
La ansiedad es uno de los motivos de consulta más frecuentes actualmente, especialmente entre adultos de 25 a 40 años. En esta etapa de la vida, donde las responsabilidades y decisiones importantes se acumulan, es común sentir que la mente está en constante alerta, incluso cuando no existe un peligro real.
¿Qué es la ansiedad?
La ansiedad es una respuesta natural del organismo ante una situación que percibe como amenazante. Nos prepara para actuar, concentrarnos y reaccionar. Sin embargo, cuando esta respuesta se vuelve intensa, frecuente o desproporcionada, puede interferir en el bienestar emocional, físico y social.
Algunos síntomas comunes incluyen:
- Preocupación constante o dificultad para “desconectar” mentalmente.
- Tensión muscular, sensación de opresión en el pecho o palpitaciones.
- Dificultad para dormir o descansar adecuadamente.
- Irritabilidad, sensación de pérdida de control o miedo sin motivo aparente.
- Fatiga, problemas digestivos o sensación de “agotamiento emocional”.
¿Por qué hoy sentimos más ansiedad?
Entre los 25 y 40 años, la vida suele estar marcada por exigencias laborales, búsqueda de estabilidad, relaciones afectivas y presión social por “tenerlo todo bajo control”.
A esto se suma un entorno donde la inmediatez, la comparación constante y la sobreexposición digital incrementan la sensación de no estar a la altura o de vivir aceleradamente.
Nuestro cerebro no siempre logra adaptarse a ese ritmo. La consecuencia es una activación continua del sistema de alerta, que termina generando agotamiento, irritabilidad y síntomas de ansiedad crónica.
La ansiedad como mensaje, no como enemigo
Aunque la ansiedad puede resultar muy incómoda, no es un signo de debilidad, sino una señal de que algo necesita atención. Aprender a escucharla y comprender su origen es fundamental para recuperar el equilibrio.
En terapia, se trabaja no solo en reducir los síntomas, sino en identificar las causas que mantienen el malestar: pensamientos automáticos, exigencias personales, experiencias pasadas o patrones de afrontamiento poco saludables.
Estrategias que ayudan a manejar la ansiedad
Existen algunas prácticas que pueden complementar el proceso terapéutico:
- Respiración consciente y relajación muscular. Técnicas simples que ayudan a disminuir la activación fisiológica.
- Organizar rutinas. Estructurar el día aporta sensación de control y reduce la sobrecarga mental.
- Ejercicio físico regular. Favorece la liberación de endorfinas y mejora el descanso.
- Limitar la exposición a pantallas. Especialmente antes de dormir o cuando la mente se siente saturada.
- Dormir adecuadamente. El descanso es clave para regular las emociones.
Cuándo buscar ayuda profesional
Si sientes que la ansiedad te impide disfrutar de tus actividades diarias, afecta tus relaciones o tu rendimiento laboral, es momento de pedir ayuda.
La psicoterapia ofrece un espacio seguro para:
- Comprender los mecanismos de la ansiedad.
- Desarrollar estrategias para manejar pensamientos y emociones.
- Recuperar la calma y la sensación de control sobre tu vida.
En Ilitía Psicología, centro de psicología en Madrid, Villaverde, ofrecemos evaluación y tratamiento psicológico especializado en ansiedad.
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