Ansiedad: cuando luchar contra ella la hace más fuerte

Muchas personas que llegan a consulta describen la ansiedad como un enemigo que les invade y que deben expulsar de inmediato. La reacción más común es querer que desaparezca, pelear contra cada síntoma y forzarse a “no sentir”. Sin embargo, lo paradójico es que cuanto más intentamos no tener ansiedad, más presente se vuelve.

El círculo de la lucha

La ansiedad no es, en sí misma, algo “malo”. Es una respuesta natural de nuestro organismo que nos prepara para reaccionar frente a posibles amenazas. El problema aparece cuando empezamos a interpretarla como algo intolerable. Entonces, se inicia un círculo vicioso:

  1. Aparece la ansiedad.
  2. Reaccionamos con rechazo y lucha (“¡no debería sentir esto!”).
  3. Esa lucha añade más tensión y miedo.
  4. La ansiedad crece.

Lo que empezó como una señal del cuerpo se convierte en un estado de sufrimiento constante.

La metáfora del león

Imaginemos que un león entra en nuestra habitación. Nuestra reacción instintiva sería enfrentarlo o salir corriendo. Si tratamos de luchar contra él, lo más probable es que nos ataque. Pero si, en lugar de pelear, reconocemos su presencia y lo observamos con calma, sin provocarlo, nuestras probabilidades de sobrevivir aumentan.

La ansiedad funciona de manera parecida. Cuando luchamos contra ella, se intensifica, “nos muerde”. Cuando la tratamos con cierta amabilidad —reconociendo lo que sentimos, aceptando que está ahí sin juzgarnos—, poco a poco pierde fuerza. No desaparece de golpe, pero deja de devorarnos.

Ser amables con lo que sentimos

Aceptar la ansiedad no significa resignarse a vivir atrapados por ella. Significa dejar de gastar energía en la pelea, y empezar a relacionarnos con nuestras emociones de un modo más compasivo. Preguntarnos: “¿Qué me está intentando decir mi cuerpo? ¿Qué necesito ahora mismo?” puede abrir la puerta a un manejo más saludable.

Prácticas como la respiración consciente, la meditación o simplemente hablar de lo que sentimos con alguien de confianza ayudan a crear un espacio de amabilidad interior. Es desde ahí donde la ansiedad puede empezar a transformarse.

Un cambio de perspectiva

En lugar de pensar: “No quiero sentir ansiedad”, podemos probar con: “Ahora mismo estoy sintiendo ansiedad, y está bien que esté aquí. Puedo acompañarme con paciencia mientras pasa”. Ese pequeño cambio reduce la presión y, con el tiempo, nos devuelve la sensación de que tenemos más recursos que miedo.

 La ansiedad no se vence con fuerza bruta, sino con la suavidad de la aceptación. Igual que con el león, nuestra mejor opción no es luchar, sino aprender a convivir con su presencia hasta que pierda el interés en atacarnos.

En Ilitía Psicología, psicólogos en Madrid, Villaverde, podemos ayudarte.

Betania Nze Montalbán

El dolor de las críticas

Las críticas son una parte inevitable de la vida, todos enfrentamos juicios sobre nuestro comportamiento, habilidades o decisiones. El dolor emocional que provocan las críticas se origina en la percepción de rechazo. Cuando alguien critica nuestras acciones o elecciones, puede parecer que cuestiona nuestra valía como personas. Por ejemplo, un comentario negativo sobre un proyecto en el trabajo puede hacer que una persona sienta que su profesionalismo está siendo atacado. Este tipo de dolor está relacionado con la necesidad humana de pertenencia y aceptación. Al sentirnos atacados, nuestro cerebro activa respuestas similares a las que experimentamos ante el dolor físico, lo que explica por qué las críticas pueden ser tan abrumadoras.

Tipos de críticas

–  Críticas Constructivas: Estas son ofrecidas con la intención de ayudar y mejorar. Por ejemplo, un supervisor que señala áreas de mejora en un informe puede hacerlo de manera que fomente el crecimiento. Sin embargo, incluso estas críticas pueden herir si se comunican de manera brusca.

Críticas Destructivas: Estas suelen ser hirientes y pueden surgir de la envidia o frustración. Por ejemplo, un comentario como “Nunca harás nada bien” puede causar un impacto en la autoestima.

Reacciones Psicológicas

La forma en que reaccionamos ante las críticas varía de persona a persona. Algunas reacciones comunes incluyen:

Defensividad: Muchas personas se sienten atacadas y responden con defensa, lo que puede crear un ciclo de conflicto. Un ejemplo sería alguien que, al recibir una crítica sobre su estilo de trabajo, responde con: “No es tan grave, tú también cometes errores”.

Autoevaluación negativa: Las críticas pueden llevar a una reflexión excesiva y autocrítica. Por ejemplo, tras recibir una crítica, alguien podría pensar: “Siempre cometo los mismos errores, nunca aprenderé”.

Aislamiento: Para algunos, el dolor de las críticas puede llevar al aislamiento social. Una persona puede evitar reuniones o eventos sociales, pensando: “No quiero que me critiquen de nuevo”.

Estrategias para manejar el dolor de las críticas

Técnicas para críticas constructivas:

1. Reenfocar la perspectiva: Aprende a ver las críticas constructivas como oportunidades de aprendizaje. Por ejemplo, transforma un comentario sobre la falta de claridad en una presentación en una oportunidad para mejorar las habilidades de comunicación. Pensamientos como “Esto es un paso para mejorar” pueden ser útiles.

2. Buscar retroalimentación selectiva: Aceptar críticas de personas de confianza puede ser valioso, pero también es importante reconocer que incluso quienes queremos pueden soltar comentarios que duelen. En estos casos, evalúa la intención detrás del comentario y su utilidad. Recuerda que no todas las opiniones son igualmente constructivas. Pensar “valoro la intención detrás de esta crítica, pero tengo derecho a decidir qué me afecta” puede ser un enfoque útil.

Técnicas para críticas destructivas:

1. Practicar la auto-compasión: Aunque algunas críticas pueden provenir de la envidia o frustración de los demás, es fundamental ser amable contigo mismo. Reconocer que todos cometen errores y que la crítica no siempre refleja la verdad sobre ti puede ayudarte a mantener la confianza en ti mismo. Un pensamiento útil podría ser: “no todas las críticas son válidas ni constructivas”.

2. Desarrollar resiliencia: Fortalecer la resiliencia emocional permite manejar mejor las críticas destructivas. Esto implica cultivar una autoestima saludable y aprender a separar la valía personal de la opinión ajena. Recordar que “las críticas no definen quién soy” puede ser un ancla poderosa.

Conclusión

El dolor de las críticas es una experiencia común que puede tener un profundo impacto en nuestra salud emocional. Reconocer y comprender este dolor es el primer paso hacia la sanación. Si quieres trabajar en conseguir una mentalidad abierta y estrategias de afrontamiento, en Ilitia Psicología ofrecemos transformar el dolor en una oportunidad para crecer y fortalecernos.

Marina Piqueras Torrico

Descubre las partes de tí, mediante IFS

El Modelo de Sistemas de Familia Interna (IFS) fue creado por el Dr. Richard Schwartz en los años 80. Este modelo sugiere que dentro de nuestra mente hay diferentes “partes” o sub-personalidades que interactúan entre sí, como si fueran miembros de una familia.

¿Cómo Funciona el IFS?

Imagina que dentro de ti hay varias partes, cada una con su propio rol y sentimientos. Algunas partes pueden ser críticas y exigentes, mientras que otras pueden ser más comprensivas y amables. Estas partes pueden llevar a conflictos internos, como cuando sientes una cosa y luego otra completamente diferente.

Las Partes del IFS

  1. Partes Exiliadas: Son las partes que llevan dolor y recuerdos difíciles, como una parte de ti que sigue sufriendo por algo que pasó en tu infancia.
  2. Partes Protectoras: Estas partes intentan mantenerte a salvo de esos dolores. A veces, esto puede llevar a comportamientos como ser muy crítico contigo mismo o evitar situaciones que te hacen sentir incómodo.
  3. El Yo o «Self»: Es el núcleo de tu identidad, donde reside la calma, la sabiduría y el equilibrio. El «Self» es la parte de ti que puede entender y manejar las otras partes de manera efectiva.

Cómo Ayuda el IFS en la Terapia

La terapia IFS trabaja de la siguiente manera:

  1. Identificación: Primero, se trata de reconocer qué partes están presentes en tu mente y qué roles tienen.
  2. Conexión: Luego, se trabaja en conectar con cada parte de manera comprensiva, entendiendo sus motivos y sentimientos.
  3. Sanación: A continuación, se trata de sanar las partes que llevan dolor y resolver los conflictos internos, con el «Self» guiando el proceso.
  4. Integración: Finalmente, el objetivo es que todas las partes trabajen juntas de forma armoniosa, bajo la dirección del «Self».

Beneficios del IFS

El IFS puede ser muy útil porque:

  • Fomenta la autoaceptación: Ayuda a ver que todas las partes de ti tienen un propósito y valor.
  • Resuelve conflictos internos: Puede disminuir el estrés y la ansiedad al resolver luchas internas.
  • Sana heridas emocionales: Permite trabajar con traumas y experiencias dolorosas del pasado.
  • Mejora las relaciones: Facilita una mayor comprensión de ti mismo, lo cual puede llevar a mejores relaciones con los demás.

Resumiendo, el IFS ayuda a entenderte mejor y a sanar tus emociones al trabajar con todas las partes que forman tu mente.

Si crees que podrías beneficiarte de este enfoque, hablar con un terapeuta especializado en IFS podría ser un excelente primer paso para tu crecimiento personal y bienestar. En Ilitía Psicología puedes puedes encontrarlo.

Marina Piqueras Torrico.

Vencer el Miedo: Cómo Enfrentar tus Temores


El miedo es una emoción universal que todos experimentamos en algún punto de nuestras vidas. Puede presentarse de diversas formas, como miedo al fracaso, miedo a lo desconocido, miedo a la crítica o incluso miedo irracional a cosas cotidianas. Aunque el miedo es una emoción natural, aprender a manejarlo y superarlo es esencial para alcanzar nuestros objetivos y vivir una vida plena.

En este artículo, exploraremos algunas herramientas y te daremos algunas estrategias efectivas para vencer el miedo.

  1. Reconoce y Acepta tu Miedo:
    El primer paso para superar el miedo es reconocerlo y aceptarlo. El miedo es una emoción normal, y no debes sentirte avergonzado por experimentarlo. Aceptar tu miedo te permite enfrentarlo de manera más efectiva.
  2. Comprende tus Miedos:
    Identifica y comprende específicamente qué es lo que te asusta. ¿Es el miedo al fracaso, al rechazo o a lo desconocido? Cuanto más claro sea tu entendimiento de lo que temes, más fácil será abordarlo.
  3. Educación y Conciencia:
    Investiga y aprende sobre el objeto de tu miedo. La información y la comprensión pueden disipar muchos temores irracionales. Conocer más acerca de lo que te preocupa puede ayudarte a verlo desde una perspectiva más realista.
  4. Visualiza el éxito:
    La visualización positiva es una herramienta poderosa para superar el miedo. Cierra los ojos e imagina con detalle un escenario en el que enfrentas tu miedo y lo superas con éxito. Visualizarte a ti mismo triunfando puede aumentar tu confianza y reducir la ansiedad.
  5. Establece Metas Pequeñas:
    Divide tus objetivos en pasos más pequeños y manejables. Esto hace que enfrentar el miedo sea menos abrumador y te permite celebrar los logros a medida que avanzas hacia tu objetivo final.
  6. Cambia tu Diálogo Interno:
    Sé consciente de tu diálogo interno. Sustituye los pensamientos negativos y autocríticos por afirmaciones positivas y alentadoras. Recuerda que el miedo a menudo es más un producto de tu mente que una amenaza real.
  7. Respiración y Relajación:
    Practica técnicas de respiración profunda y relajación para controlar la ansiedad que el miedo puede generar. La meditación y el yoga también son excelentes formas de calmar la mente y el cuerpo.
  8. Aprende de tus fracasos:
    El fracaso es una parte natural de la vida. En lugar de temerlo, considéralo una oportunidad para aprender y crecer. Cada fracaso te acerca un paso más hacia el éxito.
  9. Busca Apoyo:
    Hablar con amigos, familiares o un profesional de la salud mental es muy útil. Compartir tus miedos con alguien de confianza puede proporcionar apoyo emocional y perspectivas valiosas.
  10. Enfrenta tus Miedos Gradualmente: La exposición gradual es una técnica efectiva para superar los miedos. Empieza con pequeños pasos y, a medida que te sientas más cómodo, aumenta gradualmente la intensidad de la exposición.
  11. Superar el miedo lleva tiempo y esfuerzo: No te apresures ni te exijas demasiado. Sé amable contigo mismo mientras trabajas para vencer tus miedos. Con práctica constancia y paciencia, puedes desarrollar la capacidad de enfrentar el miedo y avanzar hacia tus metas y sueños con confianza y valentía. Si te sientes estancado en esta emoción porque la percibes a menudo, en Ilitia Psicología disponemos de psicólogos capacitados para apoyarte a vencer cada uno de tus miedos logrando un mayor bienestar.

Heridas de la Infancia y su Impacto en la Edad Adulta

Nuestra infancia es una etapa crucial en la formación de nuestra personalidad y bienestar emocional. Las experiencias que vivimos durante esos años, tanto positivas como negativas, pueden tener un impacto en nuestra vida adulta.

En este artículo, exploraremos algunas de las heridas de la infancia más comunes y cómo pueden afectarnos en la edad adulta.

  1. Herida del Abandono:
    Se produce cuando un niño siente que sus necesidades emocionales no son atendidas adecuadamente. Puede deberse a la ausencia física o emocional de los padres o cuidadores. Los niños que experimentan esta forma de abandono pueden crecer sintiendo que no son dignos de amor o atención. Esto puede dar lugar a relaciones emocionalmente distantes y una sensación de soledad constante en la edad adulta, sensación de vacío, inseguridad y dificultad para establecer relaciones de confianza.
  2. Herida del Rechazo:
    El rechazo, ya sea real o percibido, puede dejar cicatrices emocionales profundas. Los adultos que fueron rechazados en la infancia pueden tener dificultades para aceptar el amor y la aceptación de los demás. Esto puede llevar a la autocrítica, la baja autoestima y la evitación de relaciones cercanas.
  3. Herida del Abuso Físico o Emocional:
    El abuso físico o emocional en la infancia puede causar traumas duraderos.
  4. Herida de la Negligencia:
    La negligencia se produce cuando los cuidadores no cubren las necesidades básicas de un niño, como comida, ropa, atención médica o afecto. Los adultos que vivieron esta herida pueden sentirse incapaces de cuidar de sí mismos o experimentar una profunda sensación de desconfianza en los demás.
  5. Herida de la Humillación o Vergüenza:
    La humillación o vergüenza constante en la infancia puede dejar cicatrices emocionales profundas.
    Los adultos que vivieron esta herida pueden desarrollar una baja autoestima, ansiedad social, perfeccionismo o una necesidad constante de buscar la aprobación de los demás.

    El Impacto en la Edad Adulta:
    Como ya vimos anteriormente, las heridas de la infancia pueden tener un impacto duradero en la vida adulta:
  • Problemas de relación: Dificultades para establecer relaciones saludables y cercanas debido a la desconfianza o el miedo al rechazo.
  • Problemas de salud mental: Mayor riesgo de desarrollar trastornos de ansiedad, depresión y otros problemas de salud mental.
  • Comportamientos autodestructivos: Abuso de sustancias, autolesiones u otros comportamientos que pueden ser una forma de hacer frente al dolor emocional.
  • Autoestima baja: Una imagen negativa de uno mismo y la autocrítica constante.
  • Patrones de repetición: La tendencia a recrear dinámicas familiares disfuncionales en las relaciones adultas.
    Sanación y Recuperación:
    A pesar de los desafíos que presentan estas heridas, es posible sanar y recuperarse. La terapia y el apoyo emocional son fundamentales en este proceso. Algunas estrategias que pueden ayudar incluyen:
  • Terapia individual o grupal: Trabajar con un terapeuta puede ayudar a explorar las heridas y aprender a sanar.
  • Mindfulness y meditación: Estas prácticas pueden ayudar a desarrollar la autoconciencia y la autocompasión.
  • Apoyo social: Construir relaciones cercanas y apoyo emocional puede ser fundamental en el proceso de sanación.
  • Educación: Aprender sobre las heridas de la infancia y cómo impactan en la vida adulta puede proporcionar una mayor comprensión y empatía hacia uno mismo.
  • En resumen, las heridas de la infancia son experiencias dolorosas que si no se trabajan pueden afectar la vida adulta. Sin embargo, con apoyo y esfuerzo, es posible sanar y desarrollar una mayor resiliencia emocional. La toma de conciencia y la búsqueda de ayuda son los primeros pasos hacia una vida adulta más saludable y equilibrada.
  • Si al leer este artículo te identificaste o reconociste una herida que te afecta
    en tu bienestar; puedes consultar con nuestro equipo de psicólogos. En Ilitía psicología, Psicólogos en Villaverde y Ciudad de los Ángeles en Madrid, podemos ayudarte.

Comprendiendo la depresión

La depresión es un trastorno mental el cual afecta a millones de personas en todo el mundo. A menudo, malentendida o minimizada, es una afección que puede tener un impacto profundo en la vida de quienes la padecen.

En este artículo, exploraremos qué es la depresión, y las herramientas disponibles para tratarla y recuperarse.

¿Qué es la Depresión?

La depresión, también conocida como trastorno depresivo mayor, es trastorno mental caracterizado por una tristeza persistente y una pérdida de interés o placer en actividades que antes se disfrutaban.

Es importante entender que la depresión no es simplemente sentirse triste ocasionalmente, sino un trastorno clínico que afecta la salud mental y emocional.

Síntomas Comunes de la Depresión:

Los síntomas de la depresión pueden variar de persona a persona, pero los más comunes incluyen:

• Sentimientos persistentes de tristeza, ansiedad o vacío.

• Pérdida de interés o placer en actividades cotidianas.

• Fatiga y falta de energía.

• Cambios en el apetito o el peso.

• Dificultad para concentrarse o tomar decisiones.

• Sentimientos de culpa o inutilidad.

• Problemas para dormir o dormir en exceso.

• Pensamientos de suicidio o autolesiones.

Herramientas para Tratar la Depresión:

Terapia: La terapia psicológica, como la terapia cognitivo-conductual (TCC) o la terapia interpersonal, es una herramienta efectiva para abordar la depresión. Un terapeuta puede ayudarte a comprender y modificar patrones de pensamiento negativos.

Aprender más sobre la depresión y cómo afecta a tu vida es un paso importante hacia la recuperación. El autoconocimiento te permite reconocer los síntomas y buscar ayuda cuando sea necesario.

Medicación: En algunos casos, los medicamentos antidepresivos pueden ser necesarios para

estabilizar el estado de ánimo. Deben ser recetados y supervisados por un profesional de la salud mental.

Ejercicio: La actividad física regular puede aumentar los niveles de serotonina y endorfinas, lo que puede mejorar el estado de ánimo. Incluso una caminata diaria puede marcar la diferencia.

Nutrición: Una alimentación equilibrada puede influir en tu estado de ánimo y energía. Evitar el exceso de azúcares y grasas y priorizar alimentos ricos en nutrientes es importante.

Apoyo Social: Hablar con amigos y familiares sobre tus sentimientos puede proporcionar apoyo emocional. La soledad puede empeorar la depresión, por lo que buscar conexiones sociales es esencial.

Gestión del Estrés: Practicar técnicas de relajación como la meditación o la respiración profunda puede ayudar a reducir el estrés.

Establecer rutinas: Mantener una rutina diaria estructurada puede proporcionar estabilidad emocional y mejorar el estado de ánimo.

La depresión se puede tratar, y la recuperación es posible con el apoyo adecuado. Si tú o alguien que conoces está luchando contra la depresión, es fundamental buscar ayuda profesional.

 En Ilitía psicología , psicólogos en Villaverde, Madrid, tenemos a los profesionales adecuados que pueden tratar estos casos. No estás solo, y existen recursos disponibles para ayudarte y mejorar tu calidad de vida.

Psicología Perinatal: Bienestar emocional en la búsqueda de embarazo, embarazo, parto, postparto y crianza.

La etapa del embarazo y el período postparto representan momentos emocionalmente intensos y transformadores en la vida de una mujer. A lo largo de este viaje, es fundamental abordar las preocupaciones emocionales y psicológicas que puedan surgir. Aquí es donde entra en juego la psicología perinatal, una rama especializada que se centra en la salud mental de las mujeres durante la búsqueda de embarazo, el embarazo, parto, postparto y crianza hasta los tres años. En este artículo, exploraremos qué es la psicología perinatal y cuándo es apropiado acudir a un psicólogo perinatal.


¿Qué es la Psicología Perinatal?
La psicología perinatal se enfoca en el bienestar emocional de las mujeres y sus familias durante el período que rodea la búsqueda del embarazo, el embarazo, el postparto, y la crianza hasta los 3 años. Aborda una amplia gama de desafíos psicológicos y emocionales que pueden surgir en este momento crucial de la vida. Estos desafíos pueden incluir la ansiedad relacionada con el embarazo, la depresión posparto, el estrés, la adaptación a los cambios en la vida y la toma de decisiones sobre la crianza de los hijos.


¿Cuándo acudir a un Psicólogo Perinatal?
La decisión de buscar ayuda de un psicólogo perinatal puede ser difícil, pero es fundamental comprender que es un paso valiente y necesario para el bienestar emocional de la madre y, en última instancia, para el bienestar del bebé. Aquí hay algunas opciones de que puede ser el momento adecuado para consultar a un especialista en psicología perinatal:

  1. Sentimientos de ansiedad o miedo durante el embarazo: El embarazo es un período de cambios físicos y emocionales significativos. Si experimentas una ansiedad excesiva, miedo constante o preocupaciones abrumadoras durante el embarazo, un psicólogo perinatal puede ayudarte a desarrollar estrategias para manejar estas emociones.
  2. Síntomas de depresión posparto: La depresión posparto es más común de lo que muchas personas piensan y puede afectar a las madres en cualquier momento durante el primer año después del parto. Si te sientes abrumada, triste, sin energía o has perdido interés en las cosas que solían gustarme, debes buscar ayuda de inmediato.
  3. Trauma experimentado en el parto: Algunos partos pueden ser traumáticos, y las mujeres pueden experimentar síntomas de estrés postraumático relacionado con el parto. Si tienes pesadillas, recuerdos intrusivos o sentimientos abrumadores después del parto, un psicólogo perinatal puede ayudarte a procesar esos sentimientos.
  4. Problemas de relación o apoyo social: El embarazo y la maternidad pueden poner a prueba las relaciones y la red de apoyo social de una mujer. Si tienes dificultades en tus relaciones o te sientes aislada, hablar con un psicólogo perinatal puede ser beneficioso.
  5. Dificultades en la adaptación: A veces, las mujeres pueden tener dificultades para adaptarse a los cambios que conlleva el embarazo o la maternidad. Esto puede incluir la transición a la maternidad, la toma de decisiones sobre la crianza de los hijos y la gestión del estrés. Un psicólogo perinatal puede proporcionar orientación y apoyo en estas áreas.
  6. Dificultades en la toma de decisiones: Tomar decisiones sobre el parto, la lactancia, el cuidado del bebé y otros aspectos de la crianza puede ser abrumador. Un psicólogo perinatal puede ayudarte a explorar tus opciones y tomar decisiones que se alineen con tus valores y necesidades por lo que es importante diferenciar.
    En resumen, la psicología perinatal desempeña un papel crucial en el bienestar emocional de las mujeres en la etapa perinatal. No importa cuán abrumadoras puedan parecer tus emociones, siempre hay ayuda disponible. Si experimentas cualquiera de las situaciones mencionadas anteriormente o simplemente sientes que necesitas apoyo emocional durante esta etapa de tu vida, no dudes en contactarnos. En Ilitía Psicología tenemos a psicólogos especializados en el área perinatal, para atender a tus necesidades. Tu bienestar emocional es esencial para tu salud y la de tu bebé, y buscar ayuda es un paso valiente y saludable hacia una maternidad más feliz y saludable.

¿Quién soy? ¿Por qué a veces siento que no me conozco?

En la publicación anterior hemos visto la importancia de ser compasivos con nosotros mismos;
respetarnos y aceptarnos con nuestros defectos, cambios, talentos y cualidades. Habiendo practicado lo
anterior, es momento de reconstruir la mirada con la que nos vemos.
Puede ser que el enunciado de esta publicación nos lo hayamos preguntado alguna que otra vez, y la realidad es que es difícil conocerse por completo, sin embargo, hablaremos de la importancia de conocerse y
algunas herramientas para lograrlo.
Es normal que nuestro día a día esté lleno de actividades, obligaciones, tareas y deberes que nos
mantienen ocupados todo el tiempo. Muchas veces vivimos sin ningún propósito o motivación,
simplemente “vivimos al día”. Esta sensación de “sentirse perdido” es porque muchas veces
no sabemos quienes somos o a donde vamos. Y es que claro, el día a día es agotador y nos satura. Cuando
llegamos a casa lo último que queremos hacer es preguntarnos ¿Cómo estamos? o ¿Cómo nos sentimos?
Se nos olvida la importancia que tenemos para nosotros mismos.
La Búsqueda de la Identidad:
La identidad es una construcción compleja que se forma a lo largo de nuestras vidas a través de
experiencias, relaciones, valores y creencias. Sin embargo, en ocasiones, podemos sentirnos
desconectados de nosotros mismos o confundidos acerca de nuestra identidad. Esto puede deberse a una
variedad de razones, como influencias externas, expectativas sociales o cambios significativos en la vida.
¿Por qué es importante conocerse a sí mismo?

  • Autenticidad: Conocerte a ti mismo te permite vivir de manera auténtica, alineando tus acciones y
    decisiones con tus valores y deseos personales.
  • Toma de decisiones: Una mayor autoconciencia te ayuda a tomar decisiones más informadas y
    alineadas con tus objetivos y necesidades.
  • Resiliencia: Conocer tus fortalezas y debilidades te hace más resistente frente a los desafíos, ya
    que puedes utilizar tus recursos internos para superar obstáculos.
  • Mejores relaciones: Una comprensión más profunda de ti mismo también mejora tus relaciones
    con los demás, ya que puedes comunicarte de manera más efectiva y establecer conexiones más
    significativas.
    Estrategias para Conocerte Mejor:
  • Autoexamen: Tómate el tiempo para reflexionar sobre tu vida, tus experiencias, tus valores y tus
    metas. Lleva un diario para registrar tus pensamientos y emociones.
  • Pregunta a los demás: A veces, amigos y familiares pueden proporcionar información valiosa
    sobre tus características y comportamientos que quizás no notes por ti mismo.
  • Prueba nuevas experiencias: Sal de tu zona de confort y experimenta cosas nuevas. Esto te
    ayudará a descubrir tus intereses y pasiones ocultos.
  • Aprende de tus errores: En lugar de lamentarte por los errores del pasado, reflexiona sobre lo que
    puedes aprender de ellos. Recuerda que los desafíos son oportunidades de crecimiento.
  • Busca orientación profesional: Considera la posibilidad de trabajar con un terapeuta para explorar
    tus pensamientos y emociones en profundidad. En Ilitía psicología tenemos a los profesionales
    adecuados que pueden ayudarte en tu proceso.
  • Meditación: Esta práctica te puede ayudar a conectarte contigo mismo y a comprender mejor tus
    pensamientos y emociones.
  • Educación continua: Lee libros, toma cursos y busca información sobre temas que te interesen. El
    aprendizaje constante es una excelente manera de descubrir nuevas cosas de ti mismo.
  • Habla contigo mismo: Realiza un ejercicio de autoreflexión regularmente, preguntándote a ti
    mismo quién eres, qué deseas y qué te hace sentir realizado.

Recordemos que el proceso de autodescubrimiento es único para cada persona y puede llevar tiempo. A medida que nos
conozcamos mejor, nos sentiremos más seguro y en sintonía con nosotros mismos, lo que nos permitirá vivir una vida más
plena y satisfactoria.

Aprovecha este emocionante viaje de autodescubrimiento para crecer como individuo
y abrazar tu verdadera esencia.

ESTRÉS, ¿QUÉ ES?, ¿ES BUENO O MALO?

En nuestros días, con el ritmo que llevamos en nuestra sociedad, es muy común escuchar a la gente decir que tiene mucho estrés o está estresado, y es casi siempre con una connotación negativa, es decir, entendemos el estrés como algo malo que nos impide estar bien y tranquilos en nuestra vida. Pero… ¿es así realmente?

El estrés es un conjunto de reacciones fisiológicas que se activan ante determinadas situaciones que suponen un esfuerzo o que nuestro cerebro interpreta como un desafío. Por lo tanto, es la activación necesaria para realizar cualquier actividad. Sin embargo, podemos diferenciar dos tipos de estrés:

  • Eustrés, que se define como dicha respuesta adaptativa de nuestro cuerpo ante situaciones en que percibimos que carecemos de recursos en comparación a las demandas externas, de manera que nos permite prepararnos para poder afrontarlas.
  • Distrés, cuando la respuesta ante estos estímulos es desadaptativa, impidiendo un rendimiento adecuado y provocando una serie de consecuencias perjudiciales, que es lo que comúnmente entendemos por “estrés”.

Por lo tanto, todo el mundo experimenta estrés a veces, un poco de estrés es positivo, pero cuando estos niveles comienzan a convertirse en distrés, a menudo aparecen efectos sobre el cuerpo. Algunos de los síntomas más comunes son:

  • Dolor de cabeza
  • Mala memoria
  • Problemas intestinales (malestar estomacal, diarrea…)
  • Dolores musculo esqueléticos (tensión en cuello, espalda, hombros…)
  • Erupciones en la piel

Cuando este tipo de situaciones se alargan en el tiempo, las consecuencias suelen provocar cambios en la conducta que afectan a la funcionalidad del día a día:

  • Dificultad para concentrarse y/o falta de energía.
  • Irascibilidad, se enfadan con facilidad.
  • Cansancio constante.
  • Insomnio o exceso de sueño.
  • Tristeza, preocupación, culpabilidad…que pueden llevar a problemas de salud mental como ansiedad o depresión.
  • Cambios en el apetito y/o en el peso.
  • Problemas en la conducta sexual.

La mayoría de veces, el estrés está generado por la interpretación que nosotros mismos hacemos de la situación. Es decir, nuestro nivel de estrés variará en función de cómo valoramos nuestras posibilidades de enfrentarnos exitosamente a la situación, por lo tanto, en muchas ocasiones, es una sensación subjetiva. Lo más importante para poder prevenir estas consecuencias es detectar que estamos sufriendo unos altos niveles de estrés, parar y analizar el problema desde otra perspectiva, valorando nuestros recursos reales y las distintas opciones de actuación.

Si este es tu caso, puedes consultar con nuestro equipo de psicólogos. En Ilitía psicología, Psicólogos en Villaverde y Ciudad de los Ángeles en Madrid, podemos ayudarte.

Aceptación y compromiso

El contexto social en el que vivimos nos transmite la idea de que el malestar tiene que ser
eliminado y que no podemos tener una vida plena o ser felices teniendo experiencias
desagradables. Sin embargo, desde la terapia de aceptación y compromiso se pone en duda
esta premisa y se asume que es inevitable que tengamos pensamientos o emociones que
consideramos negativas.


Según esta perspectiva el sufrimiento procede de la evitación e intento de control de estos
eventos desagradables por lo que proponen adoptar una actitud abierta, reflexiva y flexible. Una
metáfora que ejemplifica esta perspectiva es la de la lucha con el con el monstruo (Wilson y
Luciano, 2002)


Este señor vive atado a un monstruo y cuando le ve le genera mucho
malestar. ¿Qué harías tú si fueras este señor?


o Discutir con él y convencerle para que te deje en paz.
o Tirar de la cuerda para que se caiga y entonces continuar con tu
vida.


El problema es que el monstruo es muy fuerte y pesado y no lo consigues. Tampoco puedes
cortar la cuerda ni desatártela cuerda de la muñeca.


¿Es esto lo que haces tú cuando aparece ese pensamiento o emoción que


te molesta? ¿Empiezas a rumiar y a darle vueltas a ese pensamiento o
emoción negativa? ¿Comienzas a luchar con tu monstruo tirando de la
cuerda?


Es natural intentar evitar y controlar estos eventos, pero mientras estamos
inmersas en esta lucha ¿estás atenta a todo lo demás que ocurre en tu
vida? ¿o tienes el foco en aquello que te molesta?


Sin embargo, aunque el monstruo sea muy desagradable y te haga daño,
tenemos que aprender a convivir con él y seguir con tu vida, aceptando que estas emociones y
pensamientos nos acompañarán mientras enfocamos nuestra atención en lo que realmente nos
importa.