Guía para padres: establecer límites para los niños

Establecer límites es una de las tareas más importantes en la crianza de nuestros hijos. Los límites no solo son reglas o restricciones, sino herramientas esenciales para guiar el comportamiento de los niños. Desde temprana edad, los niños necesitan entender qué es aceptable y qué no lo es. Los límites proporcionan seguridad, ya que crean un ambiente estructurado donde el niño sabe lo que se espera de él y las consecuencias de sus acciones. Esta claridad les permite sentir control en su entorno y, a medida que crecen, les enseña responsabilidad y autocontrol.

Los límites también son cruciales para el desarrollo de habilidades sociales. Al aprender a respetar las normas, los niños internalizan valores como el respeto, la empatía y la cooperación, que son esenciales para interactuar con otros en la escuela y más adelante en la vida.

Pautas clave para poner límites de forma efectiva:

1. Firmeza y tranquilidad

Mantén la calma, pero se firme.

La firmeza demuestra al niño que las reglas son importantes y deben ser respetadas, mientras que la calma ayuda a evitar que la situación se convierta en un conflicto emocional. Cuando los niños ven que los padres mantienen su compostura, aprenden a manejar sus propias emociones y a aceptar las reglas sin resistencia.

2. Desaprobar la conducta, no al niño

Dile que la acción está mal, no que él/ella es malo/a.

Como padres es esencial que hagamos una distinción clara entre la conducta y la personalidad del niño. En lugar de decir “Eres un niño malo” cuando el niño hace algo inapropiado, es mejor decir “Eso no está bien” o “Esa conducta no es aceptable”. De esta manera, el niño entiende que el comportamiento no es apropiado, pero su valor como persona no está en duda. Este enfoque fomenta una autoestima positiva mientras se refuerzan los límites.

3. Explicar las normas de forma positiva

Comunica los límites de manera positiva.

No tenemos que enfocarnos solo en lo que no puede hacer, es mejor comunicar las normas de manera positiva. Por ejemplo, en vez de decir “No corras dentro de la casa”, podemos decir “Dentro de la casa caminamos con cuidado”. Este enfoque no solo indica lo que está prohibido, sino también lo que se espera de manera clara y comprensible.

4. Explicar el porqué de las normas

Hazle entender la razón detrás de cada norma.

Los niños son más propensos a aceptar las reglas cuando entienden por qué existen. Explicar de manera simple y adecuada a su edad el motivo detrás de las normas les ayuda a internalizarlas.

4. Consistencia y paciencia

La consistencia es crucial para que los límites sean efectivos. Los niños necesitan saber que las reglas no cambian constantemente, y que siempre hay consecuencias por no seguirlas. Si un límite se establece, debe mantenerse de manera constante para evitar confusión. Además, la paciencia es vital. Los niños no aprenderán a respetar los límites de inmediato, por lo que los padres deben estar preparados para ser firmes, pero comprensivos a lo largo del proceso.

5. El equilibrio entre límites y afecto

Poner límites no debe ser sinónimo de ser estrictos o distantes. Los padres también deben demostrar afecto y cariño a sus hijos. Después de aplicar un límite, es importante ofrecer apoyo emocional, explicando que el amor y la aceptación no dependen de que sigan todas las reglas a la perfección. Este equilibrio asegura que el niño se sienta seguro y amado, mientras aprende a comportarse de manera adecuada.

Conclusión

Establecer límites claros y consistentes es una parte fundamental de la crianza. Ayudan a los niños a sentirse seguros, a desarrollar habilidades sociales, y a aprender a tomar decisiones responsables.  Si quieres aprender a seguir estas pautas puedes visitarnos en Ilitia psicología, psicólogos en Villaverde, Madrid.

Marina Piqueras Torrico

La importancia de poner límites

Poner límites significa hacer saber a las personas que nos rodean qué queremos y necesitamos. Consiste en expresar nuestros preferencias, prioridades y sentimientos sin dejar de tener en cuenta los de los demás, sin olvidarnos de lo que piensan y sienten los otros.

Los límites de una persona, según Edward Hall y Robert Sommer, son un lugar donde nos sentimos mental y físicamente protegidos, un espacio personal que va más allá de un territorio físico.

¿Por qué en ocasiones es tan difícil poner límites?

Es común que en nuestro día a día, en ocasiones, otras personas o incluso nosotros mismos, atravesemos esa frontera personal que definen nuestros límites, llevándonos a momentos y situaciones que nos generan malestar. Estas situaciones, si se producen de manera frecuente,  nos pueden llegar a producir un malestar constante y a deteriorar la relación con nosotros mismos (nuestra autoestima) y con los demás.

Las causas más comunes de que desarrollemos y mantengamos comportamientos en los que dejamos de dar valor a nuestros límites son:

  • Miedo al rechazo: pensar que no acceder a una petición de otra persona puede conllevar un deterioro o ruptura de la relación. Convendría cuestionar aquí en primer lugar si esto es una posibilidad real y, en segundo lugar, de ser así, cuánto de positiva es esta relación para nuestra vida si su estabilidad depende de sobrepasar nuestros propios límites
  • Sentirnos culpables por decir “no”, priorizando así las necesidades del otro sobre las nuestras propias: frecuentemente este sentimiento de culpa va acompañado de pensamientos y creencias como “soy una mala persona”, “soy un egoísta”, etc. por no acceder a alguna petición.
  • Hacernos responsables de todo lo que pasa a nuestro alrededor: cuando, consciente o inconscientemente, nos cargamos con la responsabilidad de solucionar lo que sucede en nuestro entorno, es frecuente que sobrepasemos nuestros límites, con el consiguiente desgaste temporal y energético.

¿Cómo poner límites?

Poner límites de manera exitosa es una de las maneras más eficaces de mejorar la relación con uno mismo y con los demás. Si no es una conducta establecida en tu repertorio conductual, es posible que necesite de cierto entrenamiento. Desde nuestra consulta de psicología en Villaverde, podemos darte algunas claves que te ayudarán a mejorar esta faceta tan importante en las relaciones sociales.

Conócete a ti mismo, comprende tus necesidades, prioridades y preferencias. Lo que coloquialmente son tus líneas rojas. Para ello, observa tus reacciones emocionales antes las circunstancias que ocurren en tu contexto

Analiza tu pasado y tu presente. Conoce qué beneficios has obtenido después de no poner límites y analiza si podrías haber actuado de otra manera y los posibles resultados alternativos de ese modo de actuar.

Cuestiona tus creencias rígidas. Pon en tela de juicio esos pensamientos sobre “ser un egoísta” por decir no o la necesidad de responsabilizarte de todo lo que pasa a tu alrededor.

Exponte a decir “no” en pequeños pasos. Primero con pequeñas acciones para ir incorporándolo a tu repertorio conductual, para después poder generalizarlo.

Ponte como prioridad. Por supuesto, siendo flexible. Lo deseable es que nuestro comportamiento esté adaptado a los requerimientos de la situación.

Toma decisiones sin esperar la validación de los demás. Confía en tu propio criterio y tu proceso de toma de decisiones, sin dejar de consultar cuando sea necesario, pero no siempre.

Acepta cuando otros te dicen “no”. Si reconoces la importancia de poner límites, sabrás gestionar mejor cuando eres tú quien recibe el “no” por respuesta.

Entrena la comunicación asertiva: para poner límites de manera efectiva, es necesario controlar las emociones. No dejarse llevar por el enfado o la ira, si no marcarlos de manera firme y calmada. Para ello hay que entrenar comunicar nuestras preferencias y deseos sin sobrepasar los de los demás. 

Involúcrate en relaciones sanas y equilibradas. Es posible que alguna de tus relaciones estuviera sostenida, precisamente, por tu falta de habilidad para poner límites. Si esto es así, no tengas miedo en reducir el peso de esta relación en tu vida e involúcrate con personas que respeten tus límites y sepan hacer que respetes los suyos. Tus relaciones comenzarán a ser más equilibradas.

Busca ayuda profesional. Si lo necesitas, un profesional de la psicología puede ayudarte a realizar todo este trabajo. No dudes pedirnos una primera cita, nuestro equipo de psicólogos estará encantado de ayudarte.