento, escucha, apoyo y diálogo, en el cual enmarcamos las técnicas más adecuadas a cada paciente. Nuestro equipo de psicólogos en Villaverde personaliza y adapta cada una de sus intervenciones a las necesidades de cada paciente, extraídas en una cuidada evaluación, para poder responder a sus necesidades de manera eficaz. Cada uno de nuestros pacientes es único, por lo que nuestras intervenciones también lo son.


¿Cómo saber si necesito ir a terapia?


Puede que estés notando síntomas molestos, que te sientas triste, ansioso, tengas problemas con tu pareja, o simplemente sientas que te falta algo… ¡Los motivos pueden ser infinitos! Entonces, ¿debo ir al psicólogo? Si esta pregunta resuena dentro de ti últimamente, debes escucharla.


No resulta fácil encontrar el límite en el que un problema es suficientemente grave como para acudir al psicólogo. En Psicología, consideramos que un problema o síntoma requiere atención profesional cuando genera un malestar o sufrimiento significativo en la persona e interfiere en su funcionamiento personal, social, académico, laboral o familiar de la persona. Es decir, si tus síntomas, preocupaciones o problemas están teniendo un impacto en una o más áreas de tu vida, probablemente es el momento de acudir a un profesional de la psicología.


El psicólogo es un profesional que te ayudará a identificar el problema y te orientará,
acompañará y apoyará en la búsqueda de su solución o en la disminución del malestar que te genera para que puedas continuar con tu vida. Será capaz de adoptar tu perspectiva, analizando los factores que están condicionando y manteniendo el problema, encontrando así alternativas de solución y dándote herramientas que te ayudarán a superar ésta y otras dificultades en el futuro. Acudir al psicólogo se ha interpretado tiempo atrás como un signo de debilidad, pero, afortunadamente, a día de hoy se percibe como lo contrario: un gesto de valentía en el que se reconoce que se tiene una dificultad y se ponen en juego todas las herramientas para superarla.


En nuestra consulta de psicología en Villaverde, la experiencia nos dice que estos son algunos de los motivos más comunes por los que las personas necesitan acudir a terapia y en los que podemos ayudarte.

  • Síntomas de ansiedad.
  • Insatisfacción con la relación de pareja o problemas para el compromiso.
  • Sentimiento de vacío existencial: todo te aburre o nada te motiva, lo que conocemos como anhedonia, una incapacidad para experimentar placer.
  • Problemas laborales.
  • Relaciones familiares inadecuadas o problemáticas.
  • Dificultades a la hora de relacionarte.
  • Pensamientos que te parecen extraños o indeseados.
  • Conductas que, aunque quizá no te molestan, sabes que son perjudiciales para ti para quienes te rodean.
  • Prevención, cuidado, apoyo e intervención durante el proceso completo de concepción, embarazo, parto, posparto y crianza.
  • Aparición de tics o comportamientos repetitivos que antes no tenías.
  • Falta de objetivos a corto, medio o largo plazo.
  • Apoyo psicológico en procesos de duelo o enfermedad.
  • Autoconocimiento: muchas personas acuden para hacer un proceso personal en el que conocerse mejor a sí mismos para hacer más satisfactoria cualquier área de su vida.

Es común que las personas acudan a terapia por el malestar físico o emocional que generan sus síntomas: ansiedad, depresión, etc. Los síntomas, en Medicina y Psicología, son las quejas subjetivas de la persona, pero solo son el reflejo aparente del problema y no el problema en sí mismo. Es por ello que en Ilitía Psicología no intervenimos solo sobre los síntomas, si no sobre la causa del problema en su totalidad, lo que aumenta la eficacia a largo plazo de nuestras intervenciones.


Si crees que es el momento de acudir a una terapia psicológica, no dudes en pedirnos una primera consulta, estaremos encantados de ayudarte.

¿Por qué sufro ansiedad?

Esta pregunta resulta muy frecuente últimamente y más tras todo lo sucedido en estos últimos dos años tras el comienzo de la pandemia.

La cuestión es que las casos más frecuentes que asisten a nuestras consultas están relacionadas con esta pregunta.

Una persona puede sufrir ansiedad por diversas razones, razones las cuales conviene abordar en consulta. Entre ellas podemos identificar:

-Factores hereditarios: Tener algún familiar que haya padecido o padezca ansiedad.

-Educación y apego: el tipo de educación que hayamos recibido y el tipo de apego forjado con nuestros padres o cuidadores principales.

-Haber vivido o estar viviendo una experiencia traumática o una situación difícil o estresante.

-Problemas económicos, laborales, familiares, de pareja o de otro tipo.

-Interpretación sesgada de las situaciones y tendencia a una evaluación negativa.

-Miedos.

-Falta de gestión de emociones.

-Estar viviendo un proceso de adaptación (ante una nueva identidad, cambios en nuestro día a día, trabajo, etc…).

….

La respuesta a «¿porqué tengo ansiedad?» podría estar relacionada con algunos de estos factores, sin embargo, es importante que si no logramos gestionar la ansiedad y nos crea un malestar significativo, nos pongamos en manos de un profesional que nos ayude a comprender y abordar dicha situación de una manera más saludable.

Betania Nze Montalbán.

¿Qué hacer en caso de «bullying» o acoso escolar?

El acoso escolar, conocido por el término anglosajón de bullying, implica cualquier forma de maltrato psicológico, físico o verbal entre escolares de manera reiterada tanto en el aula como fuera de ella. Además, se suma la modalidad de ciberacoso a través de las nuevas tecnologías y redes sociales.

El acoso tiene graves consecuencias para las personas involucradas a corto y largo plazo, esto incluye tanto a la víctima y al acosador, como a los espectadores.

Durante la etapa escolar la relación entre compañeros es muy importante para la salud mental y el ajuste personal futuro. Las personas que han sido víctimas de acoso pueden tener dificultad para confiar en los otros en la etapa adulta, reduciendo de esta manera sus posibilidades de relación social y laboral. Cualquiera de las partes implicadas tiene una responsabilidad legal y moral, pudiendo considerarse desde falta hasta delito grave.

Algunas consecuencias del acoso que pueden aparecer en la víctima son las siguientes:

  • Aislamiento social y soledad acompañado por falta de motivación propia y desesperanza por el futuro.
  • Baja autoestima y deterioro de la imagen de sí misma.
  • Disminución del rendimiento académico que podría derivar en abandono escolar.
  • Ansiedad, problemas a la hora de dormir, estado de ánimo apático…
  • Disminución de la capacidad de relación social.
  • Sensación de inseguridad en el ambiente, la cual provoca un estado de alerta constante. Esta situación de estrés puede acarrear un efecto negativo sobre la salud física y mental.
  • En los casos extremos puede presentar ideas suicidas e incluso intentos de suicidio.

No obstante, las consecuencias negativas no solo las va a sufrir la víctima. El acosador tenderá a repetir su patrón de relación agresiva con su familia o en su vida profesional, por lo que, de no corregirse, su patrón relacional será también disfuncional. En ocasiones, utilizan el acoso como una manera de llamar la atención, ya que les permite compensar situaciones anteriores de fracaso o exclusión en otros ambientes. Este tipo de comportamiento acosador se relaciona con:

  • Un modelo de interacción basado en el dominio y la sumisión.
  • Baja habilidad de resolución de conflictos.
  • Poca tolerancia a la frustración.
  • Dificultades para respetar límites.
  • Falta de autocrítica y ausencia de responsabilidad.

Los testigos corren el riesgo de insensibilizarse, y por lo tanto no reaccionar ante situaciones de injusticia de su entorno. El actuar en base a sentimientos de sumisión y miedo influye de manera negativa en su autoestima y desarrollo moral. Asimismo, alienta la conducta del acosador.

El acoso escolar NO son “cosas de niños”

¿Cómo actuar si mi hijo sufre acoso escolar?

  • Dar credibilidad al relato de tu hijo, que se sienta en un espacio seguro y sin juzgar. Elogiarlo por la valentía de haberlo contado ya que el comienzo de la solución es responsabilidad de los adultos.
  • Mostrar apoyo y asegurar que está haciendo lo correcto para poder acabar con la situación.
  • Hablar con el equipo directivo del centro para tratar de dar una respuesta con la ayuda del gabinete psicopedagógico. Si la respuesta por parte del centro no es satisfactoria acudir a la Asociación de Padres y Madres (AMPA) del centro escolar y/o recurrir al Servicio de Inspección Educativa de la comunidad autónoma.
  • Reforzar su autoestima valorando los esfuerzos en cualquier ámbito y resaltando cualidades personales.
  • Animarle a fortalecer y establecer relaciones con otros compañeros para evitar una fobia social derivada del bullying.


¿Cómo actuar si mi hijo ejerce acoso escolar?

  • Mantener una actitud colaborativa con el centro educativo. Poder hablar con los profesores y el departamento de orientación para conocer la situación y orientar la intervención.
  • Intentar conocer las causas de la conducta de tu hijo. Los niños no son buenos o malos, si no que tienen conductas que encauzar. Sabiendo por qué se llevan a cabo, se podrá poner solución, y en esta labor te puede ayudar un psicólogo.
  • Fomentar que tu hijo entienda la responsabilidad de sus actos. Hay que procurar no trasladar esa responsabilidad a otras personas (profesores o los compañeros del aula). Cuando tu hijo esté preparado, ayúdale a pedir perdón a las víctimas.
  • Hacerle entender que esas conductas son inadmisibles. Explícale las consecuencias que puede tener una situación de acoso escolar tanto para él como para la víctima. Buscando que este ambiente sea de calma y confianza, donde tú y tu hijo podáis hablar y expresar vuestros sentimientos.
  • Ayúdale a canalizar de una forma positiva la conducta agresiva. Una buena forma es apuntándole a algún deporte de competición.
  • Ser su modelo a seguir. Eliminando del ambiente familiar críticas no constructivas, las burlas a algún personaje que aparezca en la televisión, insultos a otras personas, etc.. Este tipo de conductas validan inconscientemente la humillación de los demás.

Carmen Castro Dávila.

Miedos vs. Fobias

Las fobias son miedos excesivos e irracionales, es decir miedo a determinados estímulos o situaciones que no generan un peligro real, sin embargo, para la persona que las padece así es.

Los adultos somos capaces de racionalizar acerca de dicha fobia, por tanto saber que no se trata de un peligro real, aunque lo sintamos como tal, sin embargo, en niños es más complicado, sobre todo a edades más tempranas.

Se suele producir una evitación o escape de las situaciones o estímulos que se consideran fóbicos, o así mismo, ante la anticipación de dichas situaciones o estímulos. Del mismo modo, la exposición a dichos situaciones o estímulos provoca una respuesta de ansiedad.

Tenemos que diferenciar una fobia de un miedo, pues las fobias son incapacitantes para la persona que las padece (evitación de lugares o espacios donde esté el estímulo fóbico, ansiedad ante su exposición o al anticipar dicha exposición, incapacidad para llevar un ritmo de vida normal obstaculizado por la fobia…).

Las fobias comúnmente pueden producirse por experiencias pasadas negativas, por imitación o aprendizaje, por comentarios de otras personas, por observación, etc... Por ejemplo: una persona que tiene fobia a los perros puede tenerla por haber sido mordido de pequeño por uno, observar o escuchar como personas de su entorno temen y evitan a los perros, haber presenciado un ataque de un perro a otra persona o haberlo escuchado, etc…

Existen diferentes tipos de fobias:

  • Fobias de tipo animal
  • De tipo ambiental (p. ej., alturas, tormentas, agua)
  • A la sangre-inyecciones-daño
  • De tipo situacional (p. ej., aviones, ascensores, recintos cerrados)
  • Otros tipos (p. ej., evitación fóbica de situaciones que pueden provocar atragantamiento, vómito o adquisición de una enfermedad; en los niños, evitación de sonidos intensos o personas disfrazadas).
  • Fobia social.

Por tanto una fobia es un miedo irracional, excesivo a un estímulo o situación que se considera aversivo para la persona, a pesar de no tener porqué serlo, dando lugar a una respuesta de ansiedad, evitando, escapando o anticipando dichas situaciones o estímulos y produciendo interferencia en la rutina de vida habitual de la persona.

Betania Nze.

Burnout laboral o Síndrome del trabajador quemado.

Burnout o Estrés Laboral: Un Síndrome Cada Vez Más Expandido

Estamos saliendo de la habitual cuesta de enero acompañada de preocupaciones económicas y exigencias laborales, llegando al “burnout”, conocido como el síndrome del trabajador quemado. Muchas personas acuden a consulta debido al malestar en el ámbito laboral que afecta a su vida personal, de pareja, momentos de ocio, etc.

¿Qué es el síndrome del trabajador quemado? Es la sensación de agotamiento, decepción y pérdida de interés por la actividad laboral. Un estrés excesivo relacionado con el trabajo durante un largo periodo es un factor de riesgo para la salud física y psicológica.

Las causas más habituales del burnout es el alto nivel de estrés por sobrecarga de trabajo, baja motivación por parte de los jefes, sentimiento de incapacidad en el trabajo delegado, ausencia de oportunidades de crecimiento o falta de recompensas por el esfuerzo realizado.

Este burnout se puede producir en cualquier tipo de trabajo, por lo que es importante cuidarse. Algunos consejos para evitar este agotamiento físico, mental y emocional son los siguientes:

  • Cuida tu salud: Muchas veces la salud la ponemos en último lugar, descuidando la alimentación, los horarios de sueño, el ejercicio físico… llegando a forzar la maquinaria del cuerpo. Es importante realizar diferentes actividades que beneficien tu salud y que te permitan momentos de desconexión.
  • Respeta tu horario de trabajo: Con el aumento de las nuevas tecnologías y el teletrabajo, estamos en todo momento conectados. Es importante mantener una separación del horario de trabajo y del personal, permitiéndote desconectar del correo y de las llamadas del trabajo. Tu tiempo de descanso es muy importante.
  • Realiza actividades de ocio: Desempeñar actividades que disfrutamos en el tiempo libre, facilitael que puedas desconectar del estrés laboral. También aumenta tu percepción de bienestar y autoestima.
  • Busca apoyo personal y social: Ya sea a través de compañeros de trabajo, familiares o amigos es importante buscar apoyo para que ayudar a disminuir esa sensación de agotamiento y estrés. A veces el afecto y acompañamiento es el mejor calmante.
  • Cuidado con la autoexigencia: En muchas ocasiones caemos en nuestra propia trampa de la autoexigencia, imponiéndonos cargas laborales que no nos corresponden o buscando un nivel elevado de perfección. Es importante ser flexibles con los objetivos que nos planteamos.
  • Aprende a decir “no”: Comunicar abiertamente dentro de la honestidad y educación son pilares de la asertividad. Nos permite expresar lo que pensamos y sentimos sin agredir al otro. Esta es una manera de establecer límites en la realización de tareas, para las cuales no nos sentimos capacitados o no nos corresponden.

Espero que estos consejos te ayuden a mantener un buen equilibrio entre tu vida personal y laboral. En caso de sentirse desbordado, nunca está de más dar un paso adelante y recurrir a la ayuda de un profesional.

Cármen Castro Dávila. Psicóloga, Ilitía Psicología.

CÓMO LUCHAR CONTRA EL INSOMNIO DE FORMA NATURAL

Dormir es una necesidad básica de todos los seres vivos. Nos sirve para poder renovar energías y mejorar nuestro estado de salud tanto físico como mental. Durante la noche, mientras dormimos, registramos los aprendizajes de nuestro día a día, nuestro cerebro se reorganiza y trabaja para mejorar.

A muchas personas les cuesta conciliar el sueño y reconocen no descansar lo suficiente. Veamos como podemos tener una buena higiene del sueño:

Duerme las horas adecuadas: Dormir poco así como mucho hará que te sientas más cansado, más desorientado y rindas menos, además afecta  a tu salud. Aunque se estipula que un adulto debe dormir unas 8 horas diarias para descansar adecuadamente, depende de cada persona el tiempo propicio de descanso. Ten presente las horas que necesitas de sueño para descansar adecuadamente y controla tus horas de acostarte y levantarte.

-Si tienes tiempo realiza alguna actividad deportiva al menos 5 o 6 horas antes de dormir: para así conciliar mejor el sueño por la noche.

-Mantente activo: Cuando nos mantenemos activos durante el día, al llegar la noche es más fácil que nuestro cuerpo nos pida el descanso.

-No te eches siestas largas: sabemos que las siestas son sagradas para muchos, sin embargo, si te cuesta dormir por las noches, esto te ayudará a que cojas el sueño más rápido.

-Hidrátate y come sano: la alimentación influye considerablemente en nuestra salud, por lo que también influye en el sueño. Por la noche no tomes comidas ni bebidas pesadas. Toma alimentos ligeros y no te vayas a dormir con la tripa llena. Así mismo hidrátate bebiendo unos dos litros de agua diarios. Evita bebidas estimulantes por la noche (cola, té, café…).

-Aplaza tus preocupaciones para el día siguiente: muchas veces cuesta conciliar el sueño porque nos ponemos a pensar “¿Qué tengo que hacer mañana?” “¿Habré dejado todo preparado?” “Lo que me ha pasado hoy no logro entenderlo…” “Mañana tengo que ver a X y no sé qué voy a hacer…” y así podríamos seguir… ¿Qué sucede con esto? que tardamos en coger el sueño, nos inundan las preocupaciones y los pensamientos e incluso el simple pensamiento de “no consigo dormir ¿qué me pasa?” nos influye. Cuando nos demos cuenta de esto y estemos en la cama, aplacemos los pensamientos al día siguiente, ya tendremos tiempo por la mañana para pensar sobre ello, este es el momento de dormir y debemos dejar que nuestra mente se relaje. Algún truco para ello puede ser centrar nuestra atención simplemente en nuestra respiración, a como nos vamos relajando, visualizar una escena agradable, sólo la escena y las sensaciones que nos producen, pero dejar de lado todo tipo de pensamientos. A veces cuando nos frustramos por no conseguir dormir, nos cuesta más, dejémoslo estar y que nuestro cuerpo se vaya liberando de tensiones.

-Vigilar la temperatura: Tanto si hace frío como calor nos puede costar más dormir, por tanto intentar mantener una adecuada temperatura en la habitación.

Todas estas consideraciones las tenemos en cuenta cuando se han descartado problemas orgánicos en el médico de cabecera, pues algunas personas pueden presentarlo por algún tipo de alteración orgánica o por la toma de ciertos medicamentos.

Betania Nze Montalbán

Navidad y emociones

Se va acercando la navidad, y todo lo que ello conlleva. Comidas, cenas, salidas, decoraciones…y reencuentros familiares.

Esta época del año puede ser de las que más emociones remueve.

Para algunas personas la Navidad es un momento feliz, alegre y lleno de ilusión, sobre todo cuando hay niños en casa, pero esto no sucede en todo el mundo, pues en esta época del año, algunas personas pueden sentirse más tristes posiblemente por la carga sentimental que gira en torno a las fiestas navideñas, ya sea por la pérdida de algún ser querido, haber vivido una experiencia traumática, no poder reencontrarse con sus seres queridos, estar solos, o por falta de recursos económicos, entre otros aspectos.

Sea como fuere, no tenemos porqué sentirnos mal por no disfrutar de esta época del año, tal y como es esperable a nivel social, o no tener este «espíritu navideño» del que tanto se habla.

Es importante ser conscientes de nuestras emociones y de nuestras necesidades, y tratar de adaptarnos a la situación lo mejor que podamos.

La navidad es un día más del año, un día más de nuestra vida, y por ello, es recomendable vivirla a nuestra manera, siendo que, podemos aprovechar lo que nuestras emociones nos dicen, para tratar de comprendernos y gestionarnos mejor.

Betania Nze.

DEPENDENCIA EMOCIONAL

Dependencia Emocional. No puedo (sé) vivir sin ti | Blog de Mindic

La dependencia emocional trata de una estado de vinculación y relación con una o más personas considerado desadaptativo, es decir, la persona dependiente se somete, idealiza y magnifica a la otra u otras personas causando en ella  una gran malestar. Pese a ello, se sienten incapaces de dejar la relación y cada intento resulta inútil. Esto sucede por una elevada necesidad de afecto en las otras personas, proporcionado por una baja autoestima. Se muestra resistencia a perder la fuente de seguridad y afecto que constituye la pareja u otras personas que la proporcionan. Se producen distorsiones cognitivas como el autoengaño y la negación de información que le proporciona su entorno.

Estas relaciones destructivas no hacen otra cosa que fortalecerse de modo que cada vez resulta más complicado que el sujeto salga de ellas. Puede resultar peligroso ya que ante estas situaciones podemos encontrarnos con personas que puedan sufrir maltrato u accedan a someterse a realizar acciones negativas por contentar a otros. En las relaciones de pareja se evidencia la continua necesidad de saber que es amado, búsqueda incesante del candidato a pareja y selección precipitada del mismo, miedo a no ser querido, miedo a la pérdida de su pareja e ideas contradictorias sobre el amor.

Podemos encontrar tres grados de vinculación:

  • Vinculación afectiva adecuada: Amor sano, consistente en dar y recibir.
  • vinculación afectiva exagerada (por defecto): La persona es incapaz de establecer lazos con otras personas. Mostrándose fría, distante y hostil.
  • Vinculación afectiva exagerada (por exceso): Característico de la dependencia emocional. El vínculo que se establece con la pareja estaría desvirtuado por una excesiva necesidad de afecto, con el fin de compensar sus carencias afectivas.

Una persona con dependencia emocional se caracteriza por:

-Su felicidad centra en una sola persona.

-Su alegría depende de cómo le traten los demás y de lo que piensen de él.

– Evitación de enfrentamientos por temor a ser rechazado.

– Se antepone el deseo de otros, al suyo propio.

-Sólo se siente bien consigo mismo si se sientes querido

-EL sentimiento de culpa está a menudo presente. Siente que es responsable de la felicidad de los demás.

-Miedo a perder a las otras personas.

-Prefieren sufrir a dejar a la otra persona.

-Necesitan al otro.

-Hay tendencia de aislamiento social.

-La relación genera ansiedad. Una persona dependiente emocional puede dejar de serlo.

Para ello es importante el trabajo de la propia autoestima, potenciar y mejorar esta. Así mismo, es importante que la propia persona aprenda a estar sola. Hay que tener cuidado con este término, pues hay personas que pueden mostrar dependencia emocional y estar sufriendo situaciones de maltrato por lo que en este caso sería urgente el bienestar de esta persona mediante la actuación oportuna.

Betania Nze

El proceso de adaptación a la escuela infantil

Unidad Didáctica 1: PERIODO ADAPTACIÓN Educación Infantil | El Rincón De  Aprender

Hace días pude ver cómo muchas madres se quejaban sobre el proceso de adaptación, de cómo se gestionaba y cómo ello podía afectar emocionalmente a nuestros hijos.

Lo cierto es que cada familia y cada niño es un mundo, por lo que el proceso de adaptación no se vivirá de la misma forma. Y es por eso, que vengo a hablaros de ello.

Es importante recalcar que el proceso de adaptación es muy importante y por ello, es recomendable que los centros puedan «adaptarlo» según las necesidades de los padres y de los hijos.

El momento en el que decidimos llevar a nuestros hijos a la escuela infantil es un momento, generalmente complicado para nosotros y nuestros hijos.

Ellos se encuentran con un nuevo ambiente, donde papá y mamá no están, donde hay personas desconocidas… y ello puede resultar complicado de gestionar…

¿Y para nosotros? tener que despegarnos de ellos y sentir que entran a disgusto a la escuela, puede partirnos el corazón.


Es importante que, cuando comencemos este proceso, sin importar la edad de nuestros hijos, les preparemos para la nueva situación. Hablarles sobre la escuela, enseñársela previamente, acompañarles en el aula al principio e ir reduciendo vuestra presencia progresivamente (si la escuela os da esa opción y os lo podéis permitir laboralmente), informarles de las actividades que van a realizar… hablarles bien sobre los profesores… y que mamá y/o papá les recogerán cuando termine.


Para nosotros tampoco es fácil de gestionar, emocionalmente, ni laboralmente, y por ello es importante que, como modelo, aprendamos a gestionar nuestras emociones delante de ellos. Está bien echarles de menos, o sentir cierta tristeza por la separación, sin embargo, si nos ven muy disgustados, tampoco les ayudará. No se trata de que reprimáis vuestra emociones, tenéis derecho a sentir, sentir es natural y es bueno poder compartirlo con personas de confianza, sin embargo, delante de ellos es importante medir como reflejamos nuestros sentimientos. Si nos ven tristes, podemos aprovechar para indicarles que nos cuesta separarnos de ellos porque les queremos mucho pero que sabemos que estarán bien, disfrutarán mucho y nos reencontraremos al finalizar la jornada para hacer planes juntos.

Puede que los primeros días les notemos más alterados, llamen más nuestra atención, se encuentren más demandantes o más mimoso. Es importante que esos primeros días estemos atentos a sus emociones y podamos proporcionarles la atención y el cariño que necesitan.


Betania Nze