¿POR QUÉ MI HIJO SE COMPORTA MAL?

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A día de hoy he podido escuchar a muchos padres preguntarse el motivo de porqué sus hijos se comportan mal cuando ellos han tratado de darle la mejor educación.

Estamos en una sociedad en la cual intervienen cada vez más factores en la educación de los menores.

Veamos cuales son esos factores:

  • Quién educa a los niños: La educación principalmente se establecido en el hogar y en la escuela. Sin embargo, a día de hoy nos encontramos con que muchos padres, dado la carga de trabajo no pueden pasar el tiempo deseado con sus hijos, no pudiendo dedicar el tiempo necesario a su educación, y así mismo delegando dicha responsabilidad en otras personas. Por otro lado, en el colegio nos encontramos con que muchos profesores indican que tienen más alumnos en las aulas lo que les resulta más complicado a la hora de tener que estar pendientes de todos los alumnos. Otros factores a tener en cuenta son los medios de comunicación y los videojuegos. No podemos dejar que éstos ejerzan el papel de “niñeros”. Lo ideal es que el poco tiempo que los niños estén en contacto con los medios de comunicación y los videojuegos, estén acompañados de adultos y vean y jueguen con contenidos apropiados a su edad y que no sean violentos.
  • No confundamos comportarse mal con que el menor se comporte de otra forma a la que deseamos: algunos padres confunden el término comportarse mal con ser un niño activo. No es lo mismo un niño que falta al respeto, rompe cosas queriendo, insulta y desobedece, que un niño que es un poco más activo de la cuenta y rompa cosas sin querer. Si le decimos que es malo por ser un niño activo, estamos instaurando en él la autoconcepción de “soy malo”.
  • Los niños imitan lo que ven: tenemos que tener cuidado de las conductas y verbalizaciones que realizamos delante de los niños. Somos el espejo a través del que se ven, por lo que si no queremos que se comporten de determinada forma, no lo hagamos nosotros tampoco.
  • Cuidado con ser permisivos: hay que saber poner límites a los niños. No se trata de ser autoritarios, pero tampoco permisivos. Lo ideal es seguir un estilo parental democrático. Pegar no es la solución, pero tampoco podemos ser meros observadores y dejarles que se salgan con la suya. Cuando les digamos NO es No, tenemos que ser consecuentes con nuestras advertencias, pues si por ejemplo les decimos que si siguen comportándose mal no irán al cine, y a pesar de continuar con la conducta indeseable les llevamos al cine, pensarán que pueden salirse siempre con la suya.
  • Personalidad: No olvidemos este factor, pues la personalidad también interviene en la conducta de una persona, lo cual no quiere decir que determine todo lo demás.
  • Quiere decirnos algo: Los problemas de conducta también pueden deberse a problemas en la escuela, problemas con otras personas, problemas emocionales, falta de autoestima, etc…escuchemos a nuestros hijos y veamos si necesita ayuda.
  • Definir lo que es comportarse mal, explicarles sobre las conductas: No basta con decir a un niño, eres malo, te has comportado mal, etc…se debe evitar las etiquetas como decirles “eres malo”, pues se las pueden acabar atribuyendo. Por otro lado, cuando les indiquemos que se han comportado mal, debemos decirles el motivo, ej. “porque has hecho daño a otra persona, has roto esto, has desobedecido….”, y debemos indicarles como corregir dichas conductas.
  • Saber sobre el uso apropiado de refuerzos y castigos: con castigos no me refiero a pegar pues estaremos enseñando un modelo de corrección poco apropiado. Hay otros castigos más efectivos a la larga que se pueden explicar en consulta a los padres (con castigo me refiero a cosas que podemos hacer para disminuir la conducta desadaptada del menor). Por otro lado, cuando realicen conductas positivas siempre será bueno para ellos reforzarles dichas conductas (de forma no material), por ejemplo, haciéndoles saber lo contentos que estamos por que hayan hecho algo positivo.
  • Tener paciencia: Educar no es fácil y por tanto hay que tener mucha paciencia.

Betania Nze Montalbán

LA TÉCNICA DE LA TORTUGA (AUTOCONTROL DE IMPULSOS Y EMOCIONES EN NIÑOS)

Escondite de Maestros: LA TÉCNICA DE LA TORTUGA

Érase una vez, una tortuga que tenía (X AÑOS). Se llamaba Tortuguita.

A Tortuguita no le gustaba ir a la escuela. Quería estar en casa con mamá y su hermanito. No quería estudiar ni aprender; sólo quería correr y jugar con sus amiguitos, o pintar su cuaderno de dibujo con lápices de colores.

Era muy aburrido para ella, tener que escuchar a su profesora, leer y escribir. Ella solo quería jugar y reírse con sus amigos –y pelearse con ellos también-. No le gustaba colaborar con los demás, y le costaba controlar su carácter.

Cada día, cuando iba a la escuela, se decía a sí misma que iba a esforzarse en todo lo posible para no acabar metiéndose en jaleos . Sin embargo, a pesar de ello, siempre se acababa peleando con algún compañero de clase, o rompía objetos cuando se enfadaba.

Con tantos problemas en el colegio, empezó a pensar que era una tortuga “mala” y se empezó a sentir muy mal.

Un día, se encontró con la tortuga más grande y más vieja de la ciudad. Era una tortuga sabia, que tenía ¡200 años de edad y un tamaño tan enorme como una casa!

—¡Hola! —Dijo la tortuga sabia con su voz inmensa y rugiente— Te veo preocupada. Voy a contarte un secreto. ¿Sabes que llevas sobre ti la respuesta para los problemas que te agobian? Tortuguita no sabía de qué le estaba hablando.

—¡Tu caparazón! ¡Tu caparazón! —le gritó la tortuga sabia, y continuó exclamando— Puedes esconderte en su interior cuando te sientas nerviosa o enfadada, o cuando estés a punto de perder el control. En el interior de tu caparazón puedes reposar, descansar, relajarte y pensar en cómo puedes resolver el problema. Así que cada vez que lo necesites meterte en tu caparazón de ayudará.

A Tortuguita le gustó tanto la idea, que tenía ganas de volver al colegio para probar el consejo de la tortuga sabia.

Al día siguiente, en el colegio, un compañero de clase le quitó su bolígrafo preferido por lo que empezó a experimentar otra vez el sentimiento de ira que le suele aparecer antes de pelearse o romper cosas o gritar. Estuvo a punto de perder la compostura, cuando recordó de repente lo que le había dicho la tortuga sabia.

Rápido como encogió sus brazos, piernas y cabeza, y los apretó contra su cuerpo, permaneciendo quieta hasta que supo lo que precisaba hacer. Se sintió tan bien dentro de su caparazón, dónde nadie podía molestarle. Cuando salió de él, quedó sorprendida al ver que su profesora le sonreía. Tortuguita le dijo que se había puesto furiosa porque había cometido un error.

¡La maestra le contesto diciéndole lo orgullosa que estaba de ella! Tortuguita continuó utilizando este secreto a lo largo del curso.

Cuando recibió sus notas escolares, comprobó que eran mucho mejores. Todos la admiraron y se preguntaron maravillados cuál sería su “secreto mágico”.

Uso de la técnica

1-Léele el cueto a tu hijo/a si suele tener problema al controlar sus impulsos o emociones negativas.

2.Enséñale, que igual que la tortuga, cuando se sienta muy enfadado/a haga como la tortuga. Que se pare, y si es necesario busque un espacio para poder relajarse.

3.Enséñale técnicas de relajación y haz que las practique para que pueda utilizarlas cuando lo necesite.

4.Enséñale cómo puede resolver los problemas.

De ésta forma cada vez que lo necesite, recordará que cuando sienta la emoción (ira) puede esconderse en su “caparazón”, relajarse y buscar a la solución al problema, para evitar meterse en líos.

Antención: es recomendable que esta técnica sea proporcionada por el psicólogo para enseñar adecuadamente las técnicas a emplear y cerciorarse de que sabe utilizarlas.

No dudéis en pedir ayuda psicológica si vuestro hijo tiene problemas en la gestión de sus emociones o en el control de impulsos.

Betania Nze

Bienvenidos a Ilitía Psicología

Ilitía Psicología nace con la intención de brindar apoyo a todas las familias que así lo necesiten.

Ilitía surge de la diosa Griega Ilitía, diosa del nacimiento y la fertilidad. ¿Y porqué hemos elegido este nombre? Porque todo comienza desde antes del nacimiento, desde la búsqueda de embarazo. Cómo afronten nuestros padres nuestra concepción puede tener relación en cómo viven nuestra crianza, y por tanto en cómo nosotros crecemos, aprendemos y sentimos a lo largo de nuestro desarrollo.

Desde Ilitía pretendemos apoyar a los padres desde el primer momento, desde el momento en el que deciden convertirse en padres, para que puedan vivir la maternidad y la paternidad de una forma realista, positiva y saludable y así mismo, apoyarles tras el nacimiento de sus hijos y durante su crianza y desarrollo.

En base a todo ello, los niños y jóvenes se convierten esenciales en la atención en nuestro centro, puesto que un correcto desarrollo y expresión emocional, les ayudará a tener una vida más plena y saludable.

«Porque el futuro depende de ellos, y nuestro obligación es cuidarles y enseñarles a encontrar el camino hacia el bienestar y el éxito»-ILITÍA PSICOLOGÍA

¿Cómo trabajamos?

Nos adaptamos a las necesidades de cada persona que decide acudir a nosotros, proporcionando una asistencia integral y adaptado a cada uno.

Proporcionamos asistencia psicológica a adultos, adolescentes y jóvenes, y así mismo, ponemos a disposición servicio de logopedia y talleres infantiles y juveniles, y para madres en etapa de embarazo y posparto.

Indicar que no hace falta tener hijos o ser padres para acudir a nosotros, nuestras puertas están abiertas a toda persona que necesite nuestra asistencia.

¡Os esperamos!

Depresión posparto

Tras el nacimiento de un bebé las madres podemos pasar por una mezcla de diversas emociones como la alegría y el miedo, así como cambios en nuestro estado de ánimo, que pueden provocarnos momentos de ansiedad, tristeza, melancolía…No todas tenemos porqué pasar por todos estos cambios, pero es importante saber que existen. 

Una de las complicaciones psiquiátricas más frecuentes en el posparto, suele ser la DEPRESIÓN POSTPARTO.  

Ésta, no aparece porque una mujer sea más débil o sea una “mala madre”, sino que, como se ha comentado anteriormente, se trata de una complicación psiquiátrica. 

Normalmente suele aparecer tras el parto, siendo su incidencia mayor en los TRES PRIMEROS MESES, y pudiendo presentarse hasta el PRIMER AÑO después de dar a luz, pero también podría tener su aparición durante el embarazo. 

¿CÓMO SABER SI TENGO DEPRESIÓN POSTPARTO? 

La mejor forma de saberlo es CONSULTANDO CON UN ESPECIALISTA. Aun así: 

Si sientes que tu ESTADO DE ÁNIMO es DEPRESIVO la mayor parte del día o tienes PÉRDIDA DE INTERÉS O PLACER durante MÁS DE DOS SEMANAS y además sientes varios de estos síntomas:  

Aumento o disminución de tu apetito, insomnio o hipersomnia, agitación psicomotriz, fatiga o pérdida de energía, sentimientos de inutilidad o culpa excesiva, capacidad disminuida para pensar o concentrarte o indecisión, o pensamientos suicidas… 

Si sientes que todo esto te está afectando en tu calidad de vida y en el cuidado de tu bebé, o tienes pensamientos suicidadas, no dudes en contactar con tu médico. 

Cuanto antes se diagnostique y se trate, más favorable será la evolución. 

ILITÍA PSICOLOGÍA

Baby Blues

Éste término puede llegar a confundirse con la depresión posparto, pues la sintomatología asociada puede ser parecida, sin embargo, es menos grave y suele remitir a las dos semanas del puerperio. Síntomas como la irritabilidad, cansancio, ansiedad, cambios de humor, tristeza…pueden aparecer en este periodo.

En muchas ocasiones, éstos síntomas pueden estar relacionados con las expectativas previas en cuanto a la maternidad, la capacidad sobre ésta misma, la culpa y las preocupaciones excesivas por la salud del bebé.

¿Qué podemos hacer para prevenirlo?

Asistir a grupos de embarazo y clases de preparación al parto durante la gestación puede servir de ayuda.

¿Y para tratarlo?

Aunque su duración no es larga, lo mejor es tratar de buscar apoyo y compartir las preocupaciones con quién sintamos que podemos hacerlo. Así mismo, si su vivencia nos produce un gran malestar, lo mejor será consultar con un profesional.

ILITÍA PSICOLOGÍA