La importancia de la práctica

La vulnerabilidad psicológica que se presenta en las personas con altos niveles de ansiedad es algo que la psicología viene trabajando desde hace ya unas décadas debido al aumento de la incidencia de pacientes que la presentan.
En la actualidad, según el Informe de la Salud Mental de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de junio de 2022, la depresión y la ansiedad aumentaron un 25% en el primer año de la pandemia. Con ello, el número de personas que padecen una enfermedad mental asciende a casi 1.000 millones a nivel mundial. En España, según los datos recogidos en el informe “Prevalencia de los problemas de salud y consumo de psicofármacos y fármacos relacionados a partir de los registros clínicos de atención primaria”, la ansiedad es el problema de salud mental registrado con mayor frecuencia en las historias de atención primaria, suponiendo un 6.7% de población con tarjeta sanitaria. 

A la vista de estos datos, no es de extrañar que la psicología clínica haya hecho especial hincapié en desarrollar terapias eficaces para reducir el malestar psicológico de personas con altos niveles de ansiedad. Uno de los recursos más utilizados en la actualidad dentro de los tratamientos psicológicos para personas que sufren ansiedad son “Las técnicas de relajación”, donde aparecen la respiración diafragmática, la relajación muscular progresiva o la visualización positivasiendo algunas de las más utilizadas. 

El objetivo de estas técnicas no es llegar a un estado de tranquilidad absoluta, sino que, son ejercicios que permiten ir entrenando al cuerpo y a la mente a reconocer los estados de alta activación, tensión muscular y otras sensaciones físicas relacionadas con el estrés y la ansiedad. Es por ello, que estos ejercicios requieren de práctica. Las técnicas de relajación son habilidades, y al igual que cualquier otra habilidad, requieren ser ejercitadas. Cabe mencionar que, como en todo proceso de adquisición de nuevos hábitos, lo más importante es que seas paciente contigo mismo. No permitas que tu esfuerzo por poner en práctica las técnicas de relajación se convierta en otro factor de estrés, pero no olvides que la eficacia de éstas reside en lo interiorizadas y naturalizadas que estén. 

Desde el equipo de psicólogos de Ilitía Psicologia en Madrid, Villaverde, te animamos a explorar las técnicas de relajación para observar los beneficios que obtendrás a través de ellas, no solo en los momentos de altos niveles de ansiedad y estrés, si no, de forma rutinaria, cotidiana. Además, es importante tener en cuenta que, para algunas personas, los estados de relajación pueden conllevar sentimientos de incomodidad emocional. Si eso sucede, no dudes en interrumpir el ejercicio y hablar con tu terapeuta sobre ello.

¿Qué es la neuropsicología?

Qué es la neuropsicología y cómo puede emplearse en consulta.

La psicología es una ciencia que engloba una gran cantidad de ramas y especialidades. Hoy nos centraremos en la neuropsicología.

La neuropsicología es la rama de la psicología que se encarga del estudio de las relaciones entre el cerebro y la conducta, es decir, estudia las bases neurales de los procesos cognitivos. Este estudio se realiza tanto en población sana como en personas que hayan sufrido daño cerebral.

El daño cerebral genera consecuencias no solo a nivel cognitivo y emocional, sino que también puede presentar consecuencias a nivel motor. Estos déficits generan a su vez dificultades en el desempeño de las actividades de la vida diaria. Por tanto, los neuropsicólogos deben trabajar con otros profesionales (por ejemplo, fisioterapeutas o terapeutas ocupacionales) en equipos interdisciplinares, para poder lograr una mejor rehabilitación.

Ámbitos de intervención

  • Población neurológica y neuroquirúrgica: en este grupo se incluirían patologías vasculares cerebrales, enfermedades infecciosas, epilepsias, trastornos neurodegenerativos, traumatismos craneoencefálicos…
  • Daño cerebral adquirido: dentro de este grupo se encuentran aquellas personas que han sufrido un accidente cerebrovascular o un traumatismo craneoencefálico.
  • Población psiquiátrica: en este grupo destacan los trastornos del estado de ánimo, trastorno obsesivo compulsivo, esquizofrenia, adicciones, TCAs…
  • Población geriátrica: centrada en procesos de envejecimiento tanto normal como patológico.
  • Población pediátrica: en este grupo se incluiría el tratamiento de los trastornos del neurodesarrollo, tumores y otras alteraciones.
  • Población general: prevención y promoción de la salud mental (por ejemplo, la prevención del deterioro cognitivo o los programas de estimulación cognitiva).
  • Investigación: estudio de los diferentes perfiles neuropsicológicos asociados a diferentes patologías, programas de intervención y rehabilitación.

Teniendo en cuenta que gran parte de estos ámbitos transcurren en la clínica, sería de gran importancia entender cuál es el papel del neuropsicólogo clínico.

Sus principales funciones son:

  • Determinar los déficits cognitivos a través de una evaluación neuropsicológica y obteniendo información a través de otras fuentes, como pueden ser informes médicos o entrevistas con familiares.
  • Rehabilitación cognitiva: elaboración de programas de rehabilitación centrados en el perfil de cada paciente. Los mecanismos empleados para esto son:
    • Restauración: trabajo directo sobre las funciones cognitivas en las que se encuentra el déficit.
    • Compensación: refuerzo de las funciones preservadas de cara a que se pueda compensar el déficit de otras funciones.
    • Sustitución: aprendizaje de estrategias nuevas para minimizar la disfunción provocada por la pérdida o deterioro de otras funciones.
  • Valorar el impacto funcional que tienen los déficits en las actividades de la vida diaria del paciente.
  • Intervención con familias: asesoramiento sobre como tratar a la persona afectada y el rol que pueden adoptar en la rehabilitación de la misma. En este sentido, se destaca la figura del cuidador informal, como persona que ayuda en la realización de las actividades de la vida diaria a la persona afectada.

La cuesta emocional de enero

Hablamos de la “famosa cuesta de enero”, pero de una, que tal vez, no es tan conocida; la cuesta emocional después de Navidad. Durante estas últimas semanas, la mayoría de nosotros y nosotras, hemos estado sumergidos en una vorágine de comidas de empresa, encuentros familiares, paseos para ver las luces de navidad, compras de regalos, ilusión por abrir los propios, y, sobre todo, muchas emociones intensas relacionadas con alegría, ilusión, expectativas y cierta rotura de nuestros hábitos y rutinas. Es por ello, que volver a la normalidad no resulta fácil. No es de sorprenderse, si en estas semanas la mayoría nos sentimos un poco apáticos, desorientados o incluso, nos estamos sintiendo frustrados o enfadados. Esta últimas sensaciones provienen de que el fin de la navidad coincide con el inicio del año nuevo, fecha simbólica de comienzo de nuevos hábitos y objetivos. Todos nosotros, de algún modo u otro, sentimos que algo tiene que comenzar, que algo nuevo tiene que darse en nuestras vidas y comenzamos a repasar nuestros hábitos, nuestros objetivos y valores individuales para generar así los “propósitos de año nuevo”. No es de extrañar entonces, que, por estas fechas, ya comencemos a sentir esa frustración, culpa e incluso vergüenza por no haber sido capaces de cumplir alguno de ellos.

Con esta lectura, te invito a que te recuerdes que con el mero hecho de haberte planteado nuevos objetivos que quieres realizar ya has hecho el gran cambio frente al año pasado. Tomar consciencia, identificar y visibilizar aquellas áreas de nuestra vida en la que queremos mejorar, ya es el gran comienzo. Aprovechar la apertura de año como fecha simbólica para pararte a pensar en qué quiero dejar atrás en mi vida y que quiero comenzar es algo positivo, y por supuesto, hacer de esa fecha un ritual de revisión tiene una función útil en nuestras vidas, pero no dejemos que lo simbólico de ese día se convierta en algo negativo para nosotros mismos.

El proceso de adquisición de nuevos hábitos y realización de nuevas metas no es un proceso lineal. Es un proceso escalonado que conlleva recaídas, que se sienten como “derrotas”, pero que, sin embargo, no lo son, ya que, aunque la vivencia personal sea de “volver a comenzar”, ya no estamos en la misma fase.

Desde Ilitía Psicología, os invitamos a que  el proceso de conseguir “los propósitos de año nuevo” sea un proceso de mucha compasión con nosotros mismos, de mucha paciencia y tolerancia con lo que somos y con las recaídas que implican; y si alguno de esos propósitos tiene que ver con tu salud mental y sientes que no  puedes llevarlos a cabo solo o sola, no dudes en buscar ayuda profesional con nuestro equipo de psicólogos en Villaverde, Madrid, a través de la terapia psicológica.

¿Qué es la psicología perinatal?

Dentro de la Psicología como rama de conocimiento existen diferentes especialidades, que dan respuesta a problemáticas que requieren de una atención especializada por sus características. Así nos encontramos la neuropsicología, la gerontología, la psicología infantil y, aquella de la que vamos a hablar hoy en nuestro blog, la psicología perinatal.

¿Qué es la psicología perinatal?

La psicología perinatal aborda todos los aspectos psico-afectivos relacionados con la concepción, el embarazo, el parto, el posparto y los primeros años de crianza. Según la Asociación de Psicología Perinatal está orientada, por tanto, a la prevención, cuidado, apoyo, diagnóstico e intervención de la mujer y su familia durante todo el proceso de la maternidad. Todo ello, teniendo muy en cuenta el establecimiento de un vínculo saludable entre el bebé, la madre y el resto de la familia.

La maternidad es un momento vital en el que se producen muchos cambios, tanto a nivel neuroendocrino y fisiológico como psicosocial, lo que puede tener repercusiones psicológicas y emocionales. De igual modo, es crucial el proceso que se vive cuando ésta no llega con el fuerte deseo de que sí lo haga. También juega un papel clave si existe una pérdida del bebé, prestando acompañamiento en este duelo tanto a la mujer como al resto de familiares. En cualquiera de estas situaciones, será de gran importancia contar con el apoyo de un profesional especializado.

Este es un trabajo que se ve enriquecido por la interdisciplinariedad, por lo que contar en él con matronas, fisioterapeutas, médicos o auxiliares facilitará la detección temprana y, por tanto, una actuación preventiva, de aquellas situaciones que requieran de una contención e intervención emocional y psicológica para la mujer y su familia.

Áreas de intervención de la psicología perinatal

Preconcepción y concepción

Una psicóloga perinatal evalúa e interviene sobre las dificultades psicológicas en el proceso de concepción. Pero no solo acompaña en el embarazo y la vida, también cuando el embarazo no se produce por problemas de fertilidad. Aquí destaca el acompañamiento psicológico en los tratamientos de reproducción asistida.

Gestación

Se realiza fundamentalmente un trabajo de prevención e intervención. Prevención de la aparición de problemas psicológicos y emocionales, dotándote de herramientas para gestionar todos los cambios que ocurren en este proceso y evitar estados ansiosos o depresivos. E intervención sobre el miedo al parto u otros miedos, aprendiendo técnicas de relajación y respiración, que serán una parte importante de tu preparación al parto. También se intervendrá sobre la posible ansiedad asociada a los cambios que se anticipan por traer una nueva vida al mundo y asumir, sobre todo si eres primeriza, el nuevo rol de madre.

Parto y posparto

La psicóloga perinatal va a ayudarte a estar preparada psicológicamente para el momento del parto, ya sea éste natural o por cesárea. Te ayudará a tener las herramientas psicológicas necesarias para un buen manejo emocional en un momento de alto estrés. Asimismo, intervendrá sobre las posibles consecuencias psicológicas indeseadas que pueden producirse tras el parto, como la depresión postparto, el baby blues, el parto traumático, alteraciones de la imagen corporal, etc.

Puerperio

El establecimiento de una diada madre-bebé saludable será fundamental en el trabajo que se realiza durante los primeros años de vida, algo que resulta imprescindible para la salud mental de ambos. La psicóloga perinatal intervendrá para prevenir las posibles dificultades con este vínculo, facilitando la adaptación a la maternidad/paternidad, así como sobre los posibles problemas que puedan aparecer en la relación de pareja o las relaciones familiares derivados de la maternidad.

Si estás planteándote o viviendo un proceso de maternidad, nuestra psicóloga perinatal puede ayudarte para prevenir posibles dificultades y realizar este proceso de un modo mucho más satisfactorio. Te sentirás apoyada, escuchada, guiada y acompañada, no dudes en solicitar una primera consulta.

La importancia de poner límites

Poner límites significa hacer saber a las personas que nos rodean qué queremos y necesitamos. Consiste en expresar nuestros preferencias, prioridades y sentimientos sin dejar de tener en cuenta los de los demás, sin olvidarnos de lo que piensan y sienten los otros.

Los límites de una persona, según Edward Hall y Robert Sommer, son un lugar donde nos sentimos mental y físicamente protegidos, un espacio personal que va más allá de un territorio físico.

¿Por qué en ocasiones es tan difícil poner límites?

Es común que en nuestro día a día, en ocasiones, otras personas o incluso nosotros mismos, atravesemos esa frontera personal que definen nuestros límites, llevándonos a momentos y situaciones que nos generan malestar. Estas situaciones, si se producen de manera frecuente,  nos pueden llegar a producir un malestar constante y a deteriorar la relación con nosotros mismos (nuestra autoestima) y con los demás.

Las causas más comunes de que desarrollemos y mantengamos comportamientos en los que dejamos de dar valor a nuestros límites son:

  • Miedo al rechazo: pensar que no acceder a una petición de otra persona puede conllevar un deterioro o ruptura de la relación. Convendría cuestionar aquí en primer lugar si esto es una posibilidad real y, en segundo lugar, de ser así, cuánto de positiva es esta relación para nuestra vida si su estabilidad depende de sobrepasar nuestros propios límites
  • Sentirnos culpables por decir “no”, priorizando así las necesidades del otro sobre las nuestras propias: frecuentemente este sentimiento de culpa va acompañado de pensamientos y creencias como “soy una mala persona”, “soy un egoísta”, etc. por no acceder a alguna petición.
  • Hacernos responsables de todo lo que pasa a nuestro alrededor: cuando, consciente o inconscientemente, nos cargamos con la responsabilidad de solucionar lo que sucede en nuestro entorno, es frecuente que sobrepasemos nuestros límites, con el consiguiente desgaste temporal y energético.

¿Cómo poner límites?

Poner límites de manera exitosa es una de las maneras más eficaces de mejorar la relación con uno mismo y con los demás. Si no es una conducta establecida en tu repertorio conductual, es posible que necesite de cierto entrenamiento. Desde nuestra consulta de psicología en Villaverde, podemos darte algunas claves que te ayudarán a mejorar esta faceta tan importante en las relaciones sociales.

Conócete a ti mismo, comprende tus necesidades, prioridades y preferencias. Lo que coloquialmente son tus líneas rojas. Para ello, observa tus reacciones emocionales antes las circunstancias que ocurren en tu contexto

Analiza tu pasado y tu presente. Conoce qué beneficios has obtenido después de no poner límites y analiza si podrías haber actuado de otra manera y los posibles resultados alternativos de ese modo de actuar.

Cuestiona tus creencias rígidas. Pon en tela de juicio esos pensamientos sobre “ser un egoísta” por decir no o la necesidad de responsabilizarte de todo lo que pasa a tu alrededor.

Exponte a decir “no” en pequeños pasos. Primero con pequeñas acciones para ir incorporándolo a tu repertorio conductual, para después poder generalizarlo.

Ponte como prioridad. Por supuesto, siendo flexible. Lo deseable es que nuestro comportamiento esté adaptado a los requerimientos de la situación.

Toma decisiones sin esperar la validación de los demás. Confía en tu propio criterio y tu proceso de toma de decisiones, sin dejar de consultar cuando sea necesario, pero no siempre.

Acepta cuando otros te dicen “no”. Si reconoces la importancia de poner límites, sabrás gestionar mejor cuando eres tú quien recibe el “no” por respuesta.

Entrena la comunicación asertiva: para poner límites de manera efectiva, es necesario controlar las emociones. No dejarse llevar por el enfado o la ira, si no marcarlos de manera firme y calmada. Para ello hay que entrenar comunicar nuestras preferencias y deseos sin sobrepasar los de los demás. 

Involúcrate en relaciones sanas y equilibradas. Es posible que alguna de tus relaciones estuviera sostenida, precisamente, por tu falta de habilidad para poner límites. Si esto es así, no tengas miedo en reducir el peso de esta relación en tu vida e involúcrate con personas que respeten tus límites y sepan hacer que respetes los suyos. Tus relaciones comenzarán a ser más equilibradas.

Busca ayuda profesional. Si lo necesitas, un profesional de la psicología puede ayudarte a realizar todo este trabajo. No dudes pedirnos una primera cita, nuestro equipo de psicólogos estará encantado de ayudarte.

La Teoría del Pájaro Dodo en Psicología

En muchas ocasiones me han preguntado amigos, familiares o pacientes, si la terapia funciona o si realmente hay diferentes alternativas que funcionan mejor, ya que existen distintos tipos de corrientes psicológicas. Incluso si la eficacia depende de la personalidad de tu psicólogo.

Este enigma parece universal y ha provocado que los científicos también hayan indagado sobre él. En Ilitia Psicología también nos preocupamos sobre ello. Y la respuesta a esta pregunta es compleja.

Factores comunes y factores específicos en psicoterapia

En las terapias existen, por un lado, los factores específicos y, por otro lado, los factores comunes. Los factores específicos son técnicas concretas de cada orientación terapéutica. Los factores comunes son aquellos que están presentes en cualquier tipo de terapia. Cuando hablamos de factores comunes, nos referimos a la relación terapéutica; al vinculo que se crea entre paciente y psicólogo. La consulta es un lugar donde te sientes seguro, no juzgado y con confianza para que puedas ser acompañado y guiado.

Existe un conocido estudio de Lambert (1986) sobre los componentes que facilitan la eficacia terapéutica. Lambert encontró que la mejoría del paciente se explica a través de diferentes elementos con distinto nivel de influencia.

  • En primer lugar, los factores comunes, es decir, la relación terapéutica influye un 30%.
  • Seguidamente, los factores extraterapéuticos influirían en un 40%. Estos factores engloban aspectos del cliente o circunstancias de la vida que ayudan en la mejoría, independientemente de la terapia.
  • Las técnicas aplicadas en terapia tendrían una influencia del 15%. Es decir, el enfoque terapéutico que se utilice no tendría tanta relevancia en comparación con la propia relación terapéutica en sí.
  • Por último, el 15% restante corresponde al efecto placebo, es decir, un efecto positivo en la persona producido por el mero hecho de acudir a terapia, que no se deben al efecto especifico de la psicoterapia.

¿Por qué se denomina la Teoría del Pájaro Dodo?

Es una metáfora utilizada en Alicia en el País de las Maravillas. Según el personaje del Pájaro Dodo en una carrera sin final, que la convierte en absurda, “Todos han ganado, y todos deben tener premio”. Saúl Rosenzweig (1936) aplicó está metáfora en un artículo comparativo sobre la eficacia de las psicoterapias y el concepto sigue vigente hasta el día de hoy.

Llevado a la psicología, ninguna corriente psicológica es mejor que otra, todas pueden funcionar por igual. En todas las terapias se busca fomentar la consciencia sobre el problema y experiencias relacionadas, potenciando el autoconocimiento y la autocomprensión. Hay experiencias de aprendizaje y reaprendizaje. Se busca colocar emocionalmente aquello que genera malestar. Pero todo esto se obtiene en un marco en el que existe un buen vínculo terapéutico, si te sientes en un espacio seguro con tu psicólogo. Para muchos, el factor común de eficacia es la dimensión afectiva entre el terapeuta y su paciente.

No obstante, es cierto que el motivo de consulta y la problemática concreta que esté sucediendo, puedan encajar más con un enfoque terapéutico u otro. Elegir un psicólogo y una forma de trabajo terapéutico con la que encajes es, a menudo, una preocupación a la hora de dar el paso de acudir a terapia. Nuestro equipo de psicólogos es amplio, no dudes en preguntarnos al respecto si quieres comenzar tu propio proceso terapéutico.

Carmen Castró Dávila.

M-37590

Psicóloga de Ilitía Psicología.

¿Cómo manejar las rabietas infantiles?

¿Qué son las rabietas?

Las rabietas o pataletas son eventos que suceden en una etapa fundamental para el desarrollo psicoemocional de los niños. Se trata demanifestaciones emocionales intensas cuya base es lafrustración e inseguridad, que generan un estado deimpaciencia y enfado en el niño.

Algunas de las manifestaciones más comunes de las rabietas son llorar, tirarse al suelo, gritar, oponerse a indicaciones de los padres, golpear o tirar cosas.

Se producen fundamentalmente entre los 2 y los 4 años, momento evolutivo en el que los niños empiezan a tener dificultades con sus propias emociones, ya que aún no tienen la capacidad ni las herramientas para regularlas por sí solos. Estas experiencias, aunque desagradables, contribuirán a que adquieran progresivamente a partir de esta fase esa capacidad de regulación clave para desenvolverse en el mundo en el futuro. También pueden producirse hasta edades más avanzadas e incluso cronificarse, variando sus formas de manifestación, en cuyo caso se requerirá otro tipo de intervención.

¿Cómo manejarlas?

Es frecuente que los padres se asusten ante estos cambios de conducta aparentemente repentinos de sus hijos, generándose sentimientos de impotencia por no poder controlar la situación. Hay que cambiar la visión respecto a las rabietas y soltar esa necesidad de “control de la situación”, pasando a entenderlas como una oportunidad para enseñar a nuestros hijos a manejar las emociones y frustraciones que van a experimentar a lo largo de la vida.

Nuestro equipo de psicólogos en Villaverde tiene claro que un buen manejo de las rabietas por parte de los padres ayudará al niño a alcanzar una serie de logros en su desarrollo emocional y conductual: autocontrol de impulsos, habilidades de resolución de problemas, desarrollo de la paciencia, comunicación de sus deseos y necesidades, etc.

En primer lugar, es importante conseguir que el niño entienda que su rabieta no le va a llevar a conseguir lo que quiere. Teniendo claro esto, ganaremos control de la situación y aunque durante un tiempo el niño siga poniéndolas en práctica, en la mayoría de los casos terminará dándose cuenta de que la fórmula no funciona y dejará de aplicarla.

Conseguir prevenir estos estallidos emocionales es clave. Para ello, conocer los momentos y situaciones más emocionales y de mayor frustración del niño es muy importante. Así podremos guiarnos y anticiparnos para dar alternativas de solución o proponer que se tomen decisiones antes de que la rabieta se produzca.

Durante la rabieta, algunas recomendaciones para los padres son:

  • Empatizar con las emociones que está experimentando el niño.
  • Acoger al niño y su emocionalidad, sin sobreproteger ni poner distancia física.
  • Ser un buen modelo de conducta: no perder el control, dar indicaciones claras y firmes y usar un tono de voz tranquilo
  • Ser coherente y consistente en la línea de trabajo que se haya consensuado en el entorno familiar o terapéutico en estas situaciones.
  • Ignorar la conducta inadecuada del niño durante la rabieta, pero no al niño en sí mismo.
  • Ayudar a poner la situación y las emociones en palabras. Para ello es necesario que se esté dando una educación emocional.

Una vez terminada la rabieta, es importante sostener, en el sentido de dar forma y espacio a las emociones que experimentan los niños, ayudar a entender los motivos por los que las experimenta, a menudo asociados a necesidades de autonomía y seguridad que comienzan a tenerse a partir de estas edades, logrando un equilibrio entre normas y contención. Fomentar desde edades tempranas la comunicación emocional entre padres e hijos, adaptando el lenguaje a las capacidades del niño, será beneficioso para la autorregulación del niño y para la relación paternofilial futura.

En nuestra consulta de psicología en Villaverde somos especialistas en psicología infanto-juvenil, atendiendo tanto a niños como a padres que desean adquirir herramientas para manejar esta y otras muchas situaciones. No dudes en pedirnos una primera cita, estamos seguros de que podemos ayudarte.

¿Necesito ir a terapia?

A lo largo de la vida atravesamos momentos difíciles que, en ocasiones, sentimos que no podemos gestionar por nosotros mismos. A veces nos cuesta tomar la decisión de embarcarnos en una terapia psicológica, ya sea por desconocimiento de lo que puede aportarnos, porque dudamos de si es el momento adecuado o porque no sabemos si podremos afrontar la situación sin apoyo. Es entonces cuando nos surge la pregunta “¿necesito ir a terapia?”. En esta entrada vamos a intentar aclarar algunos conceptos que nos ayuden a responder esta pregunta.


¿Qué es la terapia psicológica?


Si empezamos por el principio, lo primero es entender qué es una terapia psicológica. Si nos ceñimos a su definición, es el conjunto de técnicas aplicadas por un profesional de la psicología con el propósito de mejorar la vida del paciente. En Ilitía Psicología vamos un poco más allá y entendemos la terapia psicológica como un proceso de acompañamiento, escucha, apoyo y diálogo, en el cual enmarcamos las técnicas más adecuadas a cada paciente. Nuestro equipo de psicólogos en Villaverde personaliza y adapta cada una de sus intervenciones a las necesidades de cada paciente, extraídas en una cuidada evaluación, para poder responder a sus necesidades de manera eficaz. Cada uno de nuestros pacientes es único, por lo que nuestras intervenciones también lo son.


¿Cómo saber si necesito ir a terapia?


Puede que estés notando síntomas molestos, que te sientas triste, ansioso, tengas problemas con tu pareja, o simplemente sientas que te falta algo… ¡Los motivos pueden ser infinitos! Entonces, ¿debo ir al psicólogo? Si esta pregunta resuena dentro de ti últimamente, debes escucharla.


No resulta fácil encontrar el límite en el que un problema es suficientemente grave como para acudir al psicólogo. En Psicología, consideramos que un problema o síntoma requiere atención profesional cuando genera un malestar o sufrimiento significativo en la persona e interfiere en su funcionamiento personal, social, académico, laboral o familiar de la persona. Es decir, si tus síntomas, preocupaciones o problemas están teniendo un impacto en una o más áreas de tu vida, probablemente es el momento de acudir a un profesional de la psicología.


El psicólogo es un profesional que te ayudará a identificar el problema y te orientará,
acompañará y apoyará en la búsqueda de su solución o en la disminución del malestar que te genera para que puedas continuar con tu vida. Será capaz de adoptar tu perspectiva, analizando los factores que están condicionando y manteniendo el problema, encontrando así alternativas de solución y dándote herramientas que te ayudarán a superar ésta y otras dificultades en el futuro. Acudir al psicólogo se ha interpretado tiempo atrás como un signo de debilidad, pero, afortunadamente, a día de hoy se percibe como lo contrario: un gesto de valentía en el que se reconoce que se tiene una dificultad y se ponen en juego todas las herramientas para superarla.


En nuestra consulta de psicología en Villaverde, la experiencia nos dice que estos son algunos de los motivos más comunes por los que las personas necesitan acudir a terapia y en los que podemos ayudarte.

  • Síntomas de ansiedad.
  • Insatisfacción con la relación de pareja o problemas para el compromiso.
  • Sentimiento de vacío existencial: todo te aburre o nada te motiva, lo que conocemos como anhedonia, una incapacidad para experimentar placer.
  • Problemas laborales.
  • Relaciones familiares inadecuadas o problemáticas.
  • Dificultades a la hora de relacionarte.
  • Pensamientos que te parecen extraños o indeseados.
  • Conductas que, aunque quizá no te molestan, sabes que son perjudiciales para ti para quienes te rodean.
  • Prevención, cuidado, apoyo e intervención durante el proceso completo de concepción, embarazo, parto, posparto y crianza.
  • Aparición de tics o comportamientos repetitivos que antes no tenías.
  • Falta de objetivos a corto, medio o largo plazo.
  • Apoyo psicológico en procesos de duelo o enfermedad.
  • Autoconocimiento: muchas personas acuden para hacer un proceso personal en el que conocerse mejor a sí mismos para hacer más satisfactoria cualquier área de su vida.

Es común que las personas acudan a terapia por el malestar físico o emocional que generan sus síntomas: ansiedad, depresión, etc. Los síntomas, en Medicina y Psicología, son las quejas subjetivas de la persona, pero solo son el reflejo aparente del problema y no el problema en sí mismo. Es por ello que en Ilitía Psicología no intervenimos solo sobre los síntomas, si no sobre la causa del problema en su totalidad, lo que aumenta la eficacia a largo plazo de nuestras intervenciones.


Si crees que es el momento de acudir a una terapia psicológica, no dudes en pedirnos una primera consulta, estaremos encantados de ayudarte.

¿Por qué sufro ansiedad?

Esta pregunta resulta muy frecuente últimamente y más tras todo lo sucedido en estos últimos dos años tras el comienzo de la pandemia.

La cuestión es que las casos más frecuentes que asisten a nuestras consultas están relacionadas con esta pregunta.

Una persona puede sufrir ansiedad por diversas razones, razones las cuales conviene abordar en consulta. Entre ellas podemos identificar:

-Factores hereditarios: Tener algún familiar que haya padecido o padezca ansiedad.

-Educación y apego: el tipo de educación que hayamos recibido y el tipo de apego forjado con nuestros padres o cuidadores principales.

-Haber vivido o estar viviendo una experiencia traumática o una situación difícil o estresante.

-Problemas económicos, laborales, familiares, de pareja o de otro tipo.

-Interpretación sesgada de las situaciones y tendencia a una evaluación negativa.

-Miedos.

-Falta de gestión de emociones.

-Estar viviendo un proceso de adaptación (ante una nueva identidad, cambios en nuestro día a día, trabajo, etc…).

….

La respuesta a «¿porqué tengo ansiedad?» podría estar relacionada con algunos de estos factores, sin embargo, es importante que si no logramos gestionar la ansiedad y nos crea un malestar significativo, nos pongamos en manos de un profesional que nos ayude a comprender y abordar dicha situación de una manera más saludable.

Betania Nze Montalbán.

¿Qué hacer en caso de «bullying» o acoso escolar?

El acoso escolar, conocido por el término anglosajón de bullying, implica cualquier forma de maltrato psicológico, físico o verbal entre escolares de manera reiterada tanto en el aula como fuera de ella. Además, se suma la modalidad de ciberacoso a través de las nuevas tecnologías y redes sociales.

El acoso tiene graves consecuencias para las personas involucradas a corto y largo plazo, esto incluye tanto a la víctima y al acosador, como a los espectadores.

Durante la etapa escolar la relación entre compañeros es muy importante para la salud mental y el ajuste personal futuro. Las personas que han sido víctimas de acoso pueden tener dificultad para confiar en los otros en la etapa adulta, reduciendo de esta manera sus posibilidades de relación social y laboral. Cualquiera de las partes implicadas tiene una responsabilidad legal y moral, pudiendo considerarse desde falta hasta delito grave.

Algunas consecuencias del acoso que pueden aparecer en la víctima son las siguientes:

  • Aislamiento social y soledad acompañado por falta de motivación propia y desesperanza por el futuro.
  • Baja autoestima y deterioro de la imagen de sí misma.
  • Disminución del rendimiento académico que podría derivar en abandono escolar.
  • Ansiedad, problemas a la hora de dormir, estado de ánimo apático…
  • Disminución de la capacidad de relación social.
  • Sensación de inseguridad en el ambiente, la cual provoca un estado de alerta constante. Esta situación de estrés puede acarrear un efecto negativo sobre la salud física y mental.
  • En los casos extremos puede presentar ideas suicidas e incluso intentos de suicidio.

No obstante, las consecuencias negativas no solo las va a sufrir la víctima. El acosador tenderá a repetir su patrón de relación agresiva con su familia o en su vida profesional, por lo que, de no corregirse, su patrón relacional será también disfuncional. En ocasiones, utilizan el acoso como una manera de llamar la atención, ya que les permite compensar situaciones anteriores de fracaso o exclusión en otros ambientes. Este tipo de comportamiento acosador se relaciona con:

  • Un modelo de interacción basado en el dominio y la sumisión.
  • Baja habilidad de resolución de conflictos.
  • Poca tolerancia a la frustración.
  • Dificultades para respetar límites.
  • Falta de autocrítica y ausencia de responsabilidad.

Los testigos corren el riesgo de insensibilizarse, y por lo tanto no reaccionar ante situaciones de injusticia de su entorno. El actuar en base a sentimientos de sumisión y miedo influye de manera negativa en su autoestima y desarrollo moral. Asimismo, alienta la conducta del acosador.

El acoso escolar NO son “cosas de niños”

¿Cómo actuar si mi hijo sufre acoso escolar?

  • Dar credibilidad al relato de tu hijo, que se sienta en un espacio seguro y sin juzgar. Elogiarlo por la valentía de haberlo contado ya que el comienzo de la solución es responsabilidad de los adultos.
  • Mostrar apoyo y asegurar que está haciendo lo correcto para poder acabar con la situación.
  • Hablar con el equipo directivo del centro para tratar de dar una respuesta con la ayuda del gabinete psicopedagógico. Si la respuesta por parte del centro no es satisfactoria acudir a la Asociación de Padres y Madres (AMPA) del centro escolar y/o recurrir al Servicio de Inspección Educativa de la comunidad autónoma.
  • Reforzar su autoestima valorando los esfuerzos en cualquier ámbito y resaltando cualidades personales.
  • Animarle a fortalecer y establecer relaciones con otros compañeros para evitar una fobia social derivada del bullying.


¿Cómo actuar si mi hijo ejerce acoso escolar?

  • Mantener una actitud colaborativa con el centro educativo. Poder hablar con los profesores y el departamento de orientación para conocer la situación y orientar la intervención.
  • Intentar conocer las causas de la conducta de tu hijo. Los niños no son buenos o malos, si no que tienen conductas que encauzar. Sabiendo por qué se llevan a cabo, se podrá poner solución, y en esta labor te puede ayudar un psicólogo.
  • Fomentar que tu hijo entienda la responsabilidad de sus actos. Hay que procurar no trasladar esa responsabilidad a otras personas (profesores o los compañeros del aula). Cuando tu hijo esté preparado, ayúdale a pedir perdón a las víctimas.
  • Hacerle entender que esas conductas son inadmisibles. Explícale las consecuencias que puede tener una situación de acoso escolar tanto para él como para la víctima. Buscando que este ambiente sea de calma y confianza, donde tú y tu hijo podáis hablar y expresar vuestros sentimientos.
  • Ayúdale a canalizar de una forma positiva la conducta agresiva. Una buena forma es apuntándole a algún deporte de competición.
  • Ser su modelo a seguir. Eliminando del ambiente familiar críticas no constructivas, las burlas a algún personaje que aparezca en la televisión, insultos a otras personas, etc.. Este tipo de conductas validan inconscientemente la humillación de los demás.

Carmen Castro Dávila.