Psicología Perinatal: Bienestar emocional en la búsqueda de embarazo, embarazo, parto, postparto y crianza.

La etapa del embarazo y el período postparto representan momentos emocionalmente intensos y transformadores en la vida de una mujer. A lo largo de este viaje, es fundamental abordar las preocupaciones emocionales y psicológicas que puedan surgir. Aquí es donde entra en juego la psicología perinatal, una rama especializada que se centra en la salud mental de las mujeres durante la búsqueda de embarazo, el embarazo, parto, postparto y crianza hasta los tres años. En este artículo, exploraremos qué es la psicología perinatal y cuándo es apropiado acudir a un psicólogo perinatal.


¿Qué es la Psicología Perinatal?
La psicología perinatal se enfoca en el bienestar emocional de las mujeres y sus familias durante el período que rodea la búsqueda del embarazo, el embarazo, el postparto, y la crianza hasta los 3 años. Aborda una amplia gama de desafíos psicológicos y emocionales que pueden surgir en este momento crucial de la vida. Estos desafíos pueden incluir la ansiedad relacionada con el embarazo, la depresión posparto, el estrés, la adaptación a los cambios en la vida y la toma de decisiones sobre la crianza de los hijos.


¿Cuándo acudir a un Psicólogo Perinatal?
La decisión de buscar ayuda de un psicólogo perinatal puede ser difícil, pero es fundamental comprender que es un paso valiente y necesario para el bienestar emocional de la madre y, en última instancia, para el bienestar del bebé. Aquí hay algunas opciones de que puede ser el momento adecuado para consultar a un especialista en psicología perinatal:

  1. Sentimientos de ansiedad o miedo durante el embarazo: El embarazo es un período de cambios físicos y emocionales significativos. Si experimentas una ansiedad excesiva, miedo constante o preocupaciones abrumadoras durante el embarazo, un psicólogo perinatal puede ayudarte a desarrollar estrategias para manejar estas emociones.
  2. Síntomas de depresión posparto: La depresión posparto es más común de lo que muchas personas piensan y puede afectar a las madres en cualquier momento durante el primer año después del parto. Si te sientes abrumada, triste, sin energía o has perdido interés en las cosas que solían gustarme, debes buscar ayuda de inmediato.
  3. Trauma experimentado en el parto: Algunos partos pueden ser traumáticos, y las mujeres pueden experimentar síntomas de estrés postraumático relacionado con el parto. Si tienes pesadillas, recuerdos intrusivos o sentimientos abrumadores después del parto, un psicólogo perinatal puede ayudarte a procesar esos sentimientos.
  4. Problemas de relación o apoyo social: El embarazo y la maternidad pueden poner a prueba las relaciones y la red de apoyo social de una mujer. Si tienes dificultades en tus relaciones o te sientes aislada, hablar con un psicólogo perinatal puede ser beneficioso.
  5. Dificultades en la adaptación: A veces, las mujeres pueden tener dificultades para adaptarse a los cambios que conlleva el embarazo o la maternidad. Esto puede incluir la transición a la maternidad, la toma de decisiones sobre la crianza de los hijos y la gestión del estrés. Un psicólogo perinatal puede proporcionar orientación y apoyo en estas áreas.
  6. Dificultades en la toma de decisiones: Tomar decisiones sobre el parto, la lactancia, el cuidado del bebé y otros aspectos de la crianza puede ser abrumador. Un psicólogo perinatal puede ayudarte a explorar tus opciones y tomar decisiones que se alineen con tus valores y necesidades por lo que es importante diferenciar.
    En resumen, la psicología perinatal desempeña un papel crucial en el bienestar emocional de las mujeres en la etapa perinatal. No importa cuán abrumadoras puedan parecer tus emociones, siempre hay ayuda disponible. Si experimentas cualquiera de las situaciones mencionadas anteriormente o simplemente sientes que necesitas apoyo emocional durante esta etapa de tu vida, no dudes en contactarnos. En Ilitía Psicología tenemos a psicólogos especializados en el área perinatal, para atender a tus necesidades. Tu bienestar emocional es esencial para tu salud y la de tu bebé, y buscar ayuda es un paso valiente y saludable hacia una maternidad más feliz y saludable.

¿Quién soy? ¿Por qué a veces siento que no me conozco?

En la publicación anterior hemos visto la importancia de ser compasivos con nosotros mismos;
respetarnos y aceptarnos con nuestros defectos, cambios, talentos y cualidades. Habiendo practicado lo
anterior, es momento de reconstruir la mirada con la que nos vemos.
Puede ser que el enunciado de esta publicación nos lo hayamos preguntado alguna que otra vez, y la realidad es que es difícil conocerse por completo, sin embargo, hablaremos de la importancia de conocerse y
algunas herramientas para lograrlo.
Es normal que nuestro día a día esté lleno de actividades, obligaciones, tareas y deberes que nos
mantienen ocupados todo el tiempo. Muchas veces vivimos sin ningún propósito o motivación,
simplemente “vivimos al día”. Esta sensación de “sentirse perdido” es porque muchas veces
no sabemos quienes somos o a donde vamos. Y es que claro, el día a día es agotador y nos satura. Cuando
llegamos a casa lo último que queremos hacer es preguntarnos ¿Cómo estamos? o ¿Cómo nos sentimos?
Se nos olvida la importancia que tenemos para nosotros mismos.
La Búsqueda de la Identidad:
La identidad es una construcción compleja que se forma a lo largo de nuestras vidas a través de
experiencias, relaciones, valores y creencias. Sin embargo, en ocasiones, podemos sentirnos
desconectados de nosotros mismos o confundidos acerca de nuestra identidad. Esto puede deberse a una
variedad de razones, como influencias externas, expectativas sociales o cambios significativos en la vida.
¿Por qué es importante conocerse a sí mismo?

  • Autenticidad: Conocerte a ti mismo te permite vivir de manera auténtica, alineando tus acciones y
    decisiones con tus valores y deseos personales.
  • Toma de decisiones: Una mayor autoconciencia te ayuda a tomar decisiones más informadas y
    alineadas con tus objetivos y necesidades.
  • Resiliencia: Conocer tus fortalezas y debilidades te hace más resistente frente a los desafíos, ya
    que puedes utilizar tus recursos internos para superar obstáculos.
  • Mejores relaciones: Una comprensión más profunda de ti mismo también mejora tus relaciones
    con los demás, ya que puedes comunicarte de manera más efectiva y establecer conexiones más
    significativas.
    Estrategias para Conocerte Mejor:
  • Autoexamen: Tómate el tiempo para reflexionar sobre tu vida, tus experiencias, tus valores y tus
    metas. Lleva un diario para registrar tus pensamientos y emociones.
  • Pregunta a los demás: A veces, amigos y familiares pueden proporcionar información valiosa
    sobre tus características y comportamientos que quizás no notes por ti mismo.
  • Prueba nuevas experiencias: Sal de tu zona de confort y experimenta cosas nuevas. Esto te
    ayudará a descubrir tus intereses y pasiones ocultos.
  • Aprende de tus errores: En lugar de lamentarte por los errores del pasado, reflexiona sobre lo que
    puedes aprender de ellos. Recuerda que los desafíos son oportunidades de crecimiento.
  • Busca orientación profesional: Considera la posibilidad de trabajar con un terapeuta para explorar
    tus pensamientos y emociones en profundidad. En Ilitía psicología tenemos a los profesionales
    adecuados que pueden ayudarte en tu proceso.
  • Meditación: Esta práctica te puede ayudar a conectarte contigo mismo y a comprender mejor tus
    pensamientos y emociones.
  • Educación continua: Lee libros, toma cursos y busca información sobre temas que te interesen. El
    aprendizaje constante es una excelente manera de descubrir nuevas cosas de ti mismo.
  • Habla contigo mismo: Realiza un ejercicio de autoreflexión regularmente, preguntándote a ti
    mismo quién eres, qué deseas y qué te hace sentir realizado.

Recordemos que el proceso de autodescubrimiento es único para cada persona y puede llevar tiempo. A medida que nos
conozcamos mejor, nos sentiremos más seguro y en sintonía con nosotros mismos, lo que nos permitirá vivir una vida más
plena y satisfactoria.

Aprovecha este emocionante viaje de autodescubrimiento para crecer como individuo
y abrazar tu verdadera esencia.

¿Poner límites a nuestros hijos nos separa de tener un apego seguro?

El apego es un término que últimamente parece estar en auge y que cada vez se tiene más en cuenta a la hora de cómo educar a nuestros hijos, pero vamos a concretar un poco más en que se basa este concepto.

El apego es el vínculo que se establece entre el recién nacido y los progenitores. Este vínculo se forja desde que el bebé se encuentra en el vientre de la madre, y en función del tipo de apoyo y la percepción que tiene el bebé de si están cubiertas sus necesidades básicas, se distinguen 4 tipos de apego:

  • Apego seguro: los adultos se perciben como figuras de seguridad y apoyo y se muestran receptivos y disponibles ante las demandas de los hijos. El adulto valida la emoción de su hijo y luego le muestra el apoyo que considera necesario.
  • Apego ansioso o ambivalente: el adulto es inconsistente en sus reacciones con el niño y a veces se muestra excesivamente preocupado, no dejando experimentar el mundo por los riesgos que pueda haber y en otras ocasiones se muestra ausente o enfadado. Esto crea una sensación de angustia en el niño, pues no sabe si puede contar o no con su figura de apego.

Puede desembocar en adultos con cierta dependencia emocional.

  • Apego evitativo: el cuidador se muestra ausente e insensible ante las demandas de su hijo, no validando sus emociones. Esto crea una sensación de falta de seguridad, además de adquirir una sensación de “indefensión aprendida”, pues haga lo que haga el niño, no va a encontrar el consuelo del adulto.

En la etapa adulta suele verse en adultos con incomodidad al compromiso y suelen querer ocultar las emociones (ya que de pequeños no han sido escuchados y validados).

  • Apego desorganizado: es el menos común ya que consiste en figuras de apego excesivamente amenazantes o incluso abusivas, que generan una personalidad insegura y temerosa.

Una vez visto que es el apego, para conseguir que nuestros hijos desarrollen un apego seguro, muchas veces pensamos que lo mejor para lograrlo es que nuestros hijos no sufran ningún rechazo o no les pongamos demasiados límites, ya que son muy susceptibles de desarrollar traumas, sin embargo se ha comprobado que lo que el niño necesita para sentirse seguro es sentir que sus cuidadores estarán ahí para brindarle calidez y seguridad ante las situaciones temidas y validar la emoción que está sintiendo. Dicho en otras palabras, es necesario crear un entorno con límites seguros y ajustados a cada circunstancia, para que el niño sepa que puede y que no puede hacer, es decir tiene que haber una combinación entre límites y afectividad. A veces por cansancio o por el miedo a la reacción que pueda tener nuestro hijo, ya sea llanto o gritos, podemos perder esos límites para satisfacerle y que cese así su conducta y se tranquilice, sin embargo esto hace que se pierdan los límites y se hagan difusos.

            Saber identificar que tipo de apego hemos tenido en nuestra infancia puede darnos respuestas de como nos comportamos en la actualidad con nuestro entorno y que patrones podemos estar repitiendo con nuestros hijos

Siempre estamos a tiempo de tomar conciencia de como nos relacionamos con las personas de nuestro entorno y como nos influyen nuestras experiencias pasadas en nuestro comportamiento con nuestros seres queridos.

Naprotecnología

 Leía hace unas semanas en un artículo “un matrimonio, destrozados por la fecundación in vitro y rescatados por la Naprotecnología” me llenó de curiosidad asique me puse a investigar.

¿Qué es la Naprotecnología?

La Naprotecnología es un abordaje científico de los trastornos reproductivos. Fue desarrollada en los años 80 por el Dr. Thomas W. Hilgers y su equipo en el Instituto Pablo VI para el Estudio de la Reproducción Humana y el Centro Nacional de la Salud de la Mujer, en Omaha, Nebraska, Estados Unidos.

El término Naprotecnología fue acuñado por el Dr. Hilgers y es una combinación de las palabras Natural Procreative Technology, es decir, Tecnología de la Procreación Natural.

El propósito de la Naprotecnología es restaurar la función reproductiva de la pareja para que consigan el embarazo mediante una relación sexual.

¿Cómo funciona?

La Naprotecnología se basa en el diagnosticar y tratar las causas de la infertilidad, tanto del hombre como de la mujer, mediante el estudio y seguimiento del ciclo de fertilidad de la pareja. Se hace a través del método Creighton, un registro ginecológico que estudia diariamente el ciclo de la ovulación de la mujer. Esto permite detectar las alteraciones que se están produciendo en la fertilidad femenina. El método Creighton ayuda a monitorizar, analizar, detectar y diagnosticar las alteraciones que se producen en el ciclo de ovulación de la mujer. Una vez detectado el problema que esta causando la infertilidad se intenta tratar de manera eficaz. También se lleva a cabo un estudio diagnóstico completo del varón para identificar todos los factores que están afectando a su fertilidad y poder llevar a cabo un tratamiento efectivo.

Cuando se llega a un diagnóstico completo de todo lo que está afectando a la fertilidad del hombre y de la mujer, se aplica un plan terapéutico personalizado a cada pareja. En el caso de detectar patologías orgánicas en la mujer se llevan a cabo técnicas quirúrgicas avanzadas que permiten restaurar la fertilidad de la mujer de una forma eficaz.

En resumen, se analiza qué problemas puede haber a través del estudio del ciclo menstrual y se llevan a cabo tratamientos médicos y quirúrgicos si fuera necesario que ayudan al sistema procreativo natural, sin sustituirlo.

Método

Desde que la mujer tiene su primera regla hasta la menopausia, se  producen cambios de carácter cíclico en el ovario, responsables de las variaciones hormonales que ocurren. Esos cambios hormonales son expresados por el cuerpo de la mujer de diferentes formas, y se pueden reconocer con precisión mediante la observación y el registro en diferentes gráficas, según los marcadores que se observen: moco cervical, flujo vaginal, temperatura corporal, tensión mamaria, etc.

Modelo Creighton:

Es un método natural de reconocimiento de la fertilidad basado en la observación del moco cervical y el flujo vaginal. Fue desarrollado por el Dr. Thomas Hilgers a principios de los años 80, a partir de un método de observación del moco cervical llamado Billings.

Las usuarias aprenden a reconocer el fluido vaginal y a registrar estas observaciones en el código del método Creighton en una tabla, a lo largo de varias sesiones individuales con una monitora.

Eficacia

La Naprotecnología ha demostrado en EEUU una eficacia del 60-80% aproximadamente. Cuenta con más de 30 años de estudios y práctica clínica en EEUU. Se aplica mayoritariamente por ginecólogos-cirujanos especializados en esta ciencia que aplican tanto la parte clínica como la parte quirúrgica de la Naprotecnología. Esto les ha permitido llegar a tasas de eficacia, en algunas patologías de hasta el 80%. Se trataría de una buena alternativa al tratamiento de reproducción asistida. No presenta problemas éticos (la fecundación se produce de manera natural dentro del cuerpo de la mujer, no hay manipulación ni selección de embriones y no se recurre a gametos de donantes). Además los embarazos presentan menos complicaciones que los conseguidos por reproducción asistida. La evidencia científica ha demostrado un mayor riesgo de trastornos durante el embarazo, parto pretérmino, niños con bajo peso y con determinados defectos congénitos con las técnicas de reproducción asistida que con el embarazo natural.

La Naprotecnología está implantada no solo en EEUU sino también en Europa. Todos los médicos que la ejercen y las monitoras que enseñan el método Creigthon se han formado en EEUU. En España es muy reciente y actualmente se pueden encontrar dos entidades que ofrecen los servicios de Naprotecnología: Fertilitas y Naprotec.

María Arellano Mercadal. Psicóloga «Ilitía Psicología».

¿Qué es la psicología perinatal?

Dentro de la Psicología como rama de conocimiento existen diferentes especialidades, que dan respuesta a problemáticas que requieren de una atención especializada por sus características. Así nos encontramos la neuropsicología, la gerontología, la psicología infantil y, aquella de la que vamos a hablar hoy en nuestro blog, la psicología perinatal.

¿Qué es la psicología perinatal?

La psicología perinatal aborda todos los aspectos psico-afectivos relacionados con la concepción, el embarazo, el parto, el posparto y los primeros años de crianza. Según la Asociación de Psicología Perinatal está orientada, por tanto, a la prevención, cuidado, apoyo, diagnóstico e intervención de la mujer y su familia durante todo el proceso de la maternidad. Todo ello, teniendo muy en cuenta el establecimiento de un vínculo saludable entre el bebé, la madre y el resto de la familia.

La maternidad es un momento vital en el que se producen muchos cambios, tanto a nivel neuroendocrino y fisiológico como psicosocial, lo que puede tener repercusiones psicológicas y emocionales. De igual modo, es crucial el proceso que se vive cuando ésta no llega con el fuerte deseo de que sí lo haga. También juega un papel clave si existe una pérdida del bebé, prestando acompañamiento en este duelo tanto a la mujer como al resto de familiares. En cualquiera de estas situaciones, será de gran importancia contar con el apoyo de un profesional especializado.

Este es un trabajo que se ve enriquecido por la interdisciplinariedad, por lo que contar en él con matronas, fisioterapeutas, médicos o auxiliares facilitará la detección temprana y, por tanto, una actuación preventiva, de aquellas situaciones que requieran de una contención e intervención emocional y psicológica para la mujer y su familia.

Áreas de intervención de la psicología perinatal

Preconcepción y concepción

Una psicóloga perinatal evalúa e interviene sobre las dificultades psicológicas en el proceso de concepción. Pero no solo acompaña en el embarazo y la vida, también cuando el embarazo no se produce por problemas de fertilidad. Aquí destaca el acompañamiento psicológico en los tratamientos de reproducción asistida.

Gestación

Se realiza fundamentalmente un trabajo de prevención e intervención. Prevención de la aparición de problemas psicológicos y emocionales, dotándote de herramientas para gestionar todos los cambios que ocurren en este proceso y evitar estados ansiosos o depresivos. E intervención sobre el miedo al parto u otros miedos, aprendiendo técnicas de relajación y respiración, que serán una parte importante de tu preparación al parto. También se intervendrá sobre la posible ansiedad asociada a los cambios que se anticipan por traer una nueva vida al mundo y asumir, sobre todo si eres primeriza, el nuevo rol de madre.

Parto y posparto

La psicóloga perinatal va a ayudarte a estar preparada psicológicamente para el momento del parto, ya sea éste natural o por cesárea. Te ayudará a tener las herramientas psicológicas necesarias para un buen manejo emocional en un momento de alto estrés. Asimismo, intervendrá sobre las posibles consecuencias psicológicas indeseadas que pueden producirse tras el parto, como la depresión postparto, el baby blues, el parto traumático, alteraciones de la imagen corporal, etc.

Puerperio

El establecimiento de una diada madre-bebé saludable será fundamental en el trabajo que se realiza durante los primeros años de vida, algo que resulta imprescindible para la salud mental de ambos. La psicóloga perinatal intervendrá para prevenir las posibles dificultades con este vínculo, facilitando la adaptación a la maternidad/paternidad, así como sobre los posibles problemas que puedan aparecer en la relación de pareja o las relaciones familiares derivados de la maternidad.

Si estás planteándote o viviendo un proceso de maternidad, nuestra psicóloga perinatal puede ayudarte para prevenir posibles dificultades y realizar este proceso de un modo mucho más satisfactorio. Te sentirás apoyada, escuchada, guiada y acompañada, no dudes en solicitar una primera consulta.

Baby Blues

Éste término puede llegar a confundirse con la depresión posparto, pues la sintomatología asociada puede ser parecida, sin embargo, es menos grave y suele remitir a las dos semanas del puerperio. Síntomas como la irritabilidad, cansancio, ansiedad, cambios de humor, tristeza…pueden aparecer en este periodo.

En muchas ocasiones, éstos síntomas pueden estar relacionados con las expectativas previas en cuanto a la maternidad, la capacidad sobre ésta misma, la culpa y las preocupaciones excesivas por la salud del bebé.

¿Qué podemos hacer para prevenirlo?

Asistir a grupos de embarazo y clases de preparación al parto durante la gestación puede servir de ayuda.

¿Y para tratarlo?

Aunque su duración no es larga, lo mejor es tratar de buscar apoyo y compartir las preocupaciones con quién sintamos que podemos hacerlo. Así mismo, si su vivencia nos produce un gran malestar, lo mejor será consultar con un profesional.

ILITÍA PSICOLOGÍA