El dolor de las críticas

Las críticas son una parte inevitable de la vida, todos enfrentamos juicios sobre nuestro comportamiento, habilidades o decisiones. El dolor emocional que provocan las críticas se origina en la percepción de rechazo. Cuando alguien critica nuestras acciones o elecciones, puede parecer que cuestiona nuestra valía como personas. Por ejemplo, un comentario negativo sobre un proyecto en el trabajo puede hacer que una persona sienta que su profesionalismo está siendo atacado. Este tipo de dolor está relacionado con la necesidad humana de pertenencia y aceptación. Al sentirnos atacados, nuestro cerebro activa respuestas similares a las que experimentamos ante el dolor físico, lo que explica por qué las críticas pueden ser tan abrumadoras.

Tipos de críticas

–  Críticas Constructivas: Estas son ofrecidas con la intención de ayudar y mejorar. Por ejemplo, un supervisor que señala áreas de mejora en un informe puede hacerlo de manera que fomente el crecimiento. Sin embargo, incluso estas críticas pueden herir si se comunican de manera brusca.

Críticas Destructivas: Estas suelen ser hirientes y pueden surgir de la envidia o frustración. Por ejemplo, un comentario como “Nunca harás nada bien” puede causar un impacto en la autoestima.

Reacciones Psicológicas

La forma en que reaccionamos ante las críticas varía de persona a persona. Algunas reacciones comunes incluyen:

Defensividad: Muchas personas se sienten atacadas y responden con defensa, lo que puede crear un ciclo de conflicto. Un ejemplo sería alguien que, al recibir una crítica sobre su estilo de trabajo, responde con: “No es tan grave, tú también cometes errores”.

Autoevaluación negativa: Las críticas pueden llevar a una reflexión excesiva y autocrítica. Por ejemplo, tras recibir una crítica, alguien podría pensar: “Siempre cometo los mismos errores, nunca aprenderé”.

Aislamiento: Para algunos, el dolor de las críticas puede llevar al aislamiento social. Una persona puede evitar reuniones o eventos sociales, pensando: “No quiero que me critiquen de nuevo”.

Estrategias para manejar el dolor de las críticas

Técnicas para críticas constructivas:

1. Reenfocar la perspectiva: Aprende a ver las críticas constructivas como oportunidades de aprendizaje. Por ejemplo, transforma un comentario sobre la falta de claridad en una presentación en una oportunidad para mejorar las habilidades de comunicación. Pensamientos como “Esto es un paso para mejorar” pueden ser útiles.

2. Buscar retroalimentación selectiva: Aceptar críticas de personas de confianza puede ser valioso, pero también es importante reconocer que incluso quienes queremos pueden soltar comentarios que duelen. En estos casos, evalúa la intención detrás del comentario y su utilidad. Recuerda que no todas las opiniones son igualmente constructivas. Pensar “valoro la intención detrás de esta crítica, pero tengo derecho a decidir qué me afecta” puede ser un enfoque útil.

Técnicas para críticas destructivas:

1. Practicar la auto-compasión: Aunque algunas críticas pueden provenir de la envidia o frustración de los demás, es fundamental ser amable contigo mismo. Reconocer que todos cometen errores y que la crítica no siempre refleja la verdad sobre ti puede ayudarte a mantener la confianza en ti mismo. Un pensamiento útil podría ser: “no todas las críticas son válidas ni constructivas”.

2. Desarrollar resiliencia: Fortalecer la resiliencia emocional permite manejar mejor las críticas destructivas. Esto implica cultivar una autoestima saludable y aprender a separar la valía personal de la opinión ajena. Recordar que “las críticas no definen quién soy” puede ser un ancla poderosa.

Conclusión

El dolor de las críticas es una experiencia común que puede tener un profundo impacto en nuestra salud emocional. Reconocer y comprender este dolor es el primer paso hacia la sanación. Si quieres trabajar en conseguir una mentalidad abierta y estrategias de afrontamiento, en Ilitia Psicología ofrecemos transformar el dolor en una oportunidad para crecer y fortalecernos.

Marina Piqueras Torrico

La soledad

Desde Ilitía Psicología, psicólogos en Villaverde, Madrid, hemos querido abordar este sentimiento que resulta tan importante de tratar cuando surge en nuestras consultas.

La soledad es un término que todos parecemos conocer o comprender. Muchas veces, al hablar de soledad se hace referencia a esos momentos en los que no hay nadie con nosotros, esos momentos en los que estamos “físicamente” solos. Sin embargo, la soledad no solo implica eso, sino que es un sentimiento que nos puede aparecer tanto cuando estamos solos como cuando estamos acompañados.

Los sentimientos de soledad se caracterizan por un sentimiento de vacío, son momentos en los que, pese a que podamos estar rodeados de gente, nos sentimos incomprendidos y angustiados. Puede generar emociones bastante negativas que nos llevarán a realizar cada vez menos actividades, y pueden provocar, a largo plazo, otros problemas, tanto emocionales como físicos.

Asimismo, la soledad en muchas ocasiones se ve acompañada de pensamientos negativos, como “no le intereso a nadie”, “soy aburrido” o “siento que no me comprenden”. Éstos, influirán en la manera en la que percibimos al resto de personas y en cómo nos relacionamos con el resto.

La soledad puede aparecer en varios momentos de nuestra vida, pudiendo ser ocasional (en aquellos momentos en los que las circunstancias hacen que tengamos un malestar psicológico temporal y nos sintamos solos), o crónica (siendo en este caso, más estable). La soledad puede aparecer como respuesta a momentos complicados de nuestra vida, momentos en los que hay varios cambios. Por ejemplo, en el caso de las personas mayores, podríamos observar cambios en muchas áreas, como puede ser el área laboral (la jubilación), la pérdida de seres queridos o los problemas de salud. Estos factores pueden generar una reducción en nuestras relaciones sociales y, por tanto, un aumento de ese sentimiento de soledad.

Otro ejemplo muy reciente puede ser la pandemia que hemos vivido. Durante el confinamiento, mucha gente tuvo dificultades para mantener el contacto con otras personas, ya sea por carencia de medios electrónico o por el estrés generado por la situación en sí.

Teniendo en cuenta que la soledad puede generar consecuencias negativas en la salud física y emocional de las personas, se deben buscar recursos para poder abordar de mejor manera esta situación como, por ejemplo, las asociaciones que trabajan para reducir la soledad en personas mayores.

Desde la psicología, y desde el equipo de psicólogos de nuestro centro, la soledad se trabaja abordando las siguientes áreas:

  • Mejora de habilidades sociales.
  • Fortalecer la red de apoyo social.
  • Buscando soluciones para aquellas situaciones que podemos controlar y nos estén generando estos sentimientos.
  • Aceptando los cambios de nuestra vida que pueden estar derivando en los sentimientos de soledad.
  • Tratamiento de las distorsiones cognitivas, es decir, de los pensamientos negativos acerca de nosotros mismos o en relación a como creemos que nos perciben los demás.

¿Necesito ir a terapia?

A lo largo de la vida atravesamos momentos difíciles que, en ocasiones, sentimos que no podemos gestionar por nosotros mismos. A veces nos cuesta tomar la decisión de embarcarnos en una terapia psicológica, ya sea por desconocimiento de lo que puede aportarnos, porque dudamos de si es el momento adecuado o porque no sabemos si podremos afrontar la situación sin apoyo. Es entonces cuando nos surge la pregunta “¿necesito ir a terapia?”. En esta entrada vamos a intentar aclarar algunos conceptos que nos ayuden a responder esta pregunta.


¿Qué es la terapia psicológica?


Si empezamos por el principio, lo primero es entender qué es una terapia psicológica. Si nos ceñimos a su definición, es el conjunto de técnicas aplicadas por un profesional de la psicología con el propósito de mejorar la vida del paciente. En Ilitía Psicología vamos un poco más allá y entendemos la terapia psicológica como un proceso de acompañamiento, escucha, apoyo y diálogo, en el cual enmarcamos las técnicas más adecuadas a cada paciente. Nuestro equipo de psicólogos en Villaverde personaliza y adapta cada una de sus intervenciones a las necesidades de cada paciente, extraídas en una cuidada evaluación, para poder responder a sus necesidades de manera eficaz. Cada uno de nuestros pacientes es único, por lo que nuestras intervenciones también lo son.


¿Cómo saber si necesito ir a terapia?


Puede que estés notando síntomas molestos, que te sientas triste, ansioso, tengas problemas con tu pareja, o simplemente sientas que te falta algo… ¡Los motivos pueden ser infinitos! Entonces, ¿debo ir al psicólogo? Si esta pregunta resuena dentro de ti últimamente, debes escucharla.


No resulta fácil encontrar el límite en el que un problema es suficientemente grave como para acudir al psicólogo. En Psicología, consideramos que un problema o síntoma requiere atención profesional cuando genera un malestar o sufrimiento significativo en la persona e interfiere en su funcionamiento personal, social, académico, laboral o familiar de la persona. Es decir, si tus síntomas, preocupaciones o problemas están teniendo un impacto en una o más áreas de tu vida, probablemente es el momento de acudir a un profesional de la psicología.


El psicólogo es un profesional que te ayudará a identificar el problema y te orientará,
acompañará y apoyará en la búsqueda de su solución o en la disminución del malestar que te genera para que puedas continuar con tu vida. Será capaz de adoptar tu perspectiva, analizando los factores que están condicionando y manteniendo el problema, encontrando así alternativas de solución y dándote herramientas que te ayudarán a superar ésta y otras dificultades en el futuro. Acudir al psicólogo se ha interpretado tiempo atrás como un signo de debilidad, pero, afortunadamente, a día de hoy se percibe como lo contrario: un gesto de valentía en el que se reconoce que se tiene una dificultad y se ponen en juego todas las herramientas para superarla.


En nuestra consulta de psicología en Villaverde, la experiencia nos dice que estos son algunos de los motivos más comunes por los que las personas necesitan acudir a terapia y en los que podemos ayudarte.

  • Síntomas de ansiedad.
  • Insatisfacción con la relación de pareja o problemas para el compromiso.
  • Sentimiento de vacío existencial: todo te aburre o nada te motiva, lo que conocemos como anhedonia, una incapacidad para experimentar placer.
  • Problemas laborales.
  • Relaciones familiares inadecuadas o problemáticas.
  • Dificultades a la hora de relacionarte.
  • Pensamientos que te parecen extraños o indeseados.
  • Conductas que, aunque quizá no te molestan, sabes que son perjudiciales para ti para quienes te rodean.
  • Prevención, cuidado, apoyo e intervención durante el proceso completo de concepción, embarazo, parto, posparto y crianza.
  • Aparición de tics o comportamientos repetitivos que antes no tenías.
  • Falta de objetivos a corto, medio o largo plazo.
  • Apoyo psicológico en procesos de duelo o enfermedad.
  • Autoconocimiento: muchas personas acuden para hacer un proceso personal en el que conocerse mejor a sí mismos para hacer más satisfactoria cualquier área de su vida.

Es común que las personas acudan a terapia por el malestar físico o emocional que generan sus síntomas: ansiedad, depresión, etc. Los síntomas, en Medicina y Psicología, son las quejas subjetivas de la persona, pero solo son el reflejo aparente del problema y no el problema en sí mismo. Es por ello que en Ilitía Psicología no intervenimos solo sobre los síntomas, si no sobre la causa del problema en su totalidad, lo que aumenta la eficacia a largo plazo de nuestras intervenciones.


Si crees que es el momento de acudir a una terapia psicológica, no dudes en pedirnos una primera consulta, estaremos encantados de ayudarte.