MEDITACIÓN PARA ESCÉPTICOS: cómo aplicar la atención plena a la vida real.

¿Quién no ha oído hablar en algún momento de la meditación?

Probablemente, al leer esta pregunta, te habrás topado con la imagen de un hombre de ojos rasgados, con poco pelo y las piernas cruzadas, cuyo atuendo es una túnica naranja y se encuentra sentado en lo alto de una gran montaña. Quizás también hayas pensado, o incluso dicho en voz alta: “yo no valgo para eso” ,

“es imposible dejar la mente en blanco” o “menuda absurdez” al hablar de meditación con alguien. 

Si esta es tu postura inicial, te pido le des una oportunidad a este artículo y continúes leyendo. A lo largo de las siguientes líneas vamos a tratar de entender cuáles son los beneficios de la meditación y cómo tú también puedes empezar a practicarla desde hoy mismo y de manera más sencilla de lo que imaginas.

La meditación, hoy en día más conocida por el nombre de mindfulness, ha ido adquiriendo protagonismo en los últimos años, a pesar de ser una práctica que existe desde antes de la invención de la imprenta. De hecho, en la Edad Media se referían a ello a través de la famosa expresión “Carpe Diem”.

Mindfulness significa atención plena, lo que hace referencia a vivir con plena conciencia el momento presente.

Es cierto que los niveles de atención plena que alcanzan los monjes o las personas que llevan practicándolo durante años son difíciles de alcanzar. Estos casos son de un nivel experto. Sin embargo, no es necesario llegar a ese punto para obtener los beneficios de esta práctica, pues todos comenzamos siendo principiantes y podemos mantenernos en ese nivel si así lo queremos.

¿Cómo podemos, entonces, practicar la atención plena aquellos que somos escépticos ante la meditación? En este caso recurriremos a un tipo de meditación que puede llevarse a cabo en cualquier momento y lugar, no requiere una postura concreta ni un ejercicio previo. Esta es la conocida como meditación informal o meditación del día a día. El objetivo principal es quitar el piloto automático, regular la alerta psicofisiológica y estar plenamente en el momento en que decidamos practicarla. Además, nos permite aprender a observar y entender lo que sucede dentro y fuera de nosotros y nosotras.

Es cierto que la meditación informal no requiere de muchas normas, pero sí de unas

actitudes básicas: paciencia, mente de principiante, confianza y ningún juicio. Conviene elegir los momentos más adecuados para practicarla y recordar en todo momento que “la práctica hace al maestro”. Nuestra experiencia mejora con la práctica, como sucede con cualquier aprendizaje, y lo normal es que los primeros ensayos no se sientan “mágicos”. Al fin y al cabo, se trata de un ejercicio; como lo es conducir, por ejemplo, no de una píldora milagrosa.

Una vez aclarado todo esto, ha llegado el momento de conocer algunas prácticas de la meditación informal que podemos empezar a practicar desde hoy mismo.

Focalizarse en el momento presente: fíjate en tu entorno y descríbelo mentalmente

en base a sus características físicas y su uso. Por ejemplo, mientras esperas en la

sala de espera de tu terapeuta, busca cinco objetos, obsérvalos y descríbelos

mentalmente.

Caminar conscientemente: párate a notar cómo un pie se pone en contacto con el suelo, siente cómo empujas el suelo, cómo se apoya el peso, qué sensaciones

aparecen, cómo es el espacio que te rodea. Se trata de estar presentes a cada paso.

Meditación exprés: esta técnica es especialmente útil en momentos difíciles. La regla básica es: nunca dura más de un minuto. Retírate a un lugar donde puedas estar a solas (al menos al principio). Siéntate con los pies apoyados en el suelo, relaja los brazos y cierra los ojos. Respira y observa tu respiración durante un minuto, puedes poner el cronómetro. Aunque solo sea un minuto, es normal que aparezcan pensamientos que te distraigan, recuerda: “la práctica hace al maestro”. Después, simplemente retoma tus actividades. 

-Casi todas las actividades domésticas nos permiten practicar la meditación informal poniendo los cinco sentidos en cada momento: hacer la cama, lavar los platos, organizar la ropa, limpiar la casa, preparar la comida, sacar al perro… Momentos de aseo como la ducha o el cepillado de dientes son una gran oportunidad para centrarse en las sensaciones corporales y realizar estas acciones de la manera máscompleta posible. Por ejemplo, en la ducha: presta atención a la temperatura del agua, a la sensación de las gotas cuando tocan tu cuerpo, al olor de cada producto que utilizas, a la sensación de tocar tu cara, etc. Al cepillarte los dientes: observa la sensación de la lengua al tocar los dientes, del cepillo al limpiar diente por diente, el sabor de la pasta, los movimientos de la mano cuando sujetas el cepillo, etc.

Como hemos mencionado anteriormente, cuanto más practiquemos estas actividades, más nos familiarizaremos con ellas y más notables serán sus beneficios. Te invito a que elijas la que mejor se adapte a ti y la incorpores en tu día a día. Pues, tomar conciencia de las experiencias que realizamos de manera automática nos permite, de algún modo, dotarlas de más vida.

REFERENCIAS:

Mario Arrimada. (2021, noviembre 18). Las 6 diferencias entre la meditación formal y la meditación informal. Portal Psicología y Mente.

https://psicologiaymente.com/meditacion/diferencias-meditacion-formal-meditacion-informal

Gutiérrez, G. S. (2011). Meditación, mindfulness y sus efectos biopsicosociales.

Revisión de literatura. Revista electrónica de psicología Iztacala, 14(2), 26-32.

Carlota Carvajal.

Ansiedad: cuando luchar contra ella la hace más fuerte

Muchas personas que llegan a consulta describen la ansiedad como un enemigo que les invade y que deben expulsar de inmediato. La reacción más común es querer que desaparezca, pelear contra cada síntoma y forzarse a “no sentir”. Sin embargo, lo paradójico es que cuanto más intentamos no tener ansiedad, más presente se vuelve.

El círculo de la lucha

La ansiedad no es, en sí misma, algo “malo”. Es una respuesta natural de nuestro organismo que nos prepara para reaccionar frente a posibles amenazas. El problema aparece cuando empezamos a interpretarla como algo intolerable. Entonces, se inicia un círculo vicioso:

  1. Aparece la ansiedad.
  2. Reaccionamos con rechazo y lucha (“¡no debería sentir esto!”).
  3. Esa lucha añade más tensión y miedo.
  4. La ansiedad crece.

Lo que empezó como una señal del cuerpo se convierte en un estado de sufrimiento constante.

La metáfora del león

Imaginemos que un león entra en nuestra habitación. Nuestra reacción instintiva sería enfrentarlo o salir corriendo. Si tratamos de luchar contra él, lo más probable es que nos ataque. Pero si, en lugar de pelear, reconocemos su presencia y lo observamos con calma, sin provocarlo, nuestras probabilidades de sobrevivir aumentan.

La ansiedad funciona de manera parecida. Cuando luchamos contra ella, se intensifica, “nos muerde”. Cuando la tratamos con cierta amabilidad —reconociendo lo que sentimos, aceptando que está ahí sin juzgarnos—, poco a poco pierde fuerza. No desaparece de golpe, pero deja de devorarnos.

Ser amables con lo que sentimos

Aceptar la ansiedad no significa resignarse a vivir atrapados por ella. Significa dejar de gastar energía en la pelea, y empezar a relacionarnos con nuestras emociones de un modo más compasivo. Preguntarnos: “¿Qué me está intentando decir mi cuerpo? ¿Qué necesito ahora mismo?” puede abrir la puerta a un manejo más saludable.

Prácticas como la respiración consciente, la meditación o simplemente hablar de lo que sentimos con alguien de confianza ayudan a crear un espacio de amabilidad interior. Es desde ahí donde la ansiedad puede empezar a transformarse.

Un cambio de perspectiva

En lugar de pensar: “No quiero sentir ansiedad”, podemos probar con: “Ahora mismo estoy sintiendo ansiedad, y está bien que esté aquí. Puedo acompañarme con paciencia mientras pasa”. Ese pequeño cambio reduce la presión y, con el tiempo, nos devuelve la sensación de que tenemos más recursos que miedo.

 La ansiedad no se vence con fuerza bruta, sino con la suavidad de la aceptación. Igual que con el león, nuestra mejor opción no es luchar, sino aprender a convivir con su presencia hasta que pierda el interés en atacarnos.

En Ilitía Psicología, psicólogos en Madrid, Villaverde, podemos ayudarte.

Betania Nze Montalbán

Verano en pareja: ¿Conexión o desconexión?

El verano suele asociarse con tiempo de descanso, desconexión, vacaciones y tiempo libre. Sin embargo, para muchas parejas, esta época del año representa un punto de inflexión: puede ser una oportunidad para fortalecer el vínculo o, por el contrario, poner en evidencia tensiones y conflictos que han pasado desapercibidos durante el año.

Las relaciones de pareja son un espacio complejo donde confluyen múltiples dimensiones: la emocional, la cognitiva, la conductual y, por supuesto, la historia personal de cada uno. El verano, al alterar rutinas y aumentar el tiempo compartido, actúa como un “acelerador emocional” que nos confronta con aspectos profundos del vínculo.

Tiempo juntos

Durante el año, muchas parejas transitan sus días en piloto automático: trabajo, hijos, tareas domésticas, compromisos. Las vacaciones interrumpen ese ritmo y abren espacio a la convivencia más consciente. Este cambio puede ser enriquecedor, pero también incómodo.

Al pasar más tiempo juntos, emergen dinámicas relacionales que habitualmente quedan soterradas bajo la rutina. Es frecuente que aparezcan temas pendientes: resentimientos no expresados, diferencias en la manera de disfrutar el tiempo libre, o necesidades emocionales insatisfechas.

Expectativas

En ocasiones, pueden generarse expectativas sobre la relación de pareja en las vacaciones deseadas que al no cumplirse, pueden derivar en frustración o decepción dentro de la pareja.

Es importante trabajar la conciencia emocional y la comunicación asertiva para alinear expectativas y validar emociones. No se trata de evitar el conflicto, sino de abordarlo desde una actitud de curiosidad, no de juicio.

Reconexión

El verano también puede ser una excelente oportunidad para reconectar con la pareja. Sin las presiones del día a día, hay más espacio para conversaciones profundas, para redescubrir intereses compartidos y para nutrir la intimidad.

Cuando el verano evidencia una crisis
En algunos casos, el verano no fortalece, sino que pone en evidencia una distancia emocional ya instalada. Si esto ocurre, no hay que interpretarlo como un fracaso, sino como un signo de que la relación necesita atención consciente.

Buscar acompañamiento terapéutico puede ayudar a transitar ese momento con más claridad, ya sea para reconstruir el vínculo o para tomar decisiones difíciles de forma más saludable y respetuosa.

Conclusión

El verano puede ser una ocasión para reconectar con nuestra pareja pero también para dar espacio a los problemas subyacentes. Las parejas que se permiten mirarse con honestidad y apertura pueden encontrar en este tiempo un recurso valioso para sanar, crecer y reconectar.

Desde Ilitía Psicología, psicólogos en Villaverde, Madrid, entendemos que cada vínculo es único, y que las relaciones requieren presencia, cuidado y autoconocimiento, por ello brindamos el espacio necesario para poder acompañar a cada persona que lo necesite.

Comprender el amor en tu pareja: El Modelo de Sternberg

¿Has sentido cómo tu relación cambia con el tiempo?

El Triángulo de la experiencia amorosa de Sternberg explica cómo la intimidad, la pasión y el compromiso influyen en el amor a lo largo de la relación. Entender estos componentes puede ayudarte a fortalecer tu vínculo y a enfrentar los altibajos juntos. A medida que una relación avanza, la combinación de estos factores cambia, dando lugar a diferentes tipos de amor y fases de la relación.

Los tres componentes del amor:

1. Intimidad: Representa la conexión emocional, la cercanía, la confianza y el apoyo mutuo. Es la base de la relación profunda y afectiva.

2. Pasión: Hace referencia a la atracción física, el deseo sexual y la excitación emocional que genera la atracción romántica.

3. Compromiso: Es la decisión consciente de mantener la relación a largo plazo, superar los desafíos y seguir adelante juntos.

Tipos de amor:

1. Amor romántico 

Componentes de amor implicados: Intimidad + Pasión

Ejemplo relación: Una pareja que acaba de empezar a salir, disfrutando de la atracción física y emocional, pero aún sin un compromiso firme.
Es común en las primeras etapas del enamoramiento o la «luna de miel», cuando aún no hay un compromiso firme a largo plazo.

2. Amor compañero

Componentes de amor implicados: Intimidad + Compromiso
Ejemplo relación: Parejas de muchos años que han superado crisis y comparten una vida juntos, pero la pasión ha disminuido.

Es característico de relaciones estables a largo plazo, donde la intimidad y el compromiso prevalecen, pero la emoción inicial de la pasión ha disminuido.

3. Amor fatuo

Componentes de amor implicados: Pasión + Compromiso

Ejemplo relación: Una pareja que se compromete rápidamente, sin conocer bien los deseos y valores del otro. 

Es común cuando las decisiones se toman rápidamente, basadas en la atracción física, pero sin una conexión emocional sólida.

4. Amor vacío 

Componentes de amor implicados: Compromiso
Ejemplo relación: Parejas que permanecen juntas por razones prácticas (familia, seguridad financiera), pero ya no comparten una conexión emocional ni física significativa.

Relaciones estancadas, donde solo el compromiso persiste, sin intimidad ni pasión.

5. Amor consummado

Componentes de amor implicados: Intimidad + Pasión + Compromiso
Ejemplo relación: Parejas maduras que mantienen una conexión emocional profunda, disfrutan de la atracción física y están firmemente comprometidos.

Este es el tipo de amor ideal, donde los tres componentes están equilibrados.

6. Amor ncorrespondido 

Componentes de amor implicados: Ausencia de Todos los Componentes.

Ejemplo relación: Una relación que nunca creció más allá de la conveniencia o que ya ha fallado en todos los aspectos.

En este tipo de relación, no hay ni intimidad, ni pasión, ni compromiso. Suele surgir cuando la relación no ha crecido o ha fallado en todas las áreas clave.

Cómo evoluciona el amor 

A medida que una relación progresa, la intensidad y presencia de los tres componentes cambia. En las primeras etapas, como el enamoramiento, la pasión predomina, pero a medida que la pareja se conoce mejor y se compromete más, la intimidad y el compromiso aumentan. En momentos de crisis, si no se gestionan bien los conflictos, la relación puede pasar a un amor vacío, donde solo el compromiso permanece. Sin embargo, si ambos superan las dificultades y redescubren su conexión, pueden llegar a experimentar un amor consumado, donde los tres elementos están en equilibrio.

Conclusión

El Triángulo de la Experiencia Amorosa de Sternberg nos ayuda a entender cómo varía el amor a lo largo del tiempo y cómo las relaciones pueden evolucionar. Identificar las dinámicas de intimidad, pasión y compromiso permite a las parejas tomar decisiones para fortalecer su relación y superar los desafíos que surgen en su camino. Si quieres comprender mejor lo que está sucediendo en tu relación y cómo fortalecer la conexión a largo plazo, en Ilitia Psicología tenemos terapeutas especializados en ello.

Marina Piqueras Torrico

El dolor de las críticas

Las críticas son una parte inevitable de la vida, todos enfrentamos juicios sobre nuestro comportamiento, habilidades o decisiones. El dolor emocional que provocan las críticas se origina en la percepción de rechazo. Cuando alguien critica nuestras acciones o elecciones, puede parecer que cuestiona nuestra valía como personas. Por ejemplo, un comentario negativo sobre un proyecto en el trabajo puede hacer que una persona sienta que su profesionalismo está siendo atacado. Este tipo de dolor está relacionado con la necesidad humana de pertenencia y aceptación. Al sentirnos atacados, nuestro cerebro activa respuestas similares a las que experimentamos ante el dolor físico, lo que explica por qué las críticas pueden ser tan abrumadoras.

Tipos de críticas

–  Críticas Constructivas: Estas son ofrecidas con la intención de ayudar y mejorar. Por ejemplo, un supervisor que señala áreas de mejora en un informe puede hacerlo de manera que fomente el crecimiento. Sin embargo, incluso estas críticas pueden herir si se comunican de manera brusca.

Críticas Destructivas: Estas suelen ser hirientes y pueden surgir de la envidia o frustración. Por ejemplo, un comentario como “Nunca harás nada bien” puede causar un impacto en la autoestima.

Reacciones Psicológicas

La forma en que reaccionamos ante las críticas varía de persona a persona. Algunas reacciones comunes incluyen:

Defensividad: Muchas personas se sienten atacadas y responden con defensa, lo que puede crear un ciclo de conflicto. Un ejemplo sería alguien que, al recibir una crítica sobre su estilo de trabajo, responde con: “No es tan grave, tú también cometes errores”.

Autoevaluación negativa: Las críticas pueden llevar a una reflexión excesiva y autocrítica. Por ejemplo, tras recibir una crítica, alguien podría pensar: “Siempre cometo los mismos errores, nunca aprenderé”.

Aislamiento: Para algunos, el dolor de las críticas puede llevar al aislamiento social. Una persona puede evitar reuniones o eventos sociales, pensando: “No quiero que me critiquen de nuevo”.

Estrategias para manejar el dolor de las críticas

Técnicas para críticas constructivas:

1. Reenfocar la perspectiva: Aprende a ver las críticas constructivas como oportunidades de aprendizaje. Por ejemplo, transforma un comentario sobre la falta de claridad en una presentación en una oportunidad para mejorar las habilidades de comunicación. Pensamientos como “Esto es un paso para mejorar” pueden ser útiles.

2. Buscar retroalimentación selectiva: Aceptar críticas de personas de confianza puede ser valioso, pero también es importante reconocer que incluso quienes queremos pueden soltar comentarios que duelen. En estos casos, evalúa la intención detrás del comentario y su utilidad. Recuerda que no todas las opiniones son igualmente constructivas. Pensar “valoro la intención detrás de esta crítica, pero tengo derecho a decidir qué me afecta” puede ser un enfoque útil.

Técnicas para críticas destructivas:

1. Practicar la auto-compasión: Aunque algunas críticas pueden provenir de la envidia o frustración de los demás, es fundamental ser amable contigo mismo. Reconocer que todos cometen errores y que la crítica no siempre refleja la verdad sobre ti puede ayudarte a mantener la confianza en ti mismo. Un pensamiento útil podría ser: “no todas las críticas son válidas ni constructivas”.

2. Desarrollar resiliencia: Fortalecer la resiliencia emocional permite manejar mejor las críticas destructivas. Esto implica cultivar una autoestima saludable y aprender a separar la valía personal de la opinión ajena. Recordar que “las críticas no definen quién soy” puede ser un ancla poderosa.

Conclusión

El dolor de las críticas es una experiencia común que puede tener un profundo impacto en nuestra salud emocional. Reconocer y comprender este dolor es el primer paso hacia la sanación. Si quieres trabajar en conseguir una mentalidad abierta y estrategias de afrontamiento, en Ilitia Psicología ofrecemos transformar el dolor en una oportunidad para crecer y fortalecernos.

Marina Piqueras Torrico

Descubre las partes de tí, mediante IFS

El Modelo de Sistemas de Familia Interna (IFS) fue creado por el Dr. Richard Schwartz en los años 80. Este modelo sugiere que dentro de nuestra mente hay diferentes “partes” o sub-personalidades que interactúan entre sí, como si fueran miembros de una familia.

¿Cómo Funciona el IFS?

Imagina que dentro de ti hay varias partes, cada una con su propio rol y sentimientos. Algunas partes pueden ser críticas y exigentes, mientras que otras pueden ser más comprensivas y amables. Estas partes pueden llevar a conflictos internos, como cuando sientes una cosa y luego otra completamente diferente.

Las Partes del IFS

  1. Partes Exiliadas: Son las partes que llevan dolor y recuerdos difíciles, como una parte de ti que sigue sufriendo por algo que pasó en tu infancia.
  2. Partes Protectoras: Estas partes intentan mantenerte a salvo de esos dolores. A veces, esto puede llevar a comportamientos como ser muy crítico contigo mismo o evitar situaciones que te hacen sentir incómodo.
  3. El Yo o «Self»: Es el núcleo de tu identidad, donde reside la calma, la sabiduría y el equilibrio. El «Self» es la parte de ti que puede entender y manejar las otras partes de manera efectiva.

Cómo Ayuda el IFS en la Terapia

La terapia IFS trabaja de la siguiente manera:

  1. Identificación: Primero, se trata de reconocer qué partes están presentes en tu mente y qué roles tienen.
  2. Conexión: Luego, se trabaja en conectar con cada parte de manera comprensiva, entendiendo sus motivos y sentimientos.
  3. Sanación: A continuación, se trata de sanar las partes que llevan dolor y resolver los conflictos internos, con el «Self» guiando el proceso.
  4. Integración: Finalmente, el objetivo es que todas las partes trabajen juntas de forma armoniosa, bajo la dirección del «Self».

Beneficios del IFS

El IFS puede ser muy útil porque:

  • Fomenta la autoaceptación: Ayuda a ver que todas las partes de ti tienen un propósito y valor.
  • Resuelve conflictos internos: Puede disminuir el estrés y la ansiedad al resolver luchas internas.
  • Sana heridas emocionales: Permite trabajar con traumas y experiencias dolorosas del pasado.
  • Mejora las relaciones: Facilita una mayor comprensión de ti mismo, lo cual puede llevar a mejores relaciones con los demás.

Resumiendo, el IFS ayuda a entenderte mejor y a sanar tus emociones al trabajar con todas las partes que forman tu mente.

Si crees que podrías beneficiarte de este enfoque, hablar con un terapeuta especializado en IFS podría ser un excelente primer paso para tu crecimiento personal y bienestar. En Ilitía Psicología puedes puedes encontrarlo.

Marina Piqueras Torrico.

Bienestar emocional en vacaciones de verano: Cómo disfrutar y cuidarte

Las vacaciones de verano son una época muy esperada por muchas personas. En esta época estamos deseosos de relajarnos, desconectar de la rutina y recargar energías. Sin embargo, no siempre es fácil gestionar nuestras emociones en este periodo (encontrarnos con nosotros mismos sin un qué hacer, encontrarnos con personas del pasado, estar en contacto con la familia con la que no solemos estar tanto tiempo juntos, etc…).

A continuación, te ofrecemos algunos consejos, para mantener y mejorar tu bienestar emocional durante las vacaciones de verano.

  1. Desconectar del trabajo:
    • Es fundamental desconectar del trabajo en vacaciones. Para ello es importante alejarse del correo electrónico, llamadas o cualquier otra forma de contacto o conexión con el ámbito laboral. Permítete disfrutar del momento presente sin las presiones laborales.
  2. Planifica con flexibilidad:
    • La planificación te puede ayudar a aprovechar bien tus vacaciones, pero es importante no ser muy rígido. Deja lugar a la espontaneidad para poder disfrutar del momento. La flexibilidad es importante para evitar el estrés innecesario.
  3. Practica el autocuidado:
    • Este es esencial siempre, pero especialmente en vacaciones. Dedica tiempo a actividades que te hagan sentir bien, como puede ser leer, darte un baño relajante, practicar yoga, o descansar. Escuchar a tu cuerpo y a tu mente es esencial para mantener un buen estado emocional.
  4. Mantente activo:
    • La actividad física o el deporte no solo es buena para nuestro cuerpo, sino para nuestra salud mental. Aprovecha las primeras horas de la mañana o últimas horas de la tarde para realizar ejercicio al aire libre, si estás en un clima caluroso. La actividad física no tiene por qué ser dura, simplemente caminar, montar en bicicleta o cualquier otra actividad que disfrutes será de utilidad. El ejercicio libera endorfinas, que mejoran el estado de ánimo y reducen el estrés.
  5. Fomenta las relaciones personales:
    • Las vacaciones son perfectas para poder darnos una oportunidad y fortalecer lazos con amigos y familiares. Pasar tiempo de calidad con tus seres queridos creará recuerdos y podrás disfrutar de su compañía (siempre y cuando no sean perjudiciales para ti) . Las relaciones personales positivas son un gran apoyo emocional.
  6. Cuida tu alimentación:
    • En vacaciones es normal que nuestra alimentación se vea alterada, pues comemos más veces fuera de casa y nos permitirnos darnos algunos caprichos que en otras ocasiones quizás no hagamos. Si no tenemos ningún problema médica que lo impide, podemos permitirnos darnos esos caprichos sin ningún remordimiento, pero es importante, a pesar de ello, tratar de continuar llevando una alimentación equilibrada, pues comer bien, influye en cómo nos sentimos. No olvidemos incluir en nuestro menú diario frutas, verduras, y mantenernos hidratados para estar con la energía cargada.
  7. Permítete sentir:
    • Es normal poder sentir diversas emociones durante las vacaciones, pues no siempre tenemos porqué estar sintiendo felicidad, emoción tan relacionada a nivel de expectativas con el periodo vacacional. Permítete sentir sin juzgarte. Reconoce tu emoción y trata de entender la causa. Habla con alguien de confianza si lo necesitas.
  8. Busca ayuda profesional:
    • Si no logras manejar tus emociones, gestionar tus relaciones personales, o sientes que volver a la rutina o gestionar el periodo de vacaciones te ha pasado factura, no dudes en buscar ayuda profesional. En Ilitía Psicología, Psicólogos en Villaverde, Ciudad de los Ángeles, Madrid, tenemos a los profesionales adecuados para ofrecerte herramientas y estrategias para mejorar tu bienstar emocional.

Heridas de la Infancia y su Impacto en la Edad Adulta

Nuestra infancia es una etapa crucial en la formación de nuestra personalidad y bienestar emocional. Las experiencias que vivimos durante esos años, tanto positivas como negativas, pueden tener un impacto en nuestra vida adulta.

En este artículo, exploraremos algunas de las heridas de la infancia más comunes y cómo pueden afectarnos en la edad adulta.

  1. Herida del Abandono:
    Se produce cuando un niño siente que sus necesidades emocionales no son atendidas adecuadamente. Puede deberse a la ausencia física o emocional de los padres o cuidadores. Los niños que experimentan esta forma de abandono pueden crecer sintiendo que no son dignos de amor o atención. Esto puede dar lugar a relaciones emocionalmente distantes y una sensación de soledad constante en la edad adulta, sensación de vacío, inseguridad y dificultad para establecer relaciones de confianza.
  2. Herida del Rechazo:
    El rechazo, ya sea real o percibido, puede dejar cicatrices emocionales profundas. Los adultos que fueron rechazados en la infancia pueden tener dificultades para aceptar el amor y la aceptación de los demás. Esto puede llevar a la autocrítica, la baja autoestima y la evitación de relaciones cercanas.
  3. Herida del Abuso Físico o Emocional:
    El abuso físico o emocional en la infancia puede causar traumas duraderos.
  4. Herida de la Negligencia:
    La negligencia se produce cuando los cuidadores no cubren las necesidades básicas de un niño, como comida, ropa, atención médica o afecto. Los adultos que vivieron esta herida pueden sentirse incapaces de cuidar de sí mismos o experimentar una profunda sensación de desconfianza en los demás.
  5. Herida de la Humillación o Vergüenza:
    La humillación o vergüenza constante en la infancia puede dejar cicatrices emocionales profundas.
    Los adultos que vivieron esta herida pueden desarrollar una baja autoestima, ansiedad social, perfeccionismo o una necesidad constante de buscar la aprobación de los demás.

    El Impacto en la Edad Adulta:
    Como ya vimos anteriormente, las heridas de la infancia pueden tener un impacto duradero en la vida adulta:
  • Problemas de relación: Dificultades para establecer relaciones saludables y cercanas debido a la desconfianza o el miedo al rechazo.
  • Problemas de salud mental: Mayor riesgo de desarrollar trastornos de ansiedad, depresión y otros problemas de salud mental.
  • Comportamientos autodestructivos: Abuso de sustancias, autolesiones u otros comportamientos que pueden ser una forma de hacer frente al dolor emocional.
  • Autoestima baja: Una imagen negativa de uno mismo y la autocrítica constante.
  • Patrones de repetición: La tendencia a recrear dinámicas familiares disfuncionales en las relaciones adultas.
    Sanación y Recuperación:
    A pesar de los desafíos que presentan estas heridas, es posible sanar y recuperarse. La terapia y el apoyo emocional son fundamentales en este proceso. Algunas estrategias que pueden ayudar incluyen:
  • Terapia individual o grupal: Trabajar con un terapeuta puede ayudar a explorar las heridas y aprender a sanar.
  • Mindfulness y meditación: Estas prácticas pueden ayudar a desarrollar la autoconciencia y la autocompasión.
  • Apoyo social: Construir relaciones cercanas y apoyo emocional puede ser fundamental en el proceso de sanación.
  • Educación: Aprender sobre las heridas de la infancia y cómo impactan en la vida adulta puede proporcionar una mayor comprensión y empatía hacia uno mismo.
  • En resumen, las heridas de la infancia son experiencias dolorosas que si no se trabajan pueden afectar la vida adulta. Sin embargo, con apoyo y esfuerzo, es posible sanar y desarrollar una mayor resiliencia emocional. La toma de conciencia y la búsqueda de ayuda son los primeros pasos hacia una vida adulta más saludable y equilibrada.
  • Si al leer este artículo te identificaste o reconociste una herida que te afecta
    en tu bienestar; puedes consultar con nuestro equipo de psicólogos. En Ilitía psicología, Psicólogos en Villaverde y Ciudad de los Ángeles en Madrid, podemos ayudarte.

Comprendiendo la depresión

La depresión es un trastorno mental el cual afecta a millones de personas en todo el mundo. A menudo, malentendida o minimizada, es una afección que puede tener un impacto profundo en la vida de quienes la padecen.

En este artículo, exploraremos qué es la depresión, y las herramientas disponibles para tratarla y recuperarse.

¿Qué es la Depresión?

La depresión, también conocida como trastorno depresivo mayor, es trastorno mental caracterizado por una tristeza persistente y una pérdida de interés o placer en actividades que antes se disfrutaban.

Es importante entender que la depresión no es simplemente sentirse triste ocasionalmente, sino un trastorno clínico que afecta la salud mental y emocional.

Síntomas Comunes de la Depresión:

Los síntomas de la depresión pueden variar de persona a persona, pero los más comunes incluyen:

• Sentimientos persistentes de tristeza, ansiedad o vacío.

• Pérdida de interés o placer en actividades cotidianas.

• Fatiga y falta de energía.

• Cambios en el apetito o el peso.

• Dificultad para concentrarse o tomar decisiones.

• Sentimientos de culpa o inutilidad.

• Problemas para dormir o dormir en exceso.

• Pensamientos de suicidio o autolesiones.

Herramientas para Tratar la Depresión:

Terapia: La terapia psicológica, como la terapia cognitivo-conductual (TCC) o la terapia interpersonal, es una herramienta efectiva para abordar la depresión. Un terapeuta puede ayudarte a comprender y modificar patrones de pensamiento negativos.

Aprender más sobre la depresión y cómo afecta a tu vida es un paso importante hacia la recuperación. El autoconocimiento te permite reconocer los síntomas y buscar ayuda cuando sea necesario.

Medicación: En algunos casos, los medicamentos antidepresivos pueden ser necesarios para

estabilizar el estado de ánimo. Deben ser recetados y supervisados por un profesional de la salud mental.

Ejercicio: La actividad física regular puede aumentar los niveles de serotonina y endorfinas, lo que puede mejorar el estado de ánimo. Incluso una caminata diaria puede marcar la diferencia.

Nutrición: Una alimentación equilibrada puede influir en tu estado de ánimo y energía. Evitar el exceso de azúcares y grasas y priorizar alimentos ricos en nutrientes es importante.

Apoyo Social: Hablar con amigos y familiares sobre tus sentimientos puede proporcionar apoyo emocional. La soledad puede empeorar la depresión, por lo que buscar conexiones sociales es esencial.

Gestión del Estrés: Practicar técnicas de relajación como la meditación o la respiración profunda puede ayudar a reducir el estrés.

Establecer rutinas: Mantener una rutina diaria estructurada puede proporcionar estabilidad emocional y mejorar el estado de ánimo.

La depresión se puede tratar, y la recuperación es posible con el apoyo adecuado. Si tú o alguien que conoces está luchando contra la depresión, es fundamental buscar ayuda profesional.

 En Ilitía psicología , psicólogos en Villaverde, Madrid, tenemos a los profesionales adecuados que pueden tratar estos casos. No estás solo, y existen recursos disponibles para ayudarte y mejorar tu calidad de vida.

ESTRÉS, ¿QUÉ ES?, ¿ES BUENO O MALO?

En nuestros días, con el ritmo que llevamos en nuestra sociedad, es muy común escuchar a la gente decir que tiene mucho estrés o está estresado, y es casi siempre con una connotación negativa, es decir, entendemos el estrés como algo malo que nos impide estar bien y tranquilos en nuestra vida. Pero… ¿es así realmente?

El estrés es un conjunto de reacciones fisiológicas que se activan ante determinadas situaciones que suponen un esfuerzo o que nuestro cerebro interpreta como un desafío. Por lo tanto, es la activación necesaria para realizar cualquier actividad. Sin embargo, podemos diferenciar dos tipos de estrés:

  • Eustrés, que se define como dicha respuesta adaptativa de nuestro cuerpo ante situaciones en que percibimos que carecemos de recursos en comparación a las demandas externas, de manera que nos permite prepararnos para poder afrontarlas.
  • Distrés, cuando la respuesta ante estos estímulos es desadaptativa, impidiendo un rendimiento adecuado y provocando una serie de consecuencias perjudiciales, que es lo que comúnmente entendemos por “estrés”.

Por lo tanto, todo el mundo experimenta estrés a veces, un poco de estrés es positivo, pero cuando estos niveles comienzan a convertirse en distrés, a menudo aparecen efectos sobre el cuerpo. Algunos de los síntomas más comunes son:

  • Dolor de cabeza
  • Mala memoria
  • Problemas intestinales (malestar estomacal, diarrea…)
  • Dolores musculo esqueléticos (tensión en cuello, espalda, hombros…)
  • Erupciones en la piel

Cuando este tipo de situaciones se alargan en el tiempo, las consecuencias suelen provocar cambios en la conducta que afectan a la funcionalidad del día a día:

  • Dificultad para concentrarse y/o falta de energía.
  • Irascibilidad, se enfadan con facilidad.
  • Cansancio constante.
  • Insomnio o exceso de sueño.
  • Tristeza, preocupación, culpabilidad…que pueden llevar a problemas de salud mental como ansiedad o depresión.
  • Cambios en el apetito y/o en el peso.
  • Problemas en la conducta sexual.

La mayoría de veces, el estrés está generado por la interpretación que nosotros mismos hacemos de la situación. Es decir, nuestro nivel de estrés variará en función de cómo valoramos nuestras posibilidades de enfrentarnos exitosamente a la situación, por lo tanto, en muchas ocasiones, es una sensación subjetiva. Lo más importante para poder prevenir estas consecuencias es detectar que estamos sufriendo unos altos niveles de estrés, parar y analizar el problema desde otra perspectiva, valorando nuestros recursos reales y las distintas opciones de actuación.

Si este es tu caso, puedes consultar con nuestro equipo de psicólogos. En Ilitía psicología, Psicólogos en Villaverde y Ciudad de los Ángeles en Madrid, podemos ayudarte.