MEDITACIÓN PARA ESCÉPTICOS: cómo aplicar la atención plena a la vida real.

¿Quién no ha oído hablar en algún momento de la meditación?

Probablemente, al leer esta pregunta, te habrás topado con la imagen de un hombre de ojos rasgados, con poco pelo y las piernas cruzadas, cuyo atuendo es una túnica naranja y se encuentra sentado en lo alto de una gran montaña. Quizás también hayas pensado, o incluso dicho en voz alta: “yo no valgo para eso” ,

“es imposible dejar la mente en blanco” o “menuda absurdez” al hablar de meditación con alguien. 

Si esta es tu postura inicial, te pido le des una oportunidad a este artículo y continúes leyendo. A lo largo de las siguientes líneas vamos a tratar de entender cuáles son los beneficios de la meditación y cómo tú también puedes empezar a practicarla desde hoy mismo y de manera más sencilla de lo que imaginas.

La meditación, hoy en día más conocida por el nombre de mindfulness, ha ido adquiriendo protagonismo en los últimos años, a pesar de ser una práctica que existe desde antes de la invención de la imprenta. De hecho, en la Edad Media se referían a ello a través de la famosa expresión “Carpe Diem”.

Mindfulness significa atención plena, lo que hace referencia a vivir con plena conciencia el momento presente.

Es cierto que los niveles de atención plena que alcanzan los monjes o las personas que llevan practicándolo durante años son difíciles de alcanzar. Estos casos son de un nivel experto. Sin embargo, no es necesario llegar a ese punto para obtener los beneficios de esta práctica, pues todos comenzamos siendo principiantes y podemos mantenernos en ese nivel si así lo queremos.

¿Cómo podemos, entonces, practicar la atención plena aquellos que somos escépticos ante la meditación? En este caso recurriremos a un tipo de meditación que puede llevarse a cabo en cualquier momento y lugar, no requiere una postura concreta ni un ejercicio previo. Esta es la conocida como meditación informal o meditación del día a día. El objetivo principal es quitar el piloto automático, regular la alerta psicofisiológica y estar plenamente en el momento en que decidamos practicarla. Además, nos permite aprender a observar y entender lo que sucede dentro y fuera de nosotros y nosotras.

Es cierto que la meditación informal no requiere de muchas normas, pero sí de unas

actitudes básicas: paciencia, mente de principiante, confianza y ningún juicio. Conviene elegir los momentos más adecuados para practicarla y recordar en todo momento que “la práctica hace al maestro”. Nuestra experiencia mejora con la práctica, como sucede con cualquier aprendizaje, y lo normal es que los primeros ensayos no se sientan “mágicos”. Al fin y al cabo, se trata de un ejercicio; como lo es conducir, por ejemplo, no de una píldora milagrosa.

Una vez aclarado todo esto, ha llegado el momento de conocer algunas prácticas de la meditación informal que podemos empezar a practicar desde hoy mismo.

Focalizarse en el momento presente: fíjate en tu entorno y descríbelo mentalmente

en base a sus características físicas y su uso. Por ejemplo, mientras esperas en la

sala de espera de tu terapeuta, busca cinco objetos, obsérvalos y descríbelos

mentalmente.

Caminar conscientemente: párate a notar cómo un pie se pone en contacto con el suelo, siente cómo empujas el suelo, cómo se apoya el peso, qué sensaciones

aparecen, cómo es el espacio que te rodea. Se trata de estar presentes a cada paso.

Meditación exprés: esta técnica es especialmente útil en momentos difíciles. La regla básica es: nunca dura más de un minuto. Retírate a un lugar donde puedas estar a solas (al menos al principio). Siéntate con los pies apoyados en el suelo, relaja los brazos y cierra los ojos. Respira y observa tu respiración durante un minuto, puedes poner el cronómetro. Aunque solo sea un minuto, es normal que aparezcan pensamientos que te distraigan, recuerda: “la práctica hace al maestro”. Después, simplemente retoma tus actividades. 

-Casi todas las actividades domésticas nos permiten practicar la meditación informal poniendo los cinco sentidos en cada momento: hacer la cama, lavar los platos, organizar la ropa, limpiar la casa, preparar la comida, sacar al perro… Momentos de aseo como la ducha o el cepillado de dientes son una gran oportunidad para centrarse en las sensaciones corporales y realizar estas acciones de la manera máscompleta posible. Por ejemplo, en la ducha: presta atención a la temperatura del agua, a la sensación de las gotas cuando tocan tu cuerpo, al olor de cada producto que utilizas, a la sensación de tocar tu cara, etc. Al cepillarte los dientes: observa la sensación de la lengua al tocar los dientes, del cepillo al limpiar diente por diente, el sabor de la pasta, los movimientos de la mano cuando sujetas el cepillo, etc.

Como hemos mencionado anteriormente, cuanto más practiquemos estas actividades, más nos familiarizaremos con ellas y más notables serán sus beneficios. Te invito a que elijas la que mejor se adapte a ti y la incorpores en tu día a día. Pues, tomar conciencia de las experiencias que realizamos de manera automática nos permite, de algún modo, dotarlas de más vida.

REFERENCIAS:

Mario Arrimada. (2021, noviembre 18). Las 6 diferencias entre la meditación formal y la meditación informal. Portal Psicología y Mente.

https://psicologiaymente.com/meditacion/diferencias-meditacion-formal-meditacion-informal

Gutiérrez, G. S. (2011). Meditación, mindfulness y sus efectos biopsicosociales.

Revisión de literatura. Revista electrónica de psicología Iztacala, 14(2), 26-32.

Carlota Carvajal.

¿Por qué sufro ansiedad?

Esta pregunta resulta muy frecuente últimamente y más tras todo lo sucedido en estos últimos dos años tras el comienzo de la pandemia.

La cuestión es que las casos más frecuentes que asisten a nuestras consultas están relacionadas con esta pregunta.

Una persona puede sufrir ansiedad por diversas razones, razones las cuales conviene abordar en consulta. Entre ellas podemos identificar:

-Factores hereditarios: Tener algún familiar que haya padecido o padezca ansiedad.

-Educación y apego: el tipo de educación que hayamos recibido y el tipo de apego forjado con nuestros padres o cuidadores principales.

-Haber vivido o estar viviendo una experiencia traumática o una situación difícil o estresante.

-Problemas económicos, laborales, familiares, de pareja o de otro tipo.

-Interpretación sesgada de las situaciones y tendencia a una evaluación negativa.

-Miedos.

-Falta de gestión de emociones.

-Estar viviendo un proceso de adaptación (ante una nueva identidad, cambios en nuestro día a día, trabajo, etc…).

….

La respuesta a «¿porqué tengo ansiedad?» podría estar relacionada con algunos de estos factores, sin embargo, es importante que si no logramos gestionar la ansiedad y nos crea un malestar significativo, nos pongamos en manos de un profesional que nos ayude a comprender y abordar dicha situación de una manera más saludable.

Betania Nze Montalbán.

Burnout laboral o Síndrome del trabajador quemado.

Burnout o Estrés Laboral: Un Síndrome Cada Vez Más Expandido

Estamos saliendo de la habitual cuesta de enero acompañada de preocupaciones económicas y exigencias laborales, llegando al “burnout”, conocido como el síndrome del trabajador quemado. Muchas personas acuden a consulta debido al malestar en el ámbito laboral que afecta a su vida personal, de pareja, momentos de ocio, etc.

¿Qué es el síndrome del trabajador quemado? Es la sensación de agotamiento, decepción y pérdida de interés por la actividad laboral. Un estrés excesivo relacionado con el trabajo durante un largo periodo es un factor de riesgo para la salud física y psicológica.

Las causas más habituales del burnout es el alto nivel de estrés por sobrecarga de trabajo, baja motivación por parte de los jefes, sentimiento de incapacidad en el trabajo delegado, ausencia de oportunidades de crecimiento o falta de recompensas por el esfuerzo realizado.

Este burnout se puede producir en cualquier tipo de trabajo, por lo que es importante cuidarse. Algunos consejos para evitar este agotamiento físico, mental y emocional son los siguientes:

  • Cuida tu salud: Muchas veces la salud la ponemos en último lugar, descuidando la alimentación, los horarios de sueño, el ejercicio físico… llegando a forzar la maquinaria del cuerpo. Es importante realizar diferentes actividades que beneficien tu salud y que te permitan momentos de desconexión.
  • Respeta tu horario de trabajo: Con el aumento de las nuevas tecnologías y el teletrabajo, estamos en todo momento conectados. Es importante mantener una separación del horario de trabajo y del personal, permitiéndote desconectar del correo y de las llamadas del trabajo. Tu tiempo de descanso es muy importante.
  • Realiza actividades de ocio: Desempeñar actividades que disfrutamos en el tiempo libre, facilitael que puedas desconectar del estrés laboral. También aumenta tu percepción de bienestar y autoestima.
  • Busca apoyo personal y social: Ya sea a través de compañeros de trabajo, familiares o amigos es importante buscar apoyo para que ayudar a disminuir esa sensación de agotamiento y estrés. A veces el afecto y acompañamiento es el mejor calmante.
  • Cuidado con la autoexigencia: En muchas ocasiones caemos en nuestra propia trampa de la autoexigencia, imponiéndonos cargas laborales que no nos corresponden o buscando un nivel elevado de perfección. Es importante ser flexibles con los objetivos que nos planteamos.
  • Aprende a decir “no”: Comunicar abiertamente dentro de la honestidad y educación son pilares de la asertividad. Nos permite expresar lo que pensamos y sentimos sin agredir al otro. Esta es una manera de establecer límites en la realización de tareas, para las cuales no nos sentimos capacitados o no nos corresponden.

Espero que estos consejos te ayuden a mantener un buen equilibrio entre tu vida personal y laboral. En caso de sentirse desbordado, nunca está de más dar un paso adelante y recurrir a la ayuda de un profesional.

Cármen Castro Dávila. Psicóloga, Ilitía Psicología.