
¿Eres de los que te castigas o te hablas mal ante un error? ¿Te exiges demasiado para alcanzar tus objetivos y dejas a un lado tu bienestar emocional? ¿Tiendes a culparte cuando las cosas no salen como esperabas?
Si contestaste “Si” a algunas de las preguntas anteriores, te invito a leer este artículo el cual te enseñaré un concepto que te ayudará a verte con una mirada diferente.
La autocompasión busca la felicidad y el bienestar de nosotros mismos, aceptando nuestros fallos y debilidades. Es dejar de buscar la perfección, dejar de vivir deseando ser lo que no somos y esperando que los otros sean como nosotros quisiéramos que fueran.
Es común ser empáticos con personas de nuestro entorno, tratarlos con delicadeza y amor, pero ¿Cómo nos hablamos y tratamos a nosotros mismos?¿Te comportas de la misma manera cuando el que se ha equivocado eres tú mismo?
La mayoría de las veces la respuesta es NO, y hoy te quiero decir que el primer paso para poder sentirte mejor contigo mismo es la autocompasión.
Antes de comenzar, me gustaría aclarar que la autocompasión no significa sentirte débil o darte pena o lástima. Es todo lo contrario, es mirarte con respeto, con compasión y sobretodo con aceptación.
¿Cómo podemos ser más autocompasivos?
- No es malo equivocarse: el equivocarte es una oportunidad para darte cuenta que
estás aprendiendo, entendiendo de manera amable qué fue lo que no funcionó. Tú
decides si te quieres acompañar desde ese lugar (sin exigencias ni autocastigos) o
juzgarte y enfadarte contigo mismo. - Se más amable contigo mismo: de la misma manera que tratarías a un ser querido o a un buen amigo, dándote el valor e importancia que mereces.
- Hazte consciente sobre cómo te hablas: Todos los días tenemos diálogos internos con nosotros mismos. La mayoría de las veces son automáticos no nos damos cuenta de las connotaciones que utilizamos (negativas o positivas). Prueba a mirar el error o el fallo que has cometido desde una perspectiva mucho más amplia y escucha cómo respondes a esa situación, y comienza tu diálogo interior de manera más asertiva (cambiando el lenguaje interior).
- Autoconocimiento: Conocerse a uno mismo es la clave para poder identificar las
emociones y canalizarlas en dirección a quitar autoculpa y perdonarte. - Atención plena: es un estado mental receptivo que intenta abandonar los prejuicios e implica la experiencia del momento presente sin reprimir los propios sentimientos y pensamientos, pero sin magnificarlos ni identificarse de demasiado con ellos. En lugar de obsesionarnos y fijarnos en lo negativo cuando nos sentimos mal o existe dolor, intenta tener una visión equilibrada del problema.
- Humanidad compartida: Date cuenta que no eres el único que sufre o le suceden estos diálogos internos con connotación negativa. Estás rodeado de seres humanos
imperfectos por lo que no tienes porque buscar ser o alcanzar una perfección o exigencia.
Todos cometemos errores y sufrimos de alguna manera, ya que somos vulnerables e imperfectos por naturaleza. Así que debemos ser comprensivos con nuestros errores y sufrimientos.
Te invito a que, con estas herramientas, comiences a trabajar la autocompasión contigo mismo.
Cuando vengan emociones incómodas a tu mente, no te juzgues, no las escondas; simplemente observarlas y trata de entender su origen para darle un mensaje diferente. Atrévete a comenzar ese diálogo interno positivo contigo mismo y recuerda que tu eres tu lugar seguro.
