PRESIÓN SOCIAL E IDENTIDAD EN LA ADOLESCENCIA

La adolescencia es una etapa vital marcada por la transformación, la búsqueda y el descubrimiento de uno mismo. En este proceso, la identidad personal se convierte en un pilar esencial del desarrollo psicológico, emocional y social del individuo. Sin embargo, este proceso de desarrollo puede verse afectado por la presión social.

La presión social es aquello que sentimos cuando hacemos o dejamos de hacer algo por miedo a no encajar, a que no nos acepten, o a parecer diferentes al resto. En este contexto, el grupo de amigos empieza a tener más peso que los padres, y ser parte de algo, sentir que perteneces a un grupo, es una necesidad muy fuerte. Pero el problema comienza cuando para encajar dejamos de ser nosotros mismos.

Durante la adolescencia, tratamos de entender quiénes somos, qué nos gusta, qué pensamos, cómo queremos vestir, qué soñamos… Pero en ese camino, si prestamos más atención a la opinión de los demás, podemos acabar imitando la personalidad de quienes consideramos un referente en lugar de conocernos a fondo y ser quienes realmente queremos ser, lo que puede generar ansiedad, confusión e inseguridades.

Algunos factores que intensifican esta presión social son los siguientes:

  • Redes sociales: llevan a una comparación constante con ideales casi inalcanzables que crean ansiedad, baja autoestima y una sensación de deber encajar en ciertos estándares de belleza, éxito o popularidad.
  • Miedo al rechazo: el hecho de no ser aceptado hace que muchos adolescentes cedan ante conductas grupales que realmente no les representan o ni siquiera les agradan.
  • Familia y entorno cultural: las expectativas familiares, escolares o sociales también pueden condicionar la forma en la que el adolescente se percibe a sí mismo y toma decisiones.

De esta manera, cuando la presión social influye de manera considerable en el proceso de construcción de identidad, los adolescentes pueden experimentar pérdida de autenticidad, baja autoestima, confusión interna, dificultades para tomar decisiones personales, o desarrollar una identidad prestada, basada en lo que otros esperan de ellos. En los casos más severos, esta desconexión interna puede derivar en problemas emocionales, trastornos de ansiedad o depresión.

Por lo tanto, para que la presión social no interfiera en el proceso de desarrollo de la identidad, se debe fomentar la autonomía y el pensamiento crítico. Así, el acompañamiento emocional y crear espacios seguros para la expresión personal son claves para que los adolescentes vivan esta etapa sin perder su esencia. Además, también sería conveniente educar en autoestima y asertividad, valorar la diferencia y la autenticidad como fortalezas o fomentar modelos positivos de individualidad y respeto.

Desde Ilitía Psicología, psicólogos en Villaverde, Madrid, podemos ayudaros en este proceso.

Ana Martín de Ruedas

¿Cómo manejar las rabietas infantiles?

¿Qué son las rabietas?

Las rabietas o pataletas son eventos que suceden en una etapa fundamental para el desarrollo psicoemocional de los niños. Se trata demanifestaciones emocionales intensas cuya base es lafrustración e inseguridad, que generan un estado deimpaciencia y enfado en el niño.

Algunas de las manifestaciones más comunes de las rabietas son llorar, tirarse al suelo, gritar, oponerse a indicaciones de los padres, golpear o tirar cosas.

Se producen fundamentalmente entre los 2 y los 4 años, momento evolutivo en el que los niños empiezan a tener dificultades con sus propias emociones, ya que aún no tienen la capacidad ni las herramientas para regularlas por sí solos. Estas experiencias, aunque desagradables, contribuirán a que adquieran progresivamente a partir de esta fase esa capacidad de regulación clave para desenvolverse en el mundo en el futuro. También pueden producirse hasta edades más avanzadas e incluso cronificarse, variando sus formas de manifestación, en cuyo caso se requerirá otro tipo de intervención.

¿Cómo manejarlas?

Es frecuente que los padres se asusten ante estos cambios de conducta aparentemente repentinos de sus hijos, generándose sentimientos de impotencia por no poder controlar la situación. Hay que cambiar la visión respecto a las rabietas y soltar esa necesidad de “control de la situación”, pasando a entenderlas como una oportunidad para enseñar a nuestros hijos a manejar las emociones y frustraciones que van a experimentar a lo largo de la vida.

Nuestro equipo de psicólogos en Villaverde tiene claro que un buen manejo de las rabietas por parte de los padres ayudará al niño a alcanzar una serie de logros en su desarrollo emocional y conductual: autocontrol de impulsos, habilidades de resolución de problemas, desarrollo de la paciencia, comunicación de sus deseos y necesidades, etc.

En primer lugar, es importante conseguir que el niño entienda que su rabieta no le va a llevar a conseguir lo que quiere. Teniendo claro esto, ganaremos control de la situación y aunque durante un tiempo el niño siga poniéndolas en práctica, en la mayoría de los casos terminará dándose cuenta de que la fórmula no funciona y dejará de aplicarla.

Conseguir prevenir estos estallidos emocionales es clave. Para ello, conocer los momentos y situaciones más emocionales y de mayor frustración del niño es muy importante. Así podremos guiarnos y anticiparnos para dar alternativas de solución o proponer que se tomen decisiones antes de que la rabieta se produzca.

Durante la rabieta, algunas recomendaciones para los padres son:

  • Empatizar con las emociones que está experimentando el niño.
  • Acoger al niño y su emocionalidad, sin sobreproteger ni poner distancia física.
  • Ser un buen modelo de conducta: no perder el control, dar indicaciones claras y firmes y usar un tono de voz tranquilo
  • Ser coherente y consistente en la línea de trabajo que se haya consensuado en el entorno familiar o terapéutico en estas situaciones.
  • Ignorar la conducta inadecuada del niño durante la rabieta, pero no al niño en sí mismo.
  • Ayudar a poner la situación y las emociones en palabras. Para ello es necesario que se esté dando una educación emocional.

Una vez terminada la rabieta, es importante sostener, en el sentido de dar forma y espacio a las emociones que experimentan los niños, ayudar a entender los motivos por los que las experimenta, a menudo asociados a necesidades de autonomía y seguridad que comienzan a tenerse a partir de estas edades, logrando un equilibrio entre normas y contención. Fomentar desde edades tempranas la comunicación emocional entre padres e hijos, adaptando el lenguaje a las capacidades del niño, será beneficioso para la autorregulación del niño y para la relación paternofilial futura.

En nuestra consulta de psicología en Villaverde somos especialistas en psicología infanto-juvenil, atendiendo tanto a niños como a padres que desean adquirir herramientas para manejar esta y otras muchas situaciones. No dudes en pedirnos una primera cita, estamos seguros de que podemos ayudarte.

¿Necesito ir a terapia?

A lo largo de la vida atravesamos momentos difíciles que, en ocasiones, sentimos que no podemos gestionar por nosotros mismos. A veces nos cuesta tomar la decisión de embarcarnos en una terapia psicológica, ya sea por desconocimiento de lo que puede aportarnos, porque dudamos de si es el momento adecuado o porque no sabemos si podremos afrontar la situación sin apoyo. Es entonces cuando nos surge la pregunta “¿necesito ir a terapia?”. En esta entrada vamos a intentar aclarar algunos conceptos que nos ayuden a responder esta pregunta.


¿Qué es la terapia psicológica?


Si empezamos por el principio, lo primero es entender qué es una terapia psicológica. Si nos ceñimos a su definición, es el conjunto de técnicas aplicadas por un profesional de la psicología con el propósito de mejorar la vida del paciente. En Ilitía Psicología vamos un poco más allá y entendemos la terapia psicológica como un proceso de acompañamiento, escucha, apoyo y diálogo, en el cual enmarcamos las técnicas más adecuadas a cada paciente. Nuestro equipo de psicólogos en Villaverde personaliza y adapta cada una de sus intervenciones a las necesidades de cada paciente, extraídas en una cuidada evaluación, para poder responder a sus necesidades de manera eficaz. Cada uno de nuestros pacientes es único, por lo que nuestras intervenciones también lo son.


¿Cómo saber si necesito ir a terapia?


Puede que estés notando síntomas molestos, que te sientas triste, ansioso, tengas problemas con tu pareja, o simplemente sientas que te falta algo… ¡Los motivos pueden ser infinitos! Entonces, ¿debo ir al psicólogo? Si esta pregunta resuena dentro de ti últimamente, debes escucharla.


No resulta fácil encontrar el límite en el que un problema es suficientemente grave como para acudir al psicólogo. En Psicología, consideramos que un problema o síntoma requiere atención profesional cuando genera un malestar o sufrimiento significativo en la persona e interfiere en su funcionamiento personal, social, académico, laboral o familiar de la persona. Es decir, si tus síntomas, preocupaciones o problemas están teniendo un impacto en una o más áreas de tu vida, probablemente es el momento de acudir a un profesional de la psicología.


El psicólogo es un profesional que te ayudará a identificar el problema y te orientará,
acompañará y apoyará en la búsqueda de su solución o en la disminución del malestar que te genera para que puedas continuar con tu vida. Será capaz de adoptar tu perspectiva, analizando los factores que están condicionando y manteniendo el problema, encontrando así alternativas de solución y dándote herramientas que te ayudarán a superar ésta y otras dificultades en el futuro. Acudir al psicólogo se ha interpretado tiempo atrás como un signo de debilidad, pero, afortunadamente, a día de hoy se percibe como lo contrario: un gesto de valentía en el que se reconoce que se tiene una dificultad y se ponen en juego todas las herramientas para superarla.


En nuestra consulta de psicología en Villaverde, la experiencia nos dice que estos son algunos de los motivos más comunes por los que las personas necesitan acudir a terapia y en los que podemos ayudarte.

  • Síntomas de ansiedad.
  • Insatisfacción con la relación de pareja o problemas para el compromiso.
  • Sentimiento de vacío existencial: todo te aburre o nada te motiva, lo que conocemos como anhedonia, una incapacidad para experimentar placer.
  • Problemas laborales.
  • Relaciones familiares inadecuadas o problemáticas.
  • Dificultades a la hora de relacionarte.
  • Pensamientos que te parecen extraños o indeseados.
  • Conductas que, aunque quizá no te molestan, sabes que son perjudiciales para ti para quienes te rodean.
  • Prevención, cuidado, apoyo e intervención durante el proceso completo de concepción, embarazo, parto, posparto y crianza.
  • Aparición de tics o comportamientos repetitivos que antes no tenías.
  • Falta de objetivos a corto, medio o largo plazo.
  • Apoyo psicológico en procesos de duelo o enfermedad.
  • Autoconocimiento: muchas personas acuden para hacer un proceso personal en el que conocerse mejor a sí mismos para hacer más satisfactoria cualquier área de su vida.

Es común que las personas acudan a terapia por el malestar físico o emocional que generan sus síntomas: ansiedad, depresión, etc. Los síntomas, en Medicina y Psicología, son las quejas subjetivas de la persona, pero solo son el reflejo aparente del problema y no el problema en sí mismo. Es por ello que en Ilitía Psicología no intervenimos solo sobre los síntomas, si no sobre la causa del problema en su totalidad, lo que aumenta la eficacia a largo plazo de nuestras intervenciones.


Si crees que es el momento de acudir a una terapia psicológica, no dudes en pedirnos una primera consulta, estaremos encantados de ayudarte.