Heridas de la Infancia y su Impacto en la Edad Adulta

Nuestra infancia es una etapa crucial en la formación de nuestra personalidad y bienestar emocional. Las experiencias que vivimos durante esos años, tanto positivas como negativas, pueden tener un impacto en nuestra vida adulta.

En este artículo, exploraremos algunas de las heridas de la infancia más comunes y cómo pueden afectarnos en la edad adulta.

  1. Herida del Abandono:
    Se produce cuando un niño siente que sus necesidades emocionales no son atendidas adecuadamente. Puede deberse a la ausencia física o emocional de los padres o cuidadores. Los niños que experimentan esta forma de abandono pueden crecer sintiendo que no son dignos de amor o atención. Esto puede dar lugar a relaciones emocionalmente distantes y una sensación de soledad constante en la edad adulta, sensación de vacío, inseguridad y dificultad para establecer relaciones de confianza.
  2. Herida del Rechazo:
    El rechazo, ya sea real o percibido, puede dejar cicatrices emocionales profundas. Los adultos que fueron rechazados en la infancia pueden tener dificultades para aceptar el amor y la aceptación de los demás. Esto puede llevar a la autocrítica, la baja autoestima y la evitación de relaciones cercanas.
  3. Herida del Abuso Físico o Emocional:
    El abuso físico o emocional en la infancia puede causar traumas duraderos.
  4. Herida de la Negligencia:
    La negligencia se produce cuando los cuidadores no cubren las necesidades básicas de un niño, como comida, ropa, atención médica o afecto. Los adultos que vivieron esta herida pueden sentirse incapaces de cuidar de sí mismos o experimentar una profunda sensación de desconfianza en los demás.
  5. Herida de la Humillación o Vergüenza:
    La humillación o vergüenza constante en la infancia puede dejar cicatrices emocionales profundas.
    Los adultos que vivieron esta herida pueden desarrollar una baja autoestima, ansiedad social, perfeccionismo o una necesidad constante de buscar la aprobación de los demás.

    El Impacto en la Edad Adulta:
    Como ya vimos anteriormente, las heridas de la infancia pueden tener un impacto duradero en la vida adulta:
  • Problemas de relación: Dificultades para establecer relaciones saludables y cercanas debido a la desconfianza o el miedo al rechazo.
  • Problemas de salud mental: Mayor riesgo de desarrollar trastornos de ansiedad, depresión y otros problemas de salud mental.
  • Comportamientos autodestructivos: Abuso de sustancias, autolesiones u otros comportamientos que pueden ser una forma de hacer frente al dolor emocional.
  • Autoestima baja: Una imagen negativa de uno mismo y la autocrítica constante.
  • Patrones de repetición: La tendencia a recrear dinámicas familiares disfuncionales en las relaciones adultas.
    Sanación y Recuperación:
    A pesar de los desafíos que presentan estas heridas, es posible sanar y recuperarse. La terapia y el apoyo emocional son fundamentales en este proceso. Algunas estrategias que pueden ayudar incluyen:
  • Terapia individual o grupal: Trabajar con un terapeuta puede ayudar a explorar las heridas y aprender a sanar.
  • Mindfulness y meditación: Estas prácticas pueden ayudar a desarrollar la autoconciencia y la autocompasión.
  • Apoyo social: Construir relaciones cercanas y apoyo emocional puede ser fundamental en el proceso de sanación.
  • Educación: Aprender sobre las heridas de la infancia y cómo impactan en la vida adulta puede proporcionar una mayor comprensión y empatía hacia uno mismo.
  • En resumen, las heridas de la infancia son experiencias dolorosas que si no se trabajan pueden afectar la vida adulta. Sin embargo, con apoyo y esfuerzo, es posible sanar y desarrollar una mayor resiliencia emocional. La toma de conciencia y la búsqueda de ayuda son los primeros pasos hacia una vida adulta más saludable y equilibrada.
  • Si al leer este artículo te identificaste o reconociste una herida que te afecta
    en tu bienestar; puedes consultar con nuestro equipo de psicólogos. En Ilitía psicología, Psicólogos en Villaverde y Ciudad de los Ángeles en Madrid, podemos ayudarte.

SALUD MENTAL MATERNA

Estos días se ha estado dando visibilidad sobre la importancia del cuidado de la salud mental materna, esa parte tan tabú o escondida de la maternidad.

Son muchas madres que acuden a nuestra consulta en Ilitía Psicología, en Villaverde, Madrid, por diferentes motivos que envuelven ciertos traumas con respecto al embarazo, parto o posparto, o por síntomas relacionados con ansiedad o depresión.

Pese a los avances en este área, aún nos queda mucho por avanzar, como es, una adecuada formación en cuanto a identificación de posibles problemas emocionales o psicológicos por los que pueda estar pasando la madre, así como una adecuada capacidad de comunicación, empatía, escucha y acercamiento a dichas mujeres, por parte de todo el personal sanitario que envuelve la maternidad, así como un aumento de profesionales sanitarios, como psicólogos, que están adecuadamente formados y puedan dar asistencia a estos casos.

Sabemos que el futuro es muy importante, y en él estarán presentes todos esos niños nacidos o por nacer en estos tiempos. Por ello, debemos recodar que una persona no solamente se forma fuera del vientre materno, sino también dentro, y que si tenemos a una mamá que puede gestionar adecuadamente su maternidad (véase búsqueda de embarazo, embarazo, parto y posparto, así como crianza), tendremos una madre que podrá atender mejor a las necesidades de su hijo y un hijo que se desarrollará y crecerá de forma más saludable.

Como sociedad también tenemos la responsabilidad de cuidar de las madres, sin juzgar, apoyando, escuchando y dando espacio a que puedan desarrollarse como madres sin sentirse presionadas por los demás.

¿Cómo estás? o ¿Qué necesitas? son preguntas muy poderosas y necesarias durante este proceso.

¿Qué es la psicología perinatal?

Dentro de la Psicología como rama de conocimiento existen diferentes especialidades, que dan respuesta a problemáticas que requieren de una atención especializada por sus características. Así nos encontramos la neuropsicología, la gerontología, la psicología infantil y, aquella de la que vamos a hablar hoy en nuestro blog, la psicología perinatal.

¿Qué es la psicología perinatal?

La psicología perinatal aborda todos los aspectos psico-afectivos relacionados con la concepción, el embarazo, el parto, el posparto y los primeros años de crianza. Según la Asociación de Psicología Perinatal está orientada, por tanto, a la prevención, cuidado, apoyo, diagnóstico e intervención de la mujer y su familia durante todo el proceso de la maternidad. Todo ello, teniendo muy en cuenta el establecimiento de un vínculo saludable entre el bebé, la madre y el resto de la familia.

La maternidad es un momento vital en el que se producen muchos cambios, tanto a nivel neuroendocrino y fisiológico como psicosocial, lo que puede tener repercusiones psicológicas y emocionales. De igual modo, es crucial el proceso que se vive cuando ésta no llega con el fuerte deseo de que sí lo haga. También juega un papel clave si existe una pérdida del bebé, prestando acompañamiento en este duelo tanto a la mujer como al resto de familiares. En cualquiera de estas situaciones, será de gran importancia contar con el apoyo de un profesional especializado.

Este es un trabajo que se ve enriquecido por la interdisciplinariedad, por lo que contar en él con matronas, fisioterapeutas, médicos o auxiliares facilitará la detección temprana y, por tanto, una actuación preventiva, de aquellas situaciones que requieran de una contención e intervención emocional y psicológica para la mujer y su familia.

Áreas de intervención de la psicología perinatal

Preconcepción y concepción

Una psicóloga perinatal evalúa e interviene sobre las dificultades psicológicas en el proceso de concepción. Pero no solo acompaña en el embarazo y la vida, también cuando el embarazo no se produce por problemas de fertilidad. Aquí destaca el acompañamiento psicológico en los tratamientos de reproducción asistida.

Gestación

Se realiza fundamentalmente un trabajo de prevención e intervención. Prevención de la aparición de problemas psicológicos y emocionales, dotándote de herramientas para gestionar todos los cambios que ocurren en este proceso y evitar estados ansiosos o depresivos. E intervención sobre el miedo al parto u otros miedos, aprendiendo técnicas de relajación y respiración, que serán una parte importante de tu preparación al parto. También se intervendrá sobre la posible ansiedad asociada a los cambios que se anticipan por traer una nueva vida al mundo y asumir, sobre todo si eres primeriza, el nuevo rol de madre.

Parto y posparto

La psicóloga perinatal va a ayudarte a estar preparada psicológicamente para el momento del parto, ya sea éste natural o por cesárea. Te ayudará a tener las herramientas psicológicas necesarias para un buen manejo emocional en un momento de alto estrés. Asimismo, intervendrá sobre las posibles consecuencias psicológicas indeseadas que pueden producirse tras el parto, como la depresión postparto, el baby blues, el parto traumático, alteraciones de la imagen corporal, etc.

Puerperio

El establecimiento de una diada madre-bebé saludable será fundamental en el trabajo que se realiza durante los primeros años de vida, algo que resulta imprescindible para la salud mental de ambos. La psicóloga perinatal intervendrá para prevenir las posibles dificultades con este vínculo, facilitando la adaptación a la maternidad/paternidad, así como sobre los posibles problemas que puedan aparecer en la relación de pareja o las relaciones familiares derivados de la maternidad.

Si estás planteándote o viviendo un proceso de maternidad, nuestra psicóloga perinatal puede ayudarte para prevenir posibles dificultades y realizar este proceso de un modo mucho más satisfactorio. Te sentirás apoyada, escuchada, guiada y acompañada, no dudes en solicitar una primera consulta.

¿Por qué sufro ansiedad?

Esta pregunta resulta muy frecuente últimamente y más tras todo lo sucedido en estos últimos dos años tras el comienzo de la pandemia.

La cuestión es que las casos más frecuentes que asisten a nuestras consultas están relacionadas con esta pregunta.

Una persona puede sufrir ansiedad por diversas razones, razones las cuales conviene abordar en consulta. Entre ellas podemos identificar:

-Factores hereditarios: Tener algún familiar que haya padecido o padezca ansiedad.

-Educación y apego: el tipo de educación que hayamos recibido y el tipo de apego forjado con nuestros padres o cuidadores principales.

-Haber vivido o estar viviendo una experiencia traumática o una situación difícil o estresante.

-Problemas económicos, laborales, familiares, de pareja o de otro tipo.

-Interpretación sesgada de las situaciones y tendencia a una evaluación negativa.

-Miedos.

-Falta de gestión de emociones.

-Estar viviendo un proceso de adaptación (ante una nueva identidad, cambios en nuestro día a día, trabajo, etc…).

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La respuesta a «¿porqué tengo ansiedad?» podría estar relacionada con algunos de estos factores, sin embargo, es importante que si no logramos gestionar la ansiedad y nos crea un malestar significativo, nos pongamos en manos de un profesional que nos ayude a comprender y abordar dicha situación de una manera más saludable.

Betania Nze Montalbán.