ESTRÉS, ¿QUÉ ES?, ¿ES BUENO O MALO?

En nuestros días, con el ritmo que llevamos en nuestra sociedad, es muy común escuchar a la gente decir que tiene mucho estrés o está estresado, y es casi siempre con una connotación negativa, es decir, entendemos el estrés como algo malo que nos impide estar bien y tranquilos en nuestra vida. Pero… ¿es así realmente?

El estrés es un conjunto de reacciones fisiológicas que se activan ante determinadas situaciones que suponen un esfuerzo o que nuestro cerebro interpreta como un desafío. Por lo tanto, es la activación necesaria para realizar cualquier actividad. Sin embargo, podemos diferenciar dos tipos de estrés:

  • Eustrés, que se define como dicha respuesta adaptativa de nuestro cuerpo ante situaciones en que percibimos que carecemos de recursos en comparación a las demandas externas, de manera que nos permite prepararnos para poder afrontarlas.
  • Distrés, cuando la respuesta ante estos estímulos es desadaptativa, impidiendo un rendimiento adecuado y provocando una serie de consecuencias perjudiciales, que es lo que comúnmente entendemos por “estrés”.

Por lo tanto, todo el mundo experimenta estrés a veces, un poco de estrés es positivo, pero cuando estos niveles comienzan a convertirse en distrés, a menudo aparecen efectos sobre el cuerpo. Algunos de los síntomas más comunes son:

  • Dolor de cabeza
  • Mala memoria
  • Problemas intestinales (malestar estomacal, diarrea…)
  • Dolores musculo esqueléticos (tensión en cuello, espalda, hombros…)
  • Erupciones en la piel

Cuando este tipo de situaciones se alargan en el tiempo, las consecuencias suelen provocar cambios en la conducta que afectan a la funcionalidad del día a día:

  • Dificultad para concentrarse y/o falta de energía.
  • Irascibilidad, se enfadan con facilidad.
  • Cansancio constante.
  • Insomnio o exceso de sueño.
  • Tristeza, preocupación, culpabilidad…que pueden llevar a problemas de salud mental como ansiedad o depresión.
  • Cambios en el apetito y/o en el peso.
  • Problemas en la conducta sexual.

La mayoría de veces, el estrés está generado por la interpretación que nosotros mismos hacemos de la situación. Es decir, nuestro nivel de estrés variará en función de cómo valoramos nuestras posibilidades de enfrentarnos exitosamente a la situación, por lo tanto, en muchas ocasiones, es una sensación subjetiva. Lo más importante para poder prevenir estas consecuencias es detectar que estamos sufriendo unos altos niveles de estrés, parar y analizar el problema desde otra perspectiva, valorando nuestros recursos reales y las distintas opciones de actuación.

Si este es tu caso, puedes consultar con nuestro equipo de psicólogos. En Ilitía psicología, Psicólogos en Villaverde y Ciudad de los Ángeles en Madrid, podemos ayudarte.