El estigma de la salud mental

¿Sabías que 1 de cada 4 personas ha sufrido o sufrirá un trastorno mental en su vida? Esta cifra nos indica que el 25% de la población padecerá de una alteración que afectará a su manera de interactuar con las diferentes áreas de su vida, pudiendo afectar al ámbito social, laboral u otras actividades importantes para ellos mismos.

No obstante, pese a esta cifra los problemas asociados con la salud mental se han tratado durante mucho tiempo como un tema tabú, como algo que había que ocultar porque de lo contrario quedaríamos expuestos y, por tanto, se ha visto relegado a segundo plano. Sin embargo, es muy importante remarcar que, cuando hablamos de salud, hablamos de bienestar a nivel físico, mental y social. Sin embargo, ¿cuántas veces tenemos en cuenta estas últimas dos esferas?

Pese a que hoy en día, cada vez hay más concienciación en lo relativo a la salud en su más amplio aspecto, todavía existe un estigma asociado a la salud mental.

El estigma está asociado con creencias falsas que tenemos sobre las enfermedades y afectará a la actitud que tengamos tanto con los demás como con nosotros mismos.

Si nos centramos en los demás, tener una percepción negativa y errónea sobre lo que implica tener un problema de salud mental puede generar algunas conductas discriminatorias, aislamiento de la persona afectada y falta de comprensión del problema. Esto, a su vez, tendrá consecuencias en las otras personas porque tendrán menos apoyo social y empeorará su problema, llevando a que tenga dificultades en otras áreas de su vida, como pueden ser la laboral o la social.

Si nos centramos en nosotros mismos, el estigma nos puede afectar de diversas formas. Para empezar, es más complicado que se busque ayuda o tratamiento dado que se cree que “la situación no puede mejorar”. De hecho, si nos centramos en España, más de la mitad de las personas con trastorno mental que necesitan tratamiento no lo reciben (y en algunos de los casos en los que sí reciben, no es el adecuado).

El estigma asociado a la salud mental es una de las causas por la que muchas personas deciden no buscar ayuda profesional cuando la necesitan. Desde Ilitía Psicología, os queremos acercar la importancia de que se lleve a cabo una labor de concienciación y de información para que conozcamos mejor los trastornos mentales y eliminemos las creencias erróneas asociadas a los mismos. Una mejor comprensión nos permitirá llevar un mejor afrontamiento.

La importancia de la práctica

La vulnerabilidad psicológica que se presenta en las personas con altos niveles de ansiedad es algo que la psicología viene trabajando desde hace ya unas décadas debido al aumento de la incidencia de pacientes que la presentan.
En la actualidad, según el Informe de la Salud Mental de la Organización Mundial de la Salud (OMS) de junio de 2022, la depresión y la ansiedad aumentaron un 25% en el primer año de la pandemia. Con ello, el número de personas que padecen una enfermedad mental asciende a casi 1.000 millones a nivel mundial. En España, según los datos recogidos en el informe “Prevalencia de los problemas de salud y consumo de psicofármacos y fármacos relacionados a partir de los registros clínicos de atención primaria”, la ansiedad es el problema de salud mental registrado con mayor frecuencia en las historias de atención primaria, suponiendo un 6.7% de población con tarjeta sanitaria. 

A la vista de estos datos, no es de extrañar que la psicología clínica haya hecho especial hincapié en desarrollar terapias eficaces para reducir el malestar psicológico de personas con altos niveles de ansiedad. Uno de los recursos más utilizados en la actualidad dentro de los tratamientos psicológicos para personas que sufren ansiedad son “Las técnicas de relajación”, donde aparecen la respiración diafragmática, la relajación muscular progresiva o la visualización positivasiendo algunas de las más utilizadas. 

El objetivo de estas técnicas no es llegar a un estado de tranquilidad absoluta, sino que, son ejercicios que permiten ir entrenando al cuerpo y a la mente a reconocer los estados de alta activación, tensión muscular y otras sensaciones físicas relacionadas con el estrés y la ansiedad. Es por ello, que estos ejercicios requieren de práctica. Las técnicas de relajación son habilidades, y al igual que cualquier otra habilidad, requieren ser ejercitadas. Cabe mencionar que, como en todo proceso de adquisición de nuevos hábitos, lo más importante es que seas paciente contigo mismo. No permitas que tu esfuerzo por poner en práctica las técnicas de relajación se convierta en otro factor de estrés, pero no olvides que la eficacia de éstas reside en lo interiorizadas y naturalizadas que estén. 

Desde el equipo de psicólogos de Ilitía Psicologia en Madrid, Villaverde, te animamos a explorar las técnicas de relajación para observar los beneficios que obtendrás a través de ellas, no solo en los momentos de altos niveles de ansiedad y estrés, si no, de forma rutinaria, cotidiana. Además, es importante tener en cuenta que, para algunas personas, los estados de relajación pueden conllevar sentimientos de incomodidad emocional. Si eso sucede, no dudes en interrumpir el ejercicio y hablar con tu terapeuta sobre ello.